BAHAI-LIBRARY.NET - Spanish

  • Aumentar el tamaño de la letra
  • Tamaño de letra predeterminado
  • Reducir el tamaño de la letra

El Nuevo Jardín

Correo electrónico Imprimir

HUSHMAND FATHEÁZAM

 

EDITORIAL BAHÁ’Í - BUENOS AIRES

 

TRADUCCIÓN BASADA EN LA SEGUNDA EDICIÓN EN INGLES

PUBLICADA EN NUEVA DELHI, 1963

 

Primera Edición en español: 1970

Segunda Edición: 1972

 

Título original en inglés:

"The New Garden"

 

Sin fines comerciales

impreso en la Argentina - Printed in Argentina

Editorial Bahá'í Indo-Latinoamerícana

Perú 428, Buenos Aires, Argentina

 

"Proclamad a los hijos de la certeza que en los reinos

de santidad, cerca del paraíso celestial, ha aparecido un

nuevo jardín, alrededor del cual circulan los habitantes

del reino de lo alto y los moradores inmortales del

exaltado paraíso. Esforzaos, entonces, por alcanzar esa

posición, para que de sus anémonas desentrañéis los

misterios del amor y aprendáis el secreto de la divina y

perfecta sabiduría de sus eternos frutos."

BAHÁ'U'LLÁH

 

"El Nuevo Jardín" está dedicado a las masas de la India que

están despertándose, como señal de mi gratitud por todas

las buenas lecciones de devoción, sinceridad y amor que he

aprendido de ellas.

H. F.

 

 

ÍNDICE

Capítulo Página

I. DIOS Y SU RELIGIÓN 9

II. LAS MANIFESTACIONES DE DIOS 17

III. EL CONVENIO 31

IV. ALGUNAS DE LAS ENSEÑANZAS Y PRINCIPIOS 39

V. LA ADMINISTRACIÓN 63

VI. ALGUNAS DE LAS LEYES Y OBLIGACIONES 91

 

RECONOCIMIENTO

"El Nuevo Jardín" se basa en la revisión de mis notas

preparadas para el Instituto Bahá'í de Enseñanza en Indore, India

Central. La versión Hindú de este libro ya ha sido publicada. En

cuanto a la versión en Inglés, debo manifestar mi gratitud al Dr. R.

Muhájir, Mano de la Causa, quien no solamente me alentó para

preparar estas lecciones sino también las enriqueció por sus

sabias sugerencias y observaciones, para que pudieran ser

utilizadas, con apropiadas modificaciones, en otros piases donde

el Mensaje de Dios está esparciéndose activamente entre sus

habitantes.

En esta conexión, mis esfuerzos fueron grandemente

apoyados por la generosa cooperación de la Señora Gloria Faizi

quien ha repasado pacientemente el manuscrito lo ha corregido

y mejorado.

 

H. F.

 

Nueva Delhi

Ridván 119

 

 

EL

NUEVO

JARDIN

 

 

 

CAPÍTULO I

DIOS Y SU RELIGIÓN

 

EL PROPÓSITO DE NUESTRAS VIDAS

¿Ha comparado Ud. una selva con una finca? En la jungla los árboles crecen

silvestres; hay arbustos tupidos y enredaderas indomables. La finca tiene linderos

geométricos, tierra arada, una red de canales y arroyos - un pedazo de terreno

sembrado con choclos por aquí, y un campo de caña de azúcar por allá -.

¿Qué diferencia existe entre la selva virgen y la finca?

En la finca se puede ver orden en todas las cosas mientras en la selva no existe

orden. En la finca, las cosas tienen que ser cuidadas y atendidas mientras que en la

selva todo crece al azar y sin orden.

Donde existe el orden existe un propósito.

No cavamos canales y pozos sin una razón. Tenemos un fin al hacer esto. Si no

existiera un propósito para hacerlo, hubiéramos dejado el campo a las lluvias, los

vientos y el sol, los hubiéramos abandonado para que crezca como selva con toda su

vida silvestre. El terreno cultivado tiene un propósito.

Contemplemos la creación como a un todo. ¿No se ve un orden perfecto en todas

las cosas? ¡Observemos a la luna, cómo viene y como se va!. Al mes siguiente el

creciente de la luna nueva brillará nuevamente en el cielo como una daga dorada.

Esperemos catorce días mas y veremos la luna llena levantarse en todo su esplendor

como un escudo de plata. Se puede contar los días de la. luna porque viene y va de

acuerdo a un orden. Consideremos al sol, el cambio de las estaciones, el nacimiento

de un niño, la temporada de una cosecha. En todas partes hay un orden y por lo tanto

un propósito tras todas las cosas. No podían existir sin una razón.

¿Cuál es el propósito de nuestra creación? Es el de conocer a Dios, nuestro

Creador, y adorarte.

Si le conocemos a El, el propósito de nuestras vidas se ha cumplido. El propósito

de una lámpara es el de dar luz. El propósito de la flauta es el de emitir notas

melodiosas. Tenemos que conocer a Dios si el propósito de nuestras vidas ha de

cumplirse. Si no Le conocemos, somos como lámparas que no están encendidas,

como flautas silenciosas.

Bahá'u'lláh, la gran Manifestación de Dios para esta época, revela una oración que

dice:

"Soy testigo, oh mi Dios, de que Tú me has creado para conocerte y

adorarte. Soy testigo, en este momento, de mi impotencia y de Tu poder, de

mi pobreza y de Tu riqueza."

"No hay otro Dios más que Tú, el Que Ayuda en el Peligro, el que Subsiste

por Si Mismo".

Bahá'u'lláh nos ha pedido recitar esta oración al mediodía de todos los días a fin

de no olvidar por qué hemos sido creados. Seamos una flauta melodiosa, vibrante

con las alabanzas de Dios. ¡No seamos flautas silenciosas!.

 

COMO CONOCER A DIOS

Nuestra vida en la tierra depende principalmente del sol. Este nos da luz y vida. Si

por un sólo segundo se nos retirara la bendición del sol, todas las cosas sobre la faz

de la tierra morirían. Sin embargo, es imposible que nos acerquemos mucho al sol,

imposible que vayamos directamente a él. Si lo hacemos, esta misma fuente de luz y

vida nos quemaría. Somos demasiado débiles para soportar el calor y la luz directos

del poderoso sol. Pero el sol nos da energía, calor, luz y vida por medio de sus rayos.

Los rayos del sol nos conectan al sol.

Dios, el Todopoderoso, el Creador, el Omnipotente, es inmensurablemente más

grande de lo que podemos imaginar. El es la "Esencia Incomprensible". ¿Cómo

podemos alcanzarle por medio de nuestros propios esfuerzos? Nos quemaríamos si

tratáramos de acercarnos mucho al sol. ¿Cómo podemos esperar alcanzar a Dios, el

Creador de todas las cosas, el Todo Glorioso, el Altísimo? No podemos ir hasta El

pero El puede llegar hasta nosotros. El sol envía sus energías a nosotros por medio

de sus rayos. La guía y gloria de Dios vienen a nosotros por medio de Sus

Manifestaciones como Krishna, Cristo, Mahoma, y Bahá'u'lláh. Las Manifestaciones

de Dios constituyen el único medio que puede llevarnos a El. Si no fuera por Ellas,

nuestro mundo se hubiera quedado oscuro y nuestras vidas hubieran estado muertas

de veras.

Si reconocemos las Manifestaciones de Dios, hemos reconocido a Dios. Si Las

negamos, hemos negado a Dios.

Bahá'u'lláh, la Manifestación de Dios para nuestra época, nos dice:

La puerta del conocimiento del Antiguo Ser, siempre ha estado y siempre

estará cerrada a la faz de los hombres. El entendimiento de hombre alguno,

jamás tendrá acceso a Su sagrada corte. Sin embargo, como una muestra de

Su misericordia y como una prueba de Su amorosa bondad, El ha

manifestado a los hombres los Soles de Su divina guía, los Símbolos de Su

divina unidad y ha ordenado que tener conocimiento de estos Seres

santificados sea idéntico a tener conocimiento de Su propio Ser. Quienquiera

les reconozca ha reconocido a Dios. Quienquiera escuche su llamado ha

escuchado la Voz de Dios, quienquiera atestigüe la verdad de su Revelación

ha atestiguado la verdad de Dios Mismo. Quienquiera se aleje de ellos se ha

alejado de Dios, y quienquiera no haya creído en ellos no ha creído en Dios.

Cada uno de sellos es el Camino de Dios, que conecta este mundo con los

reinos de lo alto y el Estandarte de Su Verdad para todos en los reinos de la

tierra y del cielo. Ellos son las Manifestaciones de Dios entre los hombres,

las pruebas de Su Verdad, y los signos de Su gloria".

 

EL AMOR DE DIOS

El conocimiento de las Manifestaciones de Dios crea el amor de Dios en nuestros

corazones. El amor de Dios es la fuente de la felicidad eterna. El amor es la razón

por la que fuimos creados, según Bahá'u'lláh:

"¡Oh Hijo del Hombre! Oculto en Mi ser inmemorial y en la antigua

eternidad de Mi esencia, supe de Mi amor por ti; por lo que te he creado, he

grabado en ti Mi imagen y te he revelado Mi belleza"

Dios nos amó y nos creó, Debido a que Dios nos amó y continuará siempre

amándonos, El nunca nos dejará solos en nuestra impotencia. El se manifiesta a

nosotros de tiempo en tiempo.

'Abdu’l-Bahá dice:

"Considerad hasta qué grado el amor de Dios se hace manifiesto. Entre los

signos de Su amor que aparecen en el mundo se hallan los puntos del

amanecer de Sus Manifestaciones. ¡Qué grado infinito de amor reflejan las

Divinas Manifestaciones hacia la humanidad! Ellas han sacrificado Sus vidas

voluntariamente a fin de resucitar a los corazones humanos. Han aceptado la

cruz.. Han sufrido pruebas y dificultades durante los limitados años de Su

vida a fin de capacitar a las almas humanas para adquirir el supremo grado

de adelanto...

"Observad cuán raramente las almas humanas sacrifican sus placeres o

comodidades por otros; cuán improbable es que el hombre ofrezca su ojo o

permita que sea desmembrado por el beneficio de otro. Sin embargo todas

las Manifestaciones divinas han sufrido, han ofrecido Sus vidas y Su sangre,

han sacrificado Su existencia, Sus comodidades y todo lo que poseyeron,

por la humanidad. Por lo tanto, considerad cuanto amaron. Si no fuera por

Su iluminación, las almas humanas no tendrían irradiación alguna. Cuán

efectivo fue Su amor... Este es el signo del amor de Dios; un rayo del Sol de

la Realidad".

Dios nos ama. El quiere que nosotros Le amemos a El también.

"Oh Hijo de la Maravillosa Visión", dice Bahá'u'lláh, "he exhalado dentro de

ti el aliento de Mi propio Espíritu, para que puedas obtener Mi amor. ¿Por

qué, entonces, Me has abandonado, buscando en Mi lugar a otro amado?"

"¡Ser el amante de Dios! Este es el único objeto de vida del Bahá'í. Tener

en Dios al más cercano compañero, y al más íntimo amigo. Un Amado sin

igual, en Cuya Presencia está la alegría completa. Y amar a Dios quiere decir

amar a todo y a todos, pues todos son de Dios. El verdadero Bahá'í será la

personificación perfecta del amor. El amará a todos con un corazón puro y

ferviente, no odiará a nadie, no despreciará a nadie; porque en cada rostro

verá el Rostro del Amado y por doquier encontrará Sus huellas. Su amor no

conocerá límites de secta, nación clase o raza" (Bahá'u'lláh y la Nueva Era).

El amor del ser humano hacia el ser humano será fácil sí el amor de Dios existe en

nuestros corazones,

En las palabras de 'Abdu’l-Bahá,

"El amor que existe entre los creyentes es motivado por el ideal de la

unidad de los espíritus. Este amor se obtiene por medio del conocimiento de

Dios, para que los hombres vean el amor Divino reflejado en los corazones.

Cada uno ve en el otro la belleza de Dios reflejada en el alma, y al encontrar

este punto de similitud, se atraen amorosamente los unos a los otros, Este

amor hará que todos los hombres sean como las olas de un solo mar, Este

amor les convertirá en estrellas del mismo cielo y los frutos de un solo árbol.

Este amor conducirá a la realización de la verdadera armonía, la base de la

unidad real".

Recordemos el Llamado de Dios:

"¡Oh hijo del Ser! Ámame para que pueda amarte. Si tu no Me amas, Mi

amor jamás podrá alcanzarte. ¡Compréndelo, oh siervo!"

 

LA UNIDAD DE LA RELIGIÓN.

Cuando somos Bahá’ís, creemos que todas las religiones del pasado tiene origen

divino. No cambiamos nuestra religión para hacernos Bahá’ís porque creemos que

Dios tiene solamente una religión, que viene a nosotros de tiempo en tiempo. Al

aceptar la religión de todas las edades, hemos hecho más perfecta nuestra creencia

en Dios. En realidad, no hemos cambiado nuestra religión. Una semilla desarrolla

raíces, luego, brota un tallo, hojas, flores y frutos. El árbol es el mismo árbol en todo

momento. No cambia; solamente crece. El sol es el mismo sol aunque se levanta

desde diferentes horizontes. El género humano, debido a la imitación y la ignorancia,

adora al punto del amanecer desde el cual sus antepasados vieron el Sol de la

Manifestación. Si el mismo sol se levanta desde un punto de amanecer diferente, lo

pasan por alto y se confunden. Pero cuando miramos al sol, reconocemos que es el

mismo Sol que ha brillado antes desde horizontes distintos.

Los Bahá’ís creen que todos los Profetas del pasado tienes igual rango y

propósito. Todos son jardineros divinos que ayudan al crecimiento del bendito Árbol

de Dios. Por lo tanto cuando somos Bahá’ís, estamos unidos por una Fe común,

Bahá'u'lláh escribió:

"Considera al sol. Si dijera ahora, "Soy el sol de ayer", estaría diciendo la

verdad. Y sí reclamara teniendo en cuenta el orden de sucesión del tiempo,

ser otro sol, aun estaría hablando la verdad. De la misma manera, si se digera

que todos los días son uno y el mismo, sería correcto y la verdad. Y si se

dijera, con respecto a sus nombres y designaciones particulares, que

difieren, esto también es verdad. Aunque sean iguales, sin embargo, se

reconoce en cada uno una designación separada, un atributo específico, un

carácter particular. Piensa, asimismo, en la distinción, variación, y unidad

que son características de las varias Manifestaciones de santidad, para que

puedas comprender las alusiones hechas por el Creador de todos los

nombres y atributos a los misterios de distinción y unidad y descubrir la

respuesta a tu pregunta sobre por qué la belleza eterna se hubiese llamado,

en distintas épocas, por diferentes nombres Y títulos".

Nuevamente, Bahá'u'lláh nos aseguró que no existe distinción o diferencia entre

las Manifestaciones de Dios. Puede ser que Sus nombres sean diferentes pero

representan la misma Verdad; están sentados sobre el mismo Trono y gozan de la

misma proximidad a Dios. Bahá'u'lláh nos invita a creer en todas Ellas cuando El

dice:

"Cuidaos, oh creyentes en la Unidad de Dios, de ser tentados en hacer

distinción alguna entre las Manifestaciones de Su Causa, o de menospreciar

los signos que han acompañado Su Revelación, Esto es, de cierto, el

verdadero significado de la Unidad Divina, si sois de los que comprenden

esta verdad y creen en ella. Además, estad seguros de que las obras y

hechos de cada una de estas Manifestaciones de Dios, más aún, todo lo que

a ellas atañe y todo lo que manifiesten en lo futuro, está ordenado por Dios y

es un reflejo de Su Voluntad y Propósito. Quienquiera haga la más leve

diferencia entre sus personas, sus palabras, sus mensajes, sus hechos y

costumbres en verdad ha dejado de creer en Dios, ha repudiado Sus signos

y traicionado la Causa de Sus Mensajeros".

 

LA RELIGIÓN SE REPITE

Hay diferentes estaciones en el año. Primero viene la primavera con toda su

belleza, luego el verano la estación de la cosecha y la abundancia. Después de un

tiempo, viene el invierno y la naturaleza se desnuda de su abundancia y gloria. Pero

la terminación de cada invierno es el principio de otra primavera, la cual será seguida

otra vez por la estación de la cosecha.

Cada mañana se levanta el sol gradualmente hasta llegar a su cenit, pero

gradualmente desciende hasta llegar a su ocaso. Cuando el sol desaparece de la faz

de la tierra, todas las cosas se envuelven en la oscuridad. Pero cuando todas las

velas y lámparas del mundo son incapaces de disipar la oscuridad, el sol se levanta

nuevamente, el mismo bello y glorioso sol. Esto es exactamente lo que sucede con

las grandes religiones.

Cuando el Sol de la realidad se levanta, empieza un Nuevo Día de Gloria. En

todas partes hay luz. Todo el mundo está feliz porque la época de la oscuridad ha

terminado. Un nuevo día empieza y gradualmente llega a su fin. Viene un momento

en cada religión cuando la verdad se oculta por motivo de la introducción de

enseñanzas por parte del hombre. Cuanto más el hombre olvida las enseñanzas de

Dios, tanto más oscura se vuelve su vida espiritual. Cuando el hombre introduce sus

propias enseñanzas e interpreta la religión a su antojo de acuerdo con sus motivos

egoístas, una época de oscuridad cubre el mundo. La única fuente de luz para

nosotros en tal noche oscura se encuentra en los pocos santos y sabios que son

como pequeñas lámparas y velas que se encienden después de la puesta del sol.

Estas pequeñas luces también se extinguen una tras otra y el mundo cae en el

profundo sueño de la ignorancia. Este es el momento en que el Sol de la Verdad

brilla nuevamente. En el pasado el Sol de la Verdad ha brillado mediante Krishna,

Buda, Cristo, Mahoma, y otros. En esta época e la verdad brilla otra vez por medio

de Bahá'u'lláh, la Gloria de Dios. No nos quedemos satisfechos de nuestras lámparas

de barro y velas desvanecientes. El Sol está brillando. ¡Despierta! ¡Despierta!

Bahá'u'lláh proclama:

"En verdad os digo, este es el Día en que la humanidad puede contemplar

el Rostro y oír la Voz del Prometido. El Llamado de Dios ha sido proclamado

y la Luz de Su semblante se ha levantado sobre los hombres. Incumbe a

todos borrar de la tablilla de su corazón hasta la última huella de toda

palabra vana y contemplar con mente abierta e imparcial los signos de Su

Revelación, las pruebas de Su Misión y las señales de Su Gloria"

 

RELIGIONES PROGRESIVAS

'Abdu’l-Bahá dice:

"De la semilla de la realidad, la religión ha crecido en un árbol que ha dado

hojas y ramas, botones y frutos. Después de un tiempo, este árbol se ha

deteriorado a una condición de decadencia. Las hojas y botones se han

marchitado y perecido: el árbol se ha vuelto enfermo y sin fruto. No es

razonable que el hombre se adhiera al viejo árbol, reclamando que sus

fuerzas de vida no se han disminuido, que sus frutos son incomparables,

que su existencia es eterna. La semilla de la verdad debe ser sembrada de

nuevo en los corazones humanos a fin de que un nuevo árbol pueda crecer

de ella y nuevos frutos divinos refresquen al mundo. De esta manera, las

naciones y pueblos que ahora tienen diferentes religiones se unirán, las

limitaciones serán abandonadas, y la verdadera hermandad unidad será

establecida. La guerra y la disensión cesarán entre el género humano; todos

se reconciliaran como siervos de Dios"...

La religión es una escuela espiritual en la cual la humanidad recibe enseñanzas

divinas y progresa en cuerpo y alma. El fundador de esta escuela es Dios. Los seres

humanos tienen que pasar por esta escuela divina si es que buscan el progreso y la

felicidad. Al principio, uno tiene que ir al primer grado de una escuela y allí un

maestro cariñoso empieza con el alfabeto y los estudios elementales. Cuando, por

medio del cuidado y la bondad del maestro, nuestra mente se ha desarrollado

suficientemente, entramos al segundo grado donde encontramos a otro maestro

quien basa sus enseñanzas sobre lo que ya hemos aprendido en el grado anterior,

pero agrega nuevas medidas de conocimiento. Nuestra mente y cuerpo se

desarrollan así en esta escuela bajo la guía de nuestros maestros.

¿Podemos decir que cualquiera de estos maestros que enseña un nivel diferente

es mejor que los demás? ¿Podemos decir que tenemos antipatía para el maestro del

segundo grado solamente porque amamos a nuestro maestro del primer grado?

¿Podemos decir que lo que se nos enseñó en el primer grado fue mejor que las

enseñanzas del segundo grado? ¡Claro que no! Estos diferentes grados pertenecen a

la misma escuela. Siguen el mismo método de enseñanza, pero nuestra edad y

capacidades son diferentes en cada grado. Cuando teníamos seis años, nuestras

capacidades fueron muy limitadas, de manera que el sabio fundador de la escuela ha

aconsejado al maestro de nuestro grado que nos diera solamente la cantidad de

conocimientos que hemos podido comprender.

Lo que nos enseñaron en ese grado fueron las mejores lecciones que podíamos

recibir en esa edad. Si se nos hubieran dado las lección del tercer grado desde el

principio, nunca habríamos podido hacer progreso alguno. Lo mismo es cierto en

cuanto a la religión. Dios es uno y Su institución de la Religión es una. Somos

nosotros quienes tenemos diferentes capacidades en diferentes edades.

Nuestros Maestros divinos, las Manifestaciones de Dios, son maestros sabios.

Todos tienen un solo propósito - El de ayudarnos a progresar en el Reino de Dios -.

Pero el Hombre ha estado desarrollándose a través de las épocas y sus capacidades

han cambiado con su crecimiento. Por lo tanto, debemos ver la sabiduría en esta ley

evolucionaría del progreso que Dios nos ha proveído por medio de Sus

Manifestaciones en diferentes épocas. No debemos permitirnos quedar en un sólo

grado de esta Institución divina meramente porque amamos al Maestro quien nos

enseñó en ese grado. Esto no es el verdadero amor que tenemos por nuestro

Maestro porque si nos quedamos en Su grado, El entristecerá. El quiere que

adelantemos y que recibamos instrucción de los Maestros de los grados posteriores.

Esto no quiere decir que los conocimientos de un Maestro son menores que el del

otro. ¡No! Todos los Maestros tienen el mismo grado de conocimientos. Todos son

igualmente sabios e importantes. Como Ellos son sabios, nos dan solamente la

cantidad de conocimientos que requerimos en un tiempo dado. Pero Ellos nos

aseguran que cuando hayamos progresado y seguido Sus instrucciones, tendremos

otro Maestro quien nos ayudará a seguir adelante. Nuestro próximo Maestro, a su

vez, alaba el esfuerzo y capacidad del Maestro previo que nos dio conocimientos. De

la misma manera, vemos que todos los Profetas de Dios han alabado las

Manifestaciones que Les precedieron, y han prometido más educación por medio de

un Maestro que ha de venir después de Ellos.

Si alguno de nosotros deja de progresar en la escuela de la religión de Dios, será

un fracasó, pero si él cree en el progreso y la sabiduría de las Manifestaciones

divinas, tratará de capacitarse de tal manera que pueda recibir una medida mayor de

conocimientos del Maestro Divino que ha traído las enseñanzas para su época.

Bahá'u'lláh ha enseñado que la base de todas las religiones es una. En todos los

niveles de la escuela, enseñan que debemos ser honrados, veraces, amables, etc.

Estas reglas fundamentales no cambian cuando pasamos a un nivel más alto. Sea en

el primer grado, segundo o el tercero, estos atributos celestiales siempre son loables.

Son verdades eternas, verdaderas en toda época. Estas constituyen las bases. Pero

la base sola no basta Hay que construir algo sobre esta base, la cual estará de

acuerdo con nuestras necesidades en cada época. Esto es exactamente lo que

hacen las religiones de Dios. Ellas elevan el conocimiento y la capacidad del hombre

hasta un grado más alto en cada etapa de su crecimiento sobre la misma base de

verdad, la cual es incambiable. Al hacer esto, ellas siempre basan sus reglas sobre

las bases del conocimiento enseñadas por las previas Manifestaciones de Dios, así

como el álgebra que se enseña en los niveles más altos de una escuela se basa en

las reglas de la aritmética elemental que estudiamos en nuestra niñez.

Ahora estamos viviendo una nueva época y tenemos poderes y capacidades más

grandes que los que hayamos jamás antes tenido. Gracias a las Manifestaciones del

pasado, se nos ha preparado para recibir una gran medida del conocimiento de Dios

por medio de Su Portavoz para esta nueva era, Bahá'u'lláh.

Bahá'u'lláh nos enseña la unidad de Dios, la unidad de la religión y la unidad del

género humano. El ha alabado a todos los Profetas del pasado y nos ha mostrado

como todos Ellos han dado las buenas nuevas de que en la plenitud del tiempo Su

Bienamado Prometido vendrá. La cadena dorada de Profetas ha unido sus eslabones

por medio de Bahá'u'lláh. Es un episodio hermoso.

 

 

 

 

 

CAPÍTULO II

LAS MANIFESTACIONES DE DIOS

 

KRISHNA

Krlshna fue un Mensajero de Dios. Su Mensaje fue el mensaje de amor. El nació

en una prisión. Esto fue una señal para nosotros para que sepamos que todos

nosotros nacemos en la prisión del yo, la prisión de este mundo. Krishna escapó

milagrosamente de la prisión. Si tratamos de ser buenos, si tratamos de ser piadosos,

nosotros también podemos escapar de la prisión del yo.

Krishna, como todas las demás Manifestaciones de Dios, fue afrontado por las

fuerzas del mal. El luchó contra el mal y salió victorioso. No importa cuán poderoso

sea el mal, el poder de la verdad siempre sale victorioso.

Krlshna llegó a ser el rey de Dwarka - lo cual significa el pequeño Portón -. El fue

el portón del conocimiento de Dios Mismo. Sus enseñanzas fueron para el bien del

hombre. ¡Pero ay! el hombre las ha rechazado.

Krishna se entristeció porque no logró la comprensión de la gente. El se quejó que

la gente no creía en El porque El vino en forma humana. Ellos tenían sus propias

fantasías acerca de Dios y Sus Manifestaciones. Por lo tanto, cuando Krishna

reclamó que El manifestaba a Dios, la gente Le rechazó. Esto es lo que Kriskna dice

en la "Gita" .

"Los engañadores me aborrecen envuelto en una envoltura humana sin

conocer Mi naturaleza superior como el Señor de toda la existencia)', (Gíta,

IXX, 11.)

Aun su amado discípulo Arjuna no pudo comprender el Poder Divino en Krishna,

Arjuna no pudo creer que el templo del hombre pudiera ser el asiento del Ser Divino.

Se dice que Krishna tuvo que transfigurarse en una Forma Divina para que Arjuna

pueda ver Su poder y creer en El.

Esto quiere decir que Krishna ayudó a Arjuna a comprender Su majestad y

grandeza espirituales antes de que Arjuna pudiera tener fe en el Señor. La batalla de

Kurukshetra cambió su curso cuando Arjura se armó para obedecer al Señor

Ud. sabe que esta batalla fue la batalla entre el Bien y el Mal. Los Kaurvas, los

primos del Pandavas, la comenzaron. Arjuna, el poderoso entre Pandavas, fue

dirigido por Krlshna a batallar el ejército de la oscuridad. Krlshna fue el cochero para

Arjuna. Pero Arjuna no quería pelear contra sus mismos familiares. Su amado

maestro y sus amigos estuvieron en el ejército de los Kaurvas. Arjuna trató de discutir

y puso a un lado su poderoso arco. Pero Krishna demandó que Arjuna se rindiera a

El y Le siguiese.

Cuando encontramos a la Manifestación de Dios y abrazamos Su fe, debemos

obedecer Sus Mandamientos. Esto es lo que Krlshna nos enseñó en la Gita:

"Rindiendo en pensamiento todas las acciones a Mí, considerándome

como el Supremo y adhiriéndose a la firmeza en la comprensión, fijas tu

pensamiento constantemente en Mí". (Gita, XVIII, 57.)

Krishna fue la morada de la paz. Nos llama hacia Él, diciendo:

"Abandonando todos los deberes, ven solamente a Mí para tu refugio, no

te apenes, pues Yo te libraré de todos los males". (Gita, XVIII,66.)

Krishna, La Manifestación de Dios, trajo una nueva civilización. El liberó al hombre

del mal y de la pena. El aseguró a Sus seguidores que en el futuro también Dios Se

manifestaría para repetir lo que Krlshna había hecho. A fin de guiar la gente errante

del mundo hacia el recto sendero de Dios, El dijo:

"Cuando hay decadencia de la rectitud y el aumento de la maldad, oh

Bharta (Arjuna) ; entonces Yo Mismo Me manifiesto para la protección del

bien, para la destrucción de los malvados y para el establecimiento de la

rectitud. Yo vengo de época en época". (Gita, IV, 7, 8.)

 

BUDA

Buda nació de una familia real del reino Himalaya. Era todavía un niño cuando un

sabio anciano llamado Asita visitó al palacio. Asita fue un hombre piadoso y dio las

buenas nuevas al padre de Buda que su hijo llegaría a ser el Salvador del Hombre.

Buda fue entonces llamado Príncipe Guatama. Su padre proveyó a su amado hijo

con todos los goces de la vida. Quería hacer a su hijo un buen rey. Pero Guatama se

encontró que sólo los placeres mundanos no eran causa de la comodidad. Un día vio

a un anciano, luego a un hombre enfermo, y después a otro que había muerto.

Descubrió que todos los seres humanos estaban sujetos al sufrimiento y a la muerte.

Por lo tanto, se dio cuenta de que solamente la felicidad espiritual podía hacer a

todos los hombres realmente felices. Dejó Su hogar, Su esposa y Su hijo, para

buscar la verdad espiritual. Al principio se fue a selvas, distantes y se privó a Sí

Mismo de alimentos y comodidad. Esto no le ayudó. Pues, si el cuerpo se debilita, los

poderes mentales también se vuelven débiles. Fue bajo el Árbol Bodhi en la India

donde Buda recibió Su iluminación. Desde ese día, empezó Su gran Misión de salvar

a la humanidad del sufrimiento. Exhortó a los hombres a purificar sus almas y

mentes, evitar la avaricia y la deshonestidad y a darse cuenta de que este mundo es

de sufrimiento, un lugar donde deben prepararse para el goce y la felicidad eternas y

espirituales.

Su bendita vida sirvió de un ejemplo para nosotros. Cuando estuvo sentado debajo

del Árbol Bodhi absorto en la meditación, Mara, el malvado, trató de tentarle por

medio del ofrecimiento de las riquezas mundanas y los placeres de los sentidos. Pero

Buda, el Iluminado, venció las fuerzas del mal. Su poder fue el poder del espíritu.

Por medio de Sus maravillosas enseñanzas, Buda ayudó a millones de personas

de varias naciones a alcanzar la salvación espiritual.

En los días de Buda, la gente de Su país estaba peleando los unos contra los otros

en nombres de Dios. En realidad, habían inventado muchos dioses y diosas. Buda

sabía que el camino hacia Dios se encontraba solamente por medio de Sus

Manifestaciones. El fue la Manifestación de Dios, por lo tanto, no quería que la gente

peleara los unos contra los otros en el nombre de Dios a Quien no podían conocer

sino por medio de El. El fue un maestro sabio. Para evitar las peleas entre la gente,

El se mantenía, por lo general, en silencio referente a Dios, pero apeló a la gente a

que Le obedeciera a El, la Manifestación de la Verdad. De esta manera, tuvo éxito en

unir a millones de personas de distintas clases que estaban divididas entre sí, sea

en el nombre de Dios o en el nombre de la casta.

El dijo:

"Uno no llega a ser un Brahmin por nacimiento, uno no llega a ser un

despreciado por nacimiento, uno llega a ser un Brahmin por sus acciones,

uno se vuelve un despreciado por sus acciones".

Pero antes de Su fallecimiento, Buda hizo una gran promesa a Sus seguidores

quienes temían que Su Causa gradualmente desaparecería.

El dijo:

"Yo no soy el primer Buda que ha venido sobre la tierra ni seré el último.

En su debido tiempo, se levantará otro Buda en el mundo, un ser sagrado,

uno que será supremamente iluminado, dotado de la sabiduría en Su

conducta, benigno, conocedor del universo, un dirigente incomparable de

los hombres, un maestro de los ángeles y los mortales. El os revelará las

mismas verdades eternas que Yo os he enseñado. Os predicará esta religión,

gloriosa en su origen, gloriosa en su clímax, y gloriosa en su finalidad, en el

espíritu y en la letra. El proclamará una vida religiosa, completamente

perfecta y pura tal como la que Yo ahora proclamo. Sus discípulos sumarán

en muchos miles mientras los Míos suman en muchos centenares".

Esta promesa dio la esperanza a los budistas de que ellos no serían abandonados

en esta tierra sino recibirían la luz de la guía de otro glorioso Buda. Buda está ahora

regocijándose en Su morada eterna porque El ve que Su gloriosa promesa se ha

cumplido en Bahá'u'lláh, la Gloria de Dios.

 

MOISÉS

En una tierra lejana había un grupo de esclavos que vivían una vida muy difícil.

Eran llamados los "Hijos de Israel" y trabajaban como esclavos bajo el poderoso

emperador de Egipto. Esta gente pertenecía a otro país, ahora llamado Israel, pero

habían sido llevados de sus hogares por la fuerza. Solamente una Manifestación de

Dios podía salvarles de su sufrimiento. Entonces Moisés fue destinado a levantarse

para la salvación de este pueblo. El estaba solo y el emperador de Egipto tenía todos

los medios para destruirle. Pero cuando una Manifestación viene, es dotada de un

poder tan grande, que ningún poder de la tierra puede vencerle. Moisés, sin ayuda

alguna, se levantó para dar las buenas nuevas del Reino de Dios a Su pueblo.

Cuando Moisés se declaró como la Manifestación de Dios, los Hijos de Israel

sabían que el período de su sufrimiento había terminado. Le siguieron. Regresaron a

Israel, la Tierra Santa, y empezaron una nueva vida. El Emperador de Egipto, con

todas sus fuerzas y todos sus poderes, no pudo detenerlos. Cuando el y su ejercito

trataron de hacerlo, se ahogaron en el Mar Rojo.

Las palabras de Dios transformaron las vidas de los Hijos de Israel. Aunque

habían sido meros esclavos, establecieron un reino rico. Llegaron a ser grandes

maestros de la humanidad. Muchos de los filósofos y maestros de otros países

recibieron sus conocimientos de los seguidores de Moisés. Pues, la Manifestación de

Dios, con Su venida, no solamente nos trae felicidad sino también nos da la fuente de

grandes conocimientos y sabiduría.

Moisés resumió Sus enseñanzas en Los Diez Mandamientos. Fueron leyes

hermosísimas. El nos exhorto a amar a Dios: amar a nuestro padre y a nuestra madre

y obedecerles. Nos dijo que no debemos robar; que no debemos herir a otras

personas; debemos ser puros y limpios; ser siempre veraces. Además de estas bellas

enseñanzas, Moisés hizo una promesa a Su gente que en la plenitud del tiempo, el

Señor de las Huestes vendrá a liberarles de todo sufrimiento. El prometió que cuando

viniera el Señor de las Huestes, los Hijos de Israel regresarán nuevamente a Tierra

Santa después de edades de separación, y se unirán otra vez en la tierra de sus

antepasados.

El Señor de las Huestes ha venido. Bahá'u'lláh ha proclamado que el Día de Dios,

prometido en los Libros Sagrados del pasado, ha venido. El dio las buenas nuevas a

los seguidores de Moisés que su encarecida Promesa ha sido cumplida. Los judíos

de todos los países, después de una larga separación, se han reunido en Tierra

Santa. Han establecido una patria propia que se llama Israel. De acuerdo con la

Promesa de Moisés, todo esto tenía que cumplirse cuando el Señor de las Huestes

se sentara sobre el Trono del juicio en esta tierra. Muchos judíos, cuando vieron

cómo los Hijos de Israel se habían reunido en Tierra Santa de acuerdo con la

Promesa en su Libro Sagrado, comprendieron que El Señor de las Huestes había

venido. De otra manera, hubiera sido imposible para ellos congregarse allí.

En la comunidad Mundial Bahá'í hay muchos judíos quienes han creído en

Bahá'u'lláh como su Glorioso Prometido.

 

JESUCRISTO

La historia de Jesucristo es una historia muy bella. Es una historia de amor de Dios

y el amor de la humanidad. Es la historia de una Manifestación de Dios.

Antes de que Cristo revelara Su misión a la humanidad, vivía un hombre santo

llamado Juan Bautista. Hemos visto en la historia de Buda como un hombre santo dio

las buenas nuevas de que el Salvador de la humanidad pronto aparecería. Esto es

exactamente lo que pasó antes de que Cristo revelara Su Misión. Juan el Bautista dio

las buenas nuevas a la gente de su época que el Mensajero de Dios vendría a

liberarles de sus penas. La gente de ese tiempo no les gustaba cambiar de ideas;

deseaban seguir imitando lo que sus antepasados hablan hecho durante siglos

anteriores. Los sacerdotes que guiaban a la gente no querían que viniera un

Mensajero de Dios porque temían que si El venía ellos podrían perder su posición.

Por lo tanto encarcelaron a Juan el Bautista y después de un tiempo le cortaron la

cabeza. Juan se sintió feliz de dar su vida en el sendero de Dios.

Jesucristo nació de la Virgen María en un hogar muy sencillo. José, quien fue

conocido como Su padre, era solamente un humilde carpintero. Cristo nació en Tierra

Santa. Era muy bueno y amable con la gente, aún cuando era un niño trabajando

como ayudante de Su padre. Cuando llegó a la juventud, El dijo: "El tiempo ya ha

llegado para que me ocupe de los asuntos de mi Padre Celestial".

Salió para meditar durante cuarenta días, luego regresó y reveló a la gente Su

verdadera misión. El dio las buenas nuevas del Reino de Dios. Una vez fue a un

lugar sagrado. Este era un centro de peregrinaje y reverencia para los judíos, pero lo

habían convertido en un centro comercial. Cristo fue donde ellos y derribó sus

almacenes y entonces los ahuyentó del lugar sagrado, diciéndoles: "Esta casa es la

casa de Dios, no debéis profanarla con intereses mundanos". Quería El

demostrar que la Religión de Dios no debe volverse en una fuente de ganancias

materiales.

En los días de Cristo habla muchas personas que estaban espiritualmente muertas

y corporalmente enfermas. El les curó y les dio vida con el poder de la Palabra de

Dios. Pronto llegó a ser muy popular. Los sacerdotes se pusieron celosos y no les

gustó que Sus seguidores fueran atraídos a este hombre sencillo quien estaba

enseñando una nueva manera de vivir a la gente. Cuando El les dijo que El era su

Rey espiritual, el Prometido de Sus libros sagrados, los sacerdotes se enfurecieron

porque estos creían que su rey debería ser un hombre de grandeza mundana,

mientras que Cristo fue un hombre sencillo. Ni siquiera tenía zapatos. No obstante,

El proclamó que El era el Rey de Israel. "Soy su verdadero Rey", les dijo, "Soy el

Maestro del Nuevo Reino. Estos reinos mundanos no son nada en comparación

con el eterno Reino de Dios". Pero los judíos no querían creerle. Se levantaron

contra El y Le crucificaron junto con dos ladrones. Aún en la Cruz Jesucristo pidió el

perdón de Sus enemigos.

Los judíos no comprendieron el verdadero significado de su propio Libro Sagrado;

ni sabían que al matar la Manifestación de Dios, no podían matar a Su voz porque

era la voz de Dios y sería oída en todos los países del mundo.

Cuando Cristo murió, figuraban entre Sus creyentes gente muy sencilla y ordinaria.

Habían recibido una nueva vida espiritual por medio del poder de la Palabra de Cristo

y resucitaron de sus tumbas de la ignorancia. Aunque estos primeros discípulos de

Cristo fueron humildes pescadores, empleados ordinarios, agricultores y labradores

de la tierra, fueron guiados por una Manifestación de Dios y recibieron nuevos

poderes por medio de El. Se esparcieron por todas partes de la tierra y difundieron el

buen Mensaje de su Maestro, Jesucristo. Muchos de ellos aún dieron sus vidas por

Su Causa. Bajo grandes dificultades y la amenaza de la espada, llevaron Su Mensaje

a distintos pueblos y proclamaron que el Reino de Dios había sido establecido sobre

la tierra por medio de Jesús. Aunque fueron simples pescadores y agricultores,

soportaron los ataques de las fuerzas de todo el mundo. Conquistaron nación tras

nación con la Palabra de Dios y llevaron una nueva vida espiritual a todos aquellos

con quien tuvieron contacto. Este fue el poder divino de Jesucristo, la Manifestación

de Dios.

Después de que El dejó este mundo, Cristo, igual a Krishna y Moisés, aseguró a la

gente del mundo que en la plenitud del tiempo El volvería en la gloria de Su Padre

Celestial. El dijo a la gente de Su época que El tenía muchas más cosas que decirles

pero que no podían comprenderlas. Prometió, sin embargo, que otro gran Mensajero

vendría más tarde para hablarles más acerca de Dios y de la religión.

Los Bahá’ís dan las buenas nuevas a sus hermanos cristianos, que Cristo ha

venido otra vez en la gloria del Padre. Esto es lo que Bahá'u'lláh dijo a los líderes del

Cristianismo: "Ciertamente el Padre ha venido y ha cumplido aquello que os fue

prometido en el Reino de Dios...

 

MAHOMA

Hay una tierra que se llama Arabia. En su mayor parte, es desierto, tiene muy poca

agua y un clima caliente y desagradable. En esta tierra difícil vivían tribus salvajes

que siempre hacían la guerra a las otras tribus. Eran tan salvajes que tenían la

costumbre de enterrar vivas a sus propias hijas sólo por ser niñas, y en esos días las

mujeres no eran más que esclavas.

Pero por muy crueles que eran estos pueblos, eran aún los hijos de Dios y tenían

que ser educados. Entonces nació entre ellos Mahoma, el Profeta de Dios.

Mahoma fue un hombre sencillo. Tenla a su cargo una caravana que llevaba carga

sobre camellos desde Arabia para vender en otras partes. La mayoría de las

Manifestaciones de Dios fueron personas sencillas. Aún aquellos que vinieron de

categorías más altas de vida, como Buda, dejaron sus posiciones reales para vivir

vidas sencillas. Dios quiere demostrar que Su riqueza e influencia son lo que obran

por medio de Sus Manifestaciones. Cuando uno está compenetrado con el Poder de

Dios, aún la persona más humilde se vuelve victoriosa sobre todos los poderes del

mundo.

Un día cuando Mahoma estaba orando en un monte, El recibió la inspiración de

Dios. El no había ido a ninguna escuela. No podía ni escribir Su propio nombre, pero

desde esa hora los versículos del Sagrado Corán fueron revelados por medio de El.

Desde entonces, Mahoma ya no era un conductor de una caravana. El fue el

Mensajero de Dios. Anduvo entre la gente con Su Mensaje. Al principio nadie Le

escuchó. Cuando El insistía en que ellos debían dejar de adorar a los ídolos que

habían construido, y debían creer en el Dios único y Verdadero, la gente de Arabia se

levantó en Su contra. Le llamaron loco, Le ridiculizaron diciendo que era un pobre

poeta, Pero Mahoma seguía enseñando y decía: "Oh pueblo, Soy el Mensajero de

Dios. He venido a salvarles y guiarles hacia el Sendero de la Verdad". Esto fue

demasiado para el orgulloso pueblo de Arabia. Al principio, toleraban a Mahoma,

luego Le persiguieron tanto a El como a Sus creyentes, pero después de 13 años de

sufrimiento, Mahoma todavía les exhortaba a volverse hacia el Dios único y

Compasivo y a seguir Sus Mandatos. ¿Por qué debían poner a un lado sus propios

dioses, pensaban ellos? Además, estaban demasiado ocupados con sus guerras

constantes. Ya no tenían más paciencia con Mahoma. Entonces decidieron matarle a

El y a Su puñado de seguidores. Pero la misión de Mahoma todavía no se había

cumplido. Todavía tenía otras leyes a dar a la gente de Su época. Salió de la Meca,

Su tierra natal, para otra ciudad, ahora llamada Medina.

Los enemigos de la Causa de Dios organizaron grandes ejércitos a fin de matar a

Mahoma y a Su banda de seguidores. Mahoma tuvo que proteger la Causa de Dios y

a aquellos que llegaron a creer en Dios, por lo tanto permitió a Sus creyentes luchar

contra los salvajes que querían destruirles. Así, en los días de Mahoma, lo mismo que

en el tiempo de Krlshna, los ejércitos de Luz y de la oscuridad soltaron sus fuerzas

los unos contra los otros.

Mahoma fue un pastor Divino. Tuvo que proteger Sus ovejas inocentes de los

ataques de los lobos salvajes. Al principio, Mahoma y Sus seguidores soportaron

muchas dificultades. Muchos de ellos fueron muertos mientras se defendían de los

ataques feroces de sus enemigos. Pero durante todo este tiempo, Mahoma les

aseguró que la Causa de Dios siempre ha sido victoriosa y siempre lo será. Cuando

los musulmanes - Sus seguidores - fueron rodeados por poderosos enemigos,

Mahoma pronosticó que grandes imperios pronto se desmoronarían ante los ojos de

Sus creyentes, porque ellos estaban vivos con el Espíritu de Dios mientras otros

estaban espiritualmente muertos.

Este se cumplió, como todos sabemos. Los grandes imperios Persa y Romano

fueron vencidos por un puñado de Arabes cuyas vidas fueron transformadas al creer

en Mahoma, el Profeta de Dios, y aceptar Su Mensaje Divino. El Mensaje de Dios

transformó la vida de millones de gente, porque las enseñanzas del Islam se

esparcieron desde la India hasta España. Durante el período de la civilización dorada

del Islam muchas naciones fueron unidas en una gran hermandad. Ofrecían

sus oraciones diarias al Dios Único, el Compasivo, el Misericordioso. Recitaban el

Sagrado Corán que prescribe una vida de virtud y sumisión a la Voluntad del

Todopoderoso. Aún hoy día, millones de personas en todas partes del mundo rezan

la misma oración y leen el mismo Libro Sagrado. Mahoma, así como todas las

Manifestaciones del pasado, aseguró a Sus seguidores que un gran Mensajero

vendría después de El. El dijo que la Religión de Dios que había descendido del cielo

por medio de El, regresaría a Dios después de mil años. Con esto, quería decir que la

gente olvidaría Sus enseñanzas en el transcurso de mil años. Pero después de eso,

El dijo, cuando ya no habría rasgo alguno de la Religión de Dios sobre la tierra, el

sonido de una poderosa Trompeta se oiría - no solamente una vez sino dos veces- y

la gente del mundo contemplaría el Rostro de Dios Mismo.

El sonido de la Trompeta quiere decir el Llamado de Dios. El Llamado de Dios ya

se ha levantado dos veces en esta época de acuerdo con el pronóstico de Mahoma.

El Báb apareció exactamente mil años después de la Revelación del Islam. Casi

inmediatamente después de El, Bahá'u'lláh declaró Su Misión. ¿No fue el Báb Quien

llamó a los hombres a que volviesen hacia Dios y les hizo recordar la gran Promesa

de Dios? ¿Y no fue Bahá'u'lláh Quien hizo el llamado la segunda vez inmediatamente

después del Báb, pidiendo a los hijos de Dios contemplar Su Rostro?

 

 

EL BÁB

"El Báb" quiere decir "La Puerta". El Báb fue la puerta que conduce a un nuevo

Reino - el Reino de Dios sobre la tierra.

El Báb era muy joven cuando habló a la gente sobre el Mensaje que Dios Le había

dado. Solamente tenía veinticinco años. La bella ciudad en el sur de Irán, llamada

Shiráz, fue la ciudad natal del Báb. La gente de Irán era musulmán, por lo tanto fue

dado un nombre muy usado en ese país. Se llamó 'Alí Muhammad, y fue

descendiente del Mismo Profeta Mahoma. El padre del Báb murió poco después de

Su nacimiento, por lo tanto fue puesto bajo el cuidado de Su tío materno. Cuando era

niño fue enviado a un maestro quien enseñaba el Corán y asignaturas elementales.

Desde una temprana edad, el Báb fue distinto a los otros niños. Siempre hacía

preguntas muy difíciles y luego El Mismo daba las contestaciones de tal manera que

asombraba a Sus mayores. A menudo cuando los otros niños estaban jugando, El

estaba absorto en Sus oraciones bajo la sombra de un árbol o en algún otro sitio

sereno.

Más tarde cuando el Báb reveló Su identidad como una Manifestación de Dios,

tanto Su tío como Su maestro creyeron en El porque Le habían conocido desde Su

niñez, y vieron la diferencia entre El y los otros niños. Su tío aún murió como mártir

por la Causa de Dios revelada por medio de su Sobrino, el Báb.

Antes de que el Báb declarara Su Misión como Mensajero de Dios, habla dos

famosos maestros quienes decían que, de acuerdo con el Corán y las tradiciones

sagradas, el Prometido del Islam pronto aparecería. Estos dos maestros se llamaron

Shaykh Ahmad y su principal discípulo, Siyyid Kazim. Como ellos fueron hombres

santos y muy eruditos, muchas personas creyeron lo que ellos decían y se

prepararon para recibir el Prometido.

Cuando Siyyid Kazim murió, sus seguidores se esparcieron en distintas

direcciones a fin de encontrar al Prometido. Algunos de ellos, bajo la dirección de un

joven piadoso y erudito, llamado Mullá Husayn, pasaron 40 días en oración y ayuno,

y luego fueron hacia Shiráz.

Sus oraciones fueron contestadas. Cerca de la entrada de Shiráz, Mullá Husayn se

encontró con un radiante joven que había salido para recibirles. Este joven era el

Báb Mismo.

El invitó a Mullá Husayn a Su casa y allí, el 23 de mayo de 1844, el Báb se declaró

como el Prometido.

El corazón de Mullá Husayn había sido atraído hacia el Báb en el momento en que

sus ojos descansaron sobre El afuera de la entrada de Shiráz, pero ya que su

Anfitrión había hecho Su gran anuncio, el pidió algunas pruebas por las cuales él

podía conocerle como el Prometido. El Báb dijo que ninguna prueba era más grande

que los versículos divinos revelados por una Manifestación de Dios. Luego, cogiendo

Su pluma y papel, El escribió Su primera obra sagrada. Aunque El no había asistido a

escuela alguna salvo durante un breve período en Su niñez, el Báb, como todas las

otras Manifestaciones, fue dotado de profundo conocimiento que fue un don de Dios.

El escribía velozmente y durante el proceso de escribir, El cantaba los versículos en

una suave voz celestial. Mullá Husayn no necesitó más pruebas. Con lágrimas en

sus ojos, él se postró ante la Manifestación de Dios.

Mullá Husayn fue el primer discípulo del Báb. El Báb le dio el título de Bábu'I-Báb

que quiere decir la puerta de la Puerta. Esa noche fue el principio de una nueva era.

El calendario Bahá'í empieza desde ese año.

Poco tiempo después, muchas personas llegaron a creer en el Báb. Algunos se

encontraron con El, algunos leyeron Sus sagradas escrituras y otros Le reconocieron

por medio de sueños y visiones.

La Manifestación de Dios es como el sol. Cuando el sol se levanta, todo el mundo

lo ve, menos aquellos que están durmiendo profundamente. Aún los dormidos, tarde

o temprano, deben reconocer que el sol está brillando.

.

El mensaje del Báb fue dado primero a la gente de Irán. Pero los musulmanes de

otros países no sabían todavía que su Prometido había venido. Por eso, cuando

miles de musulmanes de todos los países se reunieron en Meca en peregrinaje, el

Báb hizo un viaje a este lugar más sagrado del Islam para decirles que el objeto de

su adoración había llegado y que El era su Prometido. Nadie le escuchó; pero el Báb

había completado Su anuncio.

Cuando el Báb regresó a Su tierra nativa, se encontró con un grupo de soldados

que habían venido para arrestarle porque los mullás fanáticos no querían que se

esparciera una nueva Fe. Estos mullás hicieron todo esfuerzo para extinguir la Luz de

Dios que estaba encendida en el corazón del Bendito Báb. Desde ese día, el Báb

sufrió muchas penalidades. Su vida corta pero brillante la pasó, en su mayor parte en

la prisión, después de que El hizo Su Declaración. En dos ocasiones fue enviado a

cárceles construidas en montañas muy frías e inhóspitas. Pero ni las cadenas ni las

cárceles podían obstaculizar la difusión del Llamado de Dios. Cuando el Báb estuvo

en la prisión, Sus fieles seguidores esparcieron Su Mensaje a través del país, y

durante ese breve lapso de tiempo, miles de personas dieron sus vidas por Su

Causa.

El Báb era todavía joven, tenía unos treinta y un años, cuando Sus perseguidores

decidieron matarle. El Báb sabía que iba a ser martirizado en el sendero de Dios. El

Báb estuvo feliz de dar Su vida para que la gente del mundo pudiera llegar a

comprender el propósito de sus vidas y volverse hacia Dios y Su reino eterno. El día

de Su martirio fue el 9 de julio de 1850. En la mañana el oficial encargado con la

ejecución del Báb fue a la celda del Báb en la prisión. El Báb estaba hablando con

uno de Sus creyentes quien escribía Sus últimas instrucciones. El oficial Le dijo que

la hora había llegado para Su ejecución y que los soldados estaban listos en la plaza

de la ciudad para llevar a cabo las órdenes. El Báb Ie dijo que El tenía que terminar

Su conversación con Su discípulo, pero el oficial se rió y dijo que un prisionero no

podía hacer lo que quisiera. Al llevar al Báb afuera, El dijo que ningún poder sobre la

tierra podía hacerle daño hasta que El no hubiera completado Su misión en este

mundo y no había terminado lo que El tenía que decir. El oficial no Le hizo caso y

llevó al Báb a la plaza pública. En este momento, uno de los discípulos del Báb, un

joven con el nombre de Muhammad 'Alí Zunúzí, se tiró a los pies de Su amado

Maestro rogándole que le permitiera morir con El. El oficial trató de alejarlo pero

Muhammad 'Alí Zunúzí lloró tanto y suplicó con tanto ardor que el oficial se vio

obligado llevarle a él también.

En la plaza donde los soldados estaban esperando, se congregó una gran

multitud. Todos miraban mientras el Báb y Su joven discípulo eran colgados de tal

manera que la cabeza del discípulo descansaba sobre el pecho de su Bienamado.

Luego llegó el gran momento. Sonaron los tambores, tocaron las trompetas. Y al

desvanecerse el sonido de las trompetas, se dio la terrible orden: "Fuego".

Centenares de soldados quienes habían apuntado, dispararon sus fusiles. Se

esparció una gran humareda por todo el lugar. El olor de la pólvora llenó el aire.

Después de un rato, cuando el humo se desvaneció, todos quedaron sorprendidos.

No había rastro alguno del Báb, y Su fiel discípulo se encontraba parado, ileso.

Nadie sabía que pensar. Muchas personas decían que un milagro había tenido lugar

y que el Báb había ascendido al Cielo.El escuadron y su comandante - nunca habían

visto suceder una cosa tan extraordinaria. Se enviaron oficiales en todas direcciones

en busca del Báb. El mismo oficial que había traído al Báb de Su celda, ahora Lo

encontró sentado serenamente en el mismo sitio, terminando Su conversación que

había sido tan bruscamente interrumpida. El Báb miró al oficial y sonrió diciendo que

Su Misión en la tierra ahora sí había terminado, y que El estaba listo para sacrificar

Su vida para probar la verdad de Su Misión.

El Báb otra vez fue llevado a la plaza, pero el comandante del pelotón rehusó

tomar parte alguna en Su ejecución. Sacó a sus soldados de la plaza y juró que nada

podría inducirle a tomar la vida de un joven tan inocente y santo. Se encontró otra

compañía de soldados para llevar a cabo la ejecución, y esta vez los cuerpos del Báb

y Su fiel discípulo fueron acribillados con centenares de balas. Su hermoso rostro, el

cual no fue tocado por bala alguna, todavía llevaba una sonrisa que demostraba la

paz y la felicidad de Uno que había dado Su vida para proclamar el comienzo de una

nueva era para la humanidad.

El Báb fue una gran Manifestación de Dios. En todas Sus Escritos El decía que el

propósito principal de Su venida era el de dar las buenas nuevas de que pronto

aparecería el Prometido de todas las edades. El advirtió a Sus seguidores que

estuvieran alertas para que no dejaran de reconocer a Dijo que debían poner todo a

un lado para seguirle tan pronto que "Aquel Quien Dios manifestará". hubieran

oído Su Mensaje. El Báb escribió muchas oraciones suplicando a Dios que aceptara

Su propia vida como un sacrificio para el Bienamado de Su corazón, "Aquel Quien

Dios manifestará". El aún se refirió en Sus Escritos al Orden de Bahá'u'lláh, y dijo:

"Bienaventurado aquel que sigue a Bahá'u'lláh"

.

Las oraciones del Báb fueron contestadas y Su promesa cumplida. Diecinueve

años después de la declaración de Su Misión, Bahá'u'lláh abiertamente declaró que

El era el Prometido cuya venida había sido profetizada por todas las Manifestaciones

de Dios de las edades anteriores.

 

BAHÁ’U’LLÁH

El 21 de abril de 1863, Bahá'u'lláh proclamó al mundo que "la Revelación que

desde tiempo inmemorial ha sido aclamada como el Propósito y Promesa de

todos los Profetas de Dios y el más caro deseo de Sus Mensajeros, ha sido

ahora manifestada a los hombres". Cuando Bahá'u'lláh hizo este maravilloso

anuncio, era un prisionero en manos de dos potentes monarcas, y Le estabas

exilando a ‘Akká, "la más desolada de las tierras".

Unos cuarenta y seis años antes de este anuncio, Bahá'u'lláh había nacido en el

hogar de un distinguido Ministro de la corte real de Irán. Aunque desde los días de

Su niñez todo el mundo podía notar que Bahá'u'lláh era diferente de otros niños,

nadie realmente sabía que este maravillosa Niño pronto iba a cambiar el destino

entero de la humanidad. Cuando El tenía catorce años, Bahá'u'lláh ya era famoso en

la corte por Su erudición y sabiduría. Tenía veintidós años cuando Su padre murió.

El gobierno quiso que El tomara el puesto que Su padre había ocupado. Pensaban

que este joven talentoso haría un buen ministro, pero Bahá'u'lláh no tenía intención

de desperdiciar Su tiempo en el manejo de asuntos mundanos. Siendo un hombre de

Dios no tenía interés en la vida real que Le fue ofrecida. Rechazó la vida de la corte

y de sus ministros para seguir el sendero destinado para El por el Todopoderoso.

Cuando el Báb declaró Su Misión, Bahá'u'lláh tenía 27 años. El inmediatamente

aceptó al Báb como la Manifestación de Dios y pronto llegó a ser uno de Sus más

poderosos y afamados seguidores.

En el período cuando el gobierno y los fanáticos mullás perseguían a los

seguidores del Báb, Bahá'u'lláh no se liberó del sufrimiento de ninguna manera.

Estuvo encarcelado dos veces, y una vez fue azotado tan severamente con látigos y

bastones que las plantas de Sus pies sangraban. Nueve años después de la

declaración del Báb, Bahá'u'lláh fue encarcelado en una oscura mazmorra. Este era

un terrible cuarto subterráneo que no tenía ventanas ni otra apertura salvo la puerta

por la cual se entraba. En esta mazmorra, Bahá'u'lláh estuvo encarcelado con unos

150 asesinos, ladrones y otros criminales parecidos. Las cadenas que fueron

colocadas por Su cuello eran tan pesados que El no podía levantar Su cabeza.

Bahá'u'lláh pasó cuatro meses terribles aquí, y sin embargo, fue en esta misma

mazmorra que la Gloria de Dios llenó Su alma. El escribe que una noche en un

sueño, El oyó las siguientes palabras vibrando desde todos los lados: "En verdad,

Te haremos victorioso por Ti Mismo y por Tu Pluma".

Bahá'u'lláh soportó todas estas penalidades por nosotros y por las generaciones

que han de venir. El llevó las cadenas alrededor de Su bendito cuello a fin de

librarnos de las cadenas y grillos del prejuicio, fanatismo, y enemistad.

Al final, Bahá'u'lláh y Su familia fueron privados de todas sus riquezas ancestrales

y ordenados a dejar el país. Fueron exilados a Bagdad en el agudo frío del invierno.

El camino corría por los sectores montañosos del Irán donde una nieve gruesa y hielo

cubrían la tierra. Bahá'u'lláh, Su esposa y niños tiernos tuvieron que caminar

centenares de kilómetros hasta llegar a su destino, y como no tenían ropa adecuada

el viaje resultó mucho más difícil de soportar. Al fin llegaron a Bagdad pero los

sufrimientos de Bahá'u'lláh no se habían terminado en esa ciudad. Sin embargo, si

Bahá'u'lláh hubiera temido a las penalidades y aflicciones, El habría podido gozar de

la vida lujosa en la corte del rey de Irán, El estuvo listo para soportar cualquier

cantidad de sufrimientos en el sendero de Dios.

La fama de Bahá'u'lláh muy pronto se extendió a través de Bagdad y otras

ciudades de Irán. Mucha gente golpeó las puertas de este prisionero exilado para

recibir Sus bendiciones. Los seguidores del Báb se reunieron alrededor de El, desde

Irán a Iraq, buscando guía e inspiración. Muchos se pusieron celosos de Su fama,

entre ellos se hallaba Su propio hermano Yahya, que estaba bajo el amoroso cuidado

de Bahá'u'lláh. Yahya pensó, que ya que él era respetado por los seguidores del Báb,

podría ser aceptado como su líder si es que denunciaba a Bahá'u'lláh. No se daba

cuenta que poniéndose en contra de una de las Manifestaciones de Dios, estaba

preparando su propia caída, porque cuando una Manifestación de Dios aparece,

solamente aquellos que La aceptan pueden alcanzar la verdadera grandeza. Por lo

tanto, ni sus parientes más cercanos pueden exceptuarse, porque las

Manifestaciones están separadas completamente de los demás seres humanos y

ocupan un lugar inalcanzable. Todas las Manifestaciones de Dios del pasado han

tenido hermanos o parientes pero sus nombres, con el tiempo, han sido relegados al

olvido.

Yahya conspiró y causó la desunión de los seguidores del Báb, e hizo entristecer a

Bahá'u'lláh. Una noche sin decirlo a nadie, Bahá'u'lláh dejo Su casa y se fue a las

montañas del Curdistán. Se recluyó allí por dos años en retiro solitario, orando y

meditando. Permaneció en una cueva pequeñísima, alimentado de comida muy

simple. Nadie sabía Su identidad o de donde provenía. De pronto, como la luna en

una noche oscura, Su luz se difundió en todo el Curdistán y todo el mundo se

enteró del "sin nombre". Todo este tiempo Su familia y amigos estaban con el

corazón destrozado por Su partida, y no sabían donde se encontraba. Ellos, también

alcanzaron a oír del "sin nombre", El Gran Santo conocido por Su saber inherente,

conferido a El por Dios. El hijo de Bahá'u'lláh, 'Abdu'I-Bahá, inmediatamente presintió

que este era su Padre amadísimo. Envió cartas y un mensajero especial pidiéndole

que regresara, no solamente por Su propia familia, sino por todos los seguidores del

Báb que estaban sufriendo Su ausencia.

Por lo tanto, después de pasar dos años en oración y meditación, Bahá'u'lláh

regresé a Bagdad y con El retornó la alegría a todos los seguidores del Báb. Los

únicos que sintieron desagrado por el regreso de Bahá'u'lláh fueron los mullás

fanáticos junto al celoso y pérfido Yahya.

Los Mullás no querían que Bahá'u'lláh permaneciera en Bagdad, porque estaba

cerca de muchos lugares sagrados, que pertenecían a los musulmanes, y los

peregrinos que venían a visitar estos lugares sagrados, eran a menudo atraídos por

la atrayente personalidad de Bahá'u'lláh. Estos mullás se quejaban continuamente,

hasta que lograron que el Gobierno de Irán se uniera a las autoridades del Imperio

Turco y desterraran a Bahá'u'lláh. Fue desterrado a un lugar distante, Estambul,

donde volvió a ocurrir lo mismo, ya que Estambul era la cuna de los Califas

musulmanes. La gran sabiduría y encanto personal de Bahá'u'lláh, atraía a mucha

gente. "No debe permanecer en Estambul ni un momento más", dijeron os fanáticos

mullás, así es que por segunda vez fue exilado a un pueblo pequeño llamado

Adrianópolis. Desde allí, una vez más, exilado a ‘Akká, en la Tierra Santa, que era

en ese tiempo una colonia penal, reservada para los criminales, ladrones, y

asaltantes castigados a prisión perpetua. Era una prisión espantosa y en los primeros

días se le negó a Bahá'u'lláh hasta lo más esencial como es el agua, sin dejarle ver

ni a la familia ni a los amigos. Los sufrimientos de Bahá'u'lláh en ‘Akká son en

demasía para poder describirlos. Al principio estaba aprisionado en una celda

solitaria en la cual ni siquiera Sus hijos podían visitarlo. Estaba rodeado de enemigos

por todos lados noche y día y no tenía la más mínima comodidad. Sin embargo, fue

desde ‘Akká que envió Sus famosas cartas a los más poderosos reyes de Su tiempo,

pidiéndoles que escucharan el Mensaje de Dios y obedecieran los Mandatos del Rey

de los Reyes. Nadie sino una Manifestación de Dios se hubiese atrevido a dirigirse a

los que le apresaron, como un rey que se dirige a sus vasallos.

Bahá'u'lláh izó el Estandarte de la paz universal y de la hermandad desde Su

prisión y a pesar de que todo el mundo se hallaba en Su contra, logró la victoria

sobre todos, como Dios lo había prometido en Su sueño. El mensaje de Bahá'u'lláh

influyó en los corazones de miles de gente, y muchos de ellos dieron sus vidas por

Su causa. A través del poder de la Palabra de Dios y de. los sacrificas de Sus

seguidores, ahora centenares de miles de personas, que una vez estuvieron divididas

bajo diferentes nombres, se han hecho miembros de una sola familia.

A pesar de que Bahá’u’lláh fue enviado a ‘Akká como un prisionero con condena

perpetua, El decidió dejar el fuerte nueve años después de haber sido enviado allí.

Se habla hecho de muchos amigos incluyendo al endurecido carcelero, de tal manera

que nadie se opuso a que El dejara la prisión. Bahá'u'lláh permaneció el resto de Sus

días en un lugar fuera de ‘Akká donde abandonó el mundo dirigiéndose a Su Reino

celestial, el 29 de Mayo de 1892.

El mensaje que Bahá'u'lláh esparció por las diferentes partes del mundo desde la

Tierra Santa como había sido predicho en los Libros sagrados del pasado. En las

Escrituras budistas, la Tierra Santa es referida como El Paraíso del Oeste, la Sede

del Prometido Amitabha. Para los judíos es la Tierra Prometida, de donde la Ley de

Dios irá otra vez a todo el mundo. Los cristianos y musulmanes también tienen

maravillosas profecías acerca de esta Tierra Sagrada, la que ha sido su Tierra Santa

por muchos siglos. Desde el tiempo en que Bahá'u'lláh fue exilado a ‘Akká, la Tierra

Santa de las religiones del pasado se ha convertido en el Centro Mundial de la Fe

Bahá'í.

Bahá'u'lláh es la Gran Manifestación de Dios, Cuyo advenimiento ha sido predicho

por todas las Manifestaciones del pasado. Las religiones divinas de todas las épocas

van en la misma dirección y tienen la misma meta: La Fe Bahá'í. Son como muchos

ríos que desembocan en el océano. Cada río riega miles de hectáreas de tierra, pero

ningún río es solitario como el vasto y poderoso mar, porque el océano es el lugar de

reunión de todos esos ríos. En la comunidad Bahá'í, seguidores de todas las

religiones se han unificado. A pesar de que ellos provienen de. los cuatro rincones

del mundo, han enlazado las manos en una gran Hermandad, una Fe común.

¡Las aguas de los diferentes Ríos se funden de verdad cuando desembocan en el

Poderoso Océano!

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO III

EL CONVENIO

 

'ABDU’L-BAHÁ

Bahá'u'lláh era un arquitecto divino. El proyectó el plano magnífico de la

humanidad unida. Asentó las bases firmes de su edificación sagrada y seleccionó los

materiales necesarios para su edificio.

¿Pero quién iba a erigir este maravilloso edificio después de que El nos dejara?

Es verdad que Su plan era un plan perfecto, pero aún un plan perfecto debe ser

dejado a manos de una persona capaz y debidamente calificada o de lo contrario la

construcción podía derrumbarse. No importa cuán perfecto es el plano y firmes los

cimientos, si es que no son supervisados por un hombre competente, la construcción

puede levantarse contrariamente a las especificaciones del arquitecto.

Cuando Bahá'u'lláh abandonó este mundo, dejó la ejecución de Su obra divina en

las manos de Su hijo. Designó a 'Abdu'I-Bahá como el Centro de Su Convenio y pidió

a Sus seguidores que se cobijaran bajo su guía.

'Abdu'I-Bahá significa el siervo de Bahá. 'Abdu'I-Bahá era el hijo primogénito de

Bahá'u'lláh y nació el 23 de Mayo de 1844, la misma noche que el Báb anunció Su

Misión. Un hijo bendito nació en un hogar bendito a una hora bendita.

'Abdu'I-Bahá tenía solamente ocho años cuando Bahá'u'lláh fue encerrado en esa

terrible mazmorra. Desde muy temprana edad estaba deseoso de compartir los

sufrimientos de su padre amadísimo. El acompañó a Bahá'u'lláh en la difícil jornada

de Teherán a Bagdad, y pasó cuarenta años de su vida en la prisión o el exilio.

Cuando 'Abdu'I-Bahá fue finalmente puesto en libertad, era un hombre viejo. Pero

el amor de Dios lo habla conservado feliz en las horas más amargas de su vida. Su

felicidad espiritual era tan profunda que ni siquiera las prisiones más tenebrosas se la

podían quitar. 'Abdu'l-Bahá quería que nosotros gozáramos de esta clase de

felicidad; El dice:

"La felicidad consiste en dos clases: física y espiritual. La felicidad física

es limitada; su clímax es a lo máximo de un día, un mes, un año. No vale la

pena. La felicidad espiritual aparece en el alma, con el amor de Dios y hace

desear y obtener las virtudes y perfecciones de la humanidad. Por lo tanto,

esforzaos todo lo que podáis para que así, la lámpara de vuestro corazón sea

iluminada con la luz del amor".

Bahá'u'lláh anunció la Palabra de Dios a 'Abdu'I-Bahá en Bagdad.

A pesar de que era sólo un niño, 'Abdu'I-Bahá reconoció el Rango de su Padre.

Arrojóse a Sus pies y Le rogó que lo aceptase como un sacrificio a Su Causa divina.

Desde aquel día, 'Abdu'I-Bahá brindó su vida al servicio de Bahá'u'lláh y sacrificó

cualquier comodidad. 'Abdu'I-Bahá ganó el respeto y el amor de los seguidores de

Bahá'u'lláh desde muy temprana edad, y más tarde fue conocido como el Maestro.

Cuando Bahá'u'lláh murió, y fue abierto Su testamento, el cual es llamado el Libro del

Convenio, los Bahá’ís se alegraron al saber que Bahá'u'lláh habla nombrado a

'Abdu'I-Bahá como el Centro de Su Convenio y que lo había autorizado como

intérprete de Sus enseñanzas.

El nombramiento de Centro del Convenio es una característica única en la Fe

Bahá'í. Todas las religiones del pasado se han dividido después de la muerte de su

Fundador, ya que los seguidores no sabían a que atenerse o a quien dirigirse

después de que las Manifestaciones de Dios les dejaron. Empezaban entonces a

interpretar las enseñanzas de Dios como ellos las entendían y como no las

interpretaban de la misma manera, estas enseñanzas eran explicadas en diferentes

formas. Esto, por supuesto, fue la causa de desunión entre los seguidores de las

religiones antiguas. En la Fe Bahá'í, sin embargo, el caso ha sido diferente.

Bahá'u'lláh, que había venido a disolver toda clase de desunión, no permitió que la

Fe Bahá'í se desuniera. Escribió un documento en el que designó a 'Abdu'I-Bahá

como aquel a quien todos los Bahá’ís deberían volverse, pidiéndole guía en cualquier

asunto que se relacionara con Sus enseñanzas. Este documento, el Libro del

Convenio, salvó a los Bahá’ís de la división. El Libro del Convenio, preservó la unión

entre los seguidores de Bahá'u'lláh, pero fue la causa de los celos del hermano de

'Abdu'I-Bahá, Muhammad 'Alí. Como Yahya en el tiempo de Bahá'u'lláh, Muhammad

'Alí trató de traer la desunión entre los Bahá’ís. El pensó que, siendo también hijo de

Bahá'u' lláh, él podría reclamar el liderato; pero sus esfuerzos fueron vanos, porque

la relación física con la Manifestación de Dios no tenía valor alguno, ya que no

obedeció a lo que Bahá'u'lláh había ordenado. Muhammad 'Alí era como una rama

que había crecido de un árbol poderoso pero que no podía dar fruto, porque sé había

secado y por lo tanto era inservible. Y, como una rama marchita fue cortado y

desechado.

Cuando Muhammad 'Alí falló en su intento de traer la desunión entre los Bahá’ís,

se unió a los enemigos de la Causa y trató de hacer daño a 'Abdu'I-Bahá. Envenenó

las mentes de los oficiales del gobierno en contra del Maestro diciendo que él estaba

reuniendo gente a su alrededor para provocar un levantamiento contra el gobierno.

Cuando 'Abdu'I-Bahá estaba construyendo el Santuario del Báb en el Monte Carmelo,

Muhammad 'Alí informó a los oficiales del gobierno que él estaba construyendo un

fuerte, y esto causó que el gobierno Turco mandase a la Tierra Santa una comisión

especial para que investigara este asunto. Muhammad 'Alí tuvo éxito en sobornar al

general corrompido que vino como la cabeza de esta comisión, e informes falsos

fueron enviados sobre 'Abdu'I-Bahá a Turquía.

'Abdu'I-Bahá mientras tanto, estaba dando cada minuto de su vida al servicio de la

Causa. Las tablas bellísimas que brotaron de su pluma, trajeron inspiración a miles

de Bahá’ís en el mundo. A través de sus cartas preciosas, guió y fortaleció sus pasos

por el sendero del servicio de Su Fe. Cuando no escribía, el Maestro se ocupaba en

satisfacer las necesidades del pobre y de visitar a los enfermos. De su escasa bolsa

libremente daba a los demás, y nunca nadie golpeó sus puertas y se retiró

desilusionado.

'Abdu'I-Bahá no prestó atención a la comisión de oficiales que venían a investigar

los falsos cargos que habían sido traídos en su contra. Muhammad 'Alí le demostraba

un gran respeto y le bañaba con regalos y presentes. Antes de que ellos se fueran, el

general a cargo de la comisión, juró que volvería y que colgaría a 'Abdu'I-Bahá a las

puertas de la ciudad, lo que causó gran regocijo entre los enemigos del Maestro,

mientras que aquellos que le amaban se hallaban presos del terror y ansiedad.

Muchos de sus amigos le rogaban que escapara de la Tierra Santa antes de que

fuese demasiado tarde, pero el Maestro que tenía su confianza puesta siempre en

Dios, no se preocupaba en lo mínimo.

El dijo:

"Para mí la prisión es la libertad, para mí el encarcelamiento es una corte

abierta, para mí la humildad es idéntica con la gloria, la adversidad es un

regalo y la muerte es la vida".

El general que quería colgar a 'Abdu'I-Bahá fue muerto en una guerra, un poco

después de dejar la Tierra Santa. El Imperio Turco fue dividido y un nuevo régimen

se apoderó del gobierno. Muhammad 'Alí y los pocos que habían roto el Convenio de

Bahá'u'lláh se vieron frustrados en sus esfuerzos para hacer daño a 'Abdu'I-Bahá o

en el causar la desunión entre los Bahá’ís. Cayeron en desgracia y sus artificios

vergonzosos llegaron al conocimiento de todos.

Con el cambio de Gobierno, 'Abdu'I-Bahá se vio libre después de una vida entera

de aprisionamiento. Al fin el Maestro, que había servido a Bahá'u'lláh fielmente bajo

tan duras circunstancias, se vio libre y en capacidad de poder llevar el mensaje de su

Padre a la gente de otros países. Los Bahá’ís del Occidente le pidieron que viajara

por Europa y América, y a pesar que llevaba muchos años encima y era muy débil

debido a sus años de encarcelamiento, 'Abdu’I-Bahá aceptó su invitación

.

Durante su viaje en el Occidente, 'Abdu’l-Bahá habló a miles de personas sobre la

Fe Bahá'í, a veces daba varias conferencias en un solo día. Los que eran Bahá'ís y

los que no eran, venían de largas distancias para visitarlo y escuchar su palabra llena

de inspiración. Por doquiera que iba 'Abdu’l-Bahá, pasaba desde el crepúsculo hasta

el anochecer enseñando la Causa. No pensaba en sí mismo, ni cuando estaba

enfermo con fiebre y sus amigos le rogaban que descansara.

En América, 'Abdu’l-Bahá asentó la piedra angular de la primera Casa Bahá'í de

Adoración en el Occidente, la cual es ahora un magnífico edificio dedicado a la gloria

de la Causa de Dios.

Los viajes de 'Abdu'I-Bahá por América y Europa produjeron magníficos

resultados. La Fe Bahá'í fue establecida en muchos piases, y antes de que 'Abdu’l-

Bahá muriera, animó a los creyentes que llevaran el Mensaje a otros países.

El Maestro abandonó esta vida en la Tierra Santa el 28 de Noviembre de 1921.

Sus restos se hallan en un cuarto adyacente al Santuario del Báb, en el mismo

edificio que él construyera en vida.

'Abdu'I-Bahá fue el Exponente de la Fe de Dios, el Intérprete de los escritos de

Bahá'u'lláh, y el perfecto Ejemplar de Sus enseñanzas. Bahá'u'lláh lo ha llamado "El

Misterio de Dios".

 

SHOGHI EFFENDI - GUARDIÁN DE LA FE

'Abdu'I-Bahá fue como un padre amoroso para los bahá’ís. Cuando murió, los

bahá’ís del mundo entero se entristecieron de verdad. Su ministerio duró cerca de

treinta años durante los cuales, los Bahá’ís progresaron bajo su gula infalible, y

hablan profundizado sus conocimientos en las enseñanzas de Bahá'u'lláh. Cuando

'Abdu'I-Bahá abandonó este mundo, los bahá’ís se sintieron huérfanos que habían

perdido su sabio y amoroso padre. Los enemigos de la Causa por otro lado, y

aquellos que hablan quebrantado el Convenio de Bahá'u'lláh, creyeron que era

tiempo de adelantarse y llevar a cabo sus planes siniestros. Pensaron que a causa

de la muerte de 'Abdu'I-Bahá no había nadie que protegiera la unidad de los bahá’ís,

por lo tanto sería relativamente fácil para ellos el atacar la Causa. No comprendían

que Dios no permitiría ninguna brecha en la unidad de Su Causa para esta época.

'Abdu'I-Bahá había ya contribuido a la unidad de sus seguidores. El también había

hecho un firme Convenio con los Bahá’ís de todo el mundo. Dejó como constancia

una maravillosa Tablilla - la Voluntad y Testamento - en la cual había señalado a su

nieto Shoghi Effendi, como el Guardián de la Fe de Dios.

Con la muerte de 'Abdu'I-Bahá los bahá’ís perdieron un padre amoroso, pero

encontraron en Shoghi Effendi "un verdadero hermano".

Shoghi Effendi nació en la bendita casa de 'Abdu’l-Bahá. Su madre era hija de

'Abdu'I-Bahá y su padre era un pariente cercano del Báb. 'Abdu'I-Bahá lo llamó "La

maravillosa, única e inapreciable perla que ha resplandecido de los dos

bullientes mares", y "La rama sagrada que ha salido de los Sagrados Arboles

gemelos" porque en él, las familias del Báb y de Bahá’u’lláh se juntaban. Shoghi

Effendi creció bajo la supervisión y cuidado de 'Abdu'I-Bahá, pero nadie sabía cual

era el rango para el que 'Abdu'I-Bahá lo estaba preparando, a pesar de que muchos

se dieron cuenta de la grandeza de Shoghi Effendi mucho antes de la muerte de

'Abdu'I-Bahá.

En cierta ocasión, una bahá’í americana escribió al Maestro preguntándole si es

que ella había entendido correctamente una profecía mencionada en las escrituras

según la cual un niño debería haber nacido ya, que estaba destinado a llevar el

estandarte de la Causa después de 'Abdu'I-Bahá. El Maestro le contestó que así era

y que el niño bendito estaba en ese entonces viviendo y que pronto iluminaría al

mundo con la luz que irradiaría. A otra persona 'Abdu'I-Bahá le aseguró que el niño

bendito "Levantaría la Causa de Dios agrandes alturas",

Shoghi Effendi era apenas un niño cuando el amado Maestro escribió su

Testamento. Sólo tenía veinticuatro años de edad cuando llego a ser el Guardián de

la Causa de Dios, pero ya que él siempre estaba asistido por Bahá'u'lláh, no

importaba que tuviese tan poca edad. 'Abdu’I-Bahá llamó a Shoghi Effendi el Signo

de Dios en la tierra y dijo que aquel que le obedeciese, obedecería al mismo Dios,

Fue a través de la gran sabiduría y guía espiritual de Shoghi Effendi que el Mensaje

de Bahá'u'lláh fue llevado a todos los países del mundo.

Cuando 'Abdu'I-Bahá murió, Shoghi Effendi se hallaba estudiando en Inglaterra en

la Universidad de Oxford. Su más grande anhelo era el de servir al Maestro y fue

capaz de traducir las sagradas escrituras de la Fe Bahá'í al inglés, para los miles de

creyentes que no podían leerlas en árabe o persa. Las nuevas de la muerte de

'Abdu'I-Bahá, fueron un duro golpe para Shoghi Effendi, de tal manera que se

enfermó. Antes de que se hubiera recobrado del golpe de haber sido separado del

Maestro, fue a la Tierra Santa para encontrarse con que 'Abdu'I-Bahá le había dado

la abrumadora responsabilidad de ser el Guardián de la Causa de Dios. Pero cuando

Dios le da a alguien una tarea que cumplir, le da también la fortaleza para llevarla a

cabo. Luego de muchas semanas de meditación y oración, Shoghi Effendi pudo

empezar su gran labor en esta vida. Dios le bendijo con gran inspiración y sabiduría

en cada paso que el dio para el fomento de Su Causa.

Durante los treinta y seis años que duró su guardianía, Shoghi Effendi no tuvo otro

pensamiento que el progreso de la Causa. Trabajó día y noche, no economizó sus

esfuerzos de ninguna manera. Su vida privada era muy simple, rara vez comió más

de una comida diaria, o durmió más de unas pocas horas en la noche. El resto de su

tiempo y energía fue dedicado a su creciente trabajo por la Causa de Bahá'u'lláh.

Aquellos que vieron la cantidad de trabajo que realizaba cada día, se dieron cuenta

que sólo a través del poder de Dios un simple hombre podía hacer tanto día tras día,

año tras año.

Los enemigos de la Causa, que tenían la esperanza de llevar a cabo sus deseos

demoníacos luego de la muerte de 'Abdu’I-Bahá, muy pronto se dieron cuenta que la

Fe de Bahá'u'lláh estaba resguardada por los brazos de hierro de Shoghi Effendi.

Fue él, quien enseño a los Bahá’ís del mundo como se debía trabajar para poder

establecer el Orden Mundial de Bahá'u'lláh cómo deberían llevarse a cabo las

instrucciones de 'Abdu'I-Bahá mencionadas en las Tablas del Plan Divino. En esta

Tabla, la cual el Maestro escribió a los Bahá'ís antes de morir, él hace un llamado a

todos para que se levanten y trabajen en el fomento de la Causa, que renuncien a

sus hogares y sus comodidades, y que lleven el Mensaje de Bahá'u'lláh hasta los

más lejanos rincones del mundo. Shoghi Effendi adiestró a los Bahá'ís por muchos

años para que así estuviesen preparados para su gran tarea. Les enseñó como

trabajar a través de sus asambleas locales y nacionales, porque a menos que los

Bahá'ís aprendieran a trabajar como un solo cuerpo, sería imposible el conseguir

ningún fin. Cuando estaban preparados para esta gran responsabilidad, el Guardián

les animó a esparcirse por todo el mundo y llevar el estandarte de Bahá'u'lláh a todas

partes del globo. Bajó su guía divina, centenares de Bahá'ís salieron con la antorcha

de la Fe y se establecieron en islas y territorios distantes, a fin de dar el nuevo

Mensaje a la gente en todas partes.

Cuando 'Abdu'I-Bahá falleció, la Fe Bahá'ís se había difundido a 35 países, pero

durante la vida del amado Guardián, el Mensaje de Bahá'u'lláh fue llevado a 251

naciones del mundo incluyendo todos los lugares mencionados por 'Abdu'I-Bahá en

la Tabla del Plan Divino.

En su Testamento, 'Abdu'I-Bahá hizo un llamado a los bahá'ís del mundo entero a

levantarse en el servicio de la Causa, y no descansar un solo minuto hasta que

hubieran establecido el estandarte de la Fe en cada rincón del globo. Nuestro

querido Guardián realizó este pedido del Maestro a través de su vida entera y hasta

el mismísimo día de su muerte. Murió el 4 de Noviembre de 1957, en Londres donde

habla ido a comprar materiales para la construcción de Instituciones bahá’ís en la

Tierra Santa.

El Guardián nos dejó solamente cuando estuvo seguro de que sus esfuerzos

durante sus treinta y seis años de Guardianía habían dado a la Fe Universal de

Bahá'u'lláh una base firme y que su trabajo seria continuado por los bahá’ís cuando

él abandonara este mundo. Como un perfecto capitán de su navío, él nos indicó el

rumbo que teníamos que seguir, nos dio las instrucciones necesarias antes de que

partiera a descansar. No habla peligro de que perdiéramos la dirección, ya que

teníamos señalado el camino a seguir por nuestro Guardián. Bajo su guía espiritual,

esta Arca de Dios seguramente alcanzará su destino. Durante su vida, Shoghi Effendi

trazó un plan de Diez Años, el cual terminó en 1963. De acuerdo a este plan, todos

los Bahá’ís del mundo tenían que trabajar unidos y llevar el Mensaje de Bahá'u'lláh a

las islas y territorios restantes donde la Fe Bahá'í no había sido todavía establecida.

El Guardián por si mismo supervisó el progreso de este Plan en sus comienzos, y

antes de que muriera, sobre 4.200 centros bahá’ís habían sido establecidos en el

mundo, mientras que la literatura Bahá'í había sido traducida a 200 lenguas distintas.

(En 1970 la Fe Bahá'í está establecida en 35.000 localidades, en 312 países,

territorios e islas, con un total de 94 Asambleas Nacionales, y más de 6.000

Asambleas Locales. Se ha editado literatura Bahá'í en 411 idiomas y dialectos).

En la Tierra Santa el Centro Mundial de la Fe El Guardián construyó una

bellísima superestructura sobre el Santuario del Báb, y también un edificio de los

Archivos Internacionales donde se guardan los escritos originales del Báb y

Bahá'u'lláh así como otras reliquias muy preciosas. Estos edificios y los bellos

jardines que los rodean son unos de los más hermosos lugares del mundo, y miles de

personas los visitan cada año.

Shoghi Effendi completó su trabajo nombrando a veintisiete "Manos de la Causa"

a quienes llamó los "Fideicomisarios Principales" de la Fe y a quienes dio la

responsabilidad de proteger la Causa y de esparcir las Enseñanzas de Bahá'u'lláh.

Cuando el Guardián murió, las Manos de la Causa eligieron un cuerpo de nueve

entre ellos mismos para que permanecieran en la Tierra Santa y supervisaran el

trabajo desde el Centro Mundial. Estos fueron llamados los Custodios. El resto de

las Manos se esparcieron por el mundo para ayudar al cumplimiento del Plan de Diez

Años trazado por el Guardián.

La finalización del Plan de Diez Años en 1963 señaló un nuevo mojón en la

historia de la Fe Bahá'í. Un siglo ha pasado desde el día en que Bahá'u'lláh proclamó

Su Misión, y los Bahá’ís del mundo eligieron su primera Casa Internacional de

Justicia, aquel Cuerpo Supremo el cual 'Abdu'I-Bahá aseguró estarla bajo la gula

directa de Dios y por lo tanto infalible en todas sus decisiones.

Para celebrar esta ocasión, los Bahá’ís de todo el mundo fueron llamados a un

gran festival en Londres desde el 28 de Abril al 2 de Mayo de 1963. Más de 6.200

personas de todas partes del mundo asistieron a este gran jubileo. La unidad del

género humano estuvo encarnada en esta gran celebración. Gente de muchísimas

razas y procedencias, en sus vestidos típicos, formaron un bellísimo jardín de

Bahá'u'lláh. Esta congregación tan colorida y pintoresca en el Congreso Mundial

Bahá'í fue, en verdad, el más digno buquet que podíamos ofrecer a la preciosa

memoria de Shoghi Effendi, nuestro amado Guardián, quien nos había proveído con

la Cruzada Espiritual de Diez Años, plena de tantas victorias y logros.

Gracias al incansable esfuerzo de nuestro amado Guardián, los bahá’ís del mundo

estás muy bien preparados para el enorme desarrollo nuevo en el progreso de la

Causa de Dios. Shoghi Effendi, como 'Abdu’l-Bahá predijo, cuando era aún muy niño,

ciertamente levanto la Causa de Dios a grandes alturas.

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO IV

ALGUNAS DE LAS ENSEÑANZAS

Y PRINCIPIOS

LA UNIDAD DEL GÉNERO HUMANO

Bahá'u'lláh nos ha enseñado la unidad del género humano. Todos los seres

humanos somos hijos de un solo Dios. Si creemos en un solo Padre Celestial,

entonces debemos aceptarnos los unos a los otros como hermanos, como miembros

de una sola familia, la familia del hombre.

Antes de que Bahá'u'lláh nos trajera la luz de la unidad, hubieron muchas causas

que hicieron a los hombres pensar que eran diferentes los unos de los otros.

Algunos creían que porque su color de la piel era blanco, eran mejores que aquéllos

que tenían la piel oscura o amarilla o negra. Bahá'u'lláh nos hizo ver que esto no es

verdad. El hombre no se diferencia por su color. Si los hombres son diferentes, es

porque han recibido diferentes grados de educación y no porque tienen diferente

color de piel. Las gentes de diferentes colores en el mundo son como las distintas

clases de flores que se encuentran en un jardín. Si todas las flores de un jardín

fueran del mismo color, no sería tan bello. Bahá'u'lláh dijo que Dios es un pastor

bondadoso para quien las ovejas blancas no tienen diferencia alguna ni son mejores

que las cafés o negras. Dios nos ama a todos sin importarle a cual raza

pertenezcamos, o el color de la piel que tengamos o de donde provengamos. ¿Por

qué entonces debemos considerarnos extraños los unos a los otros? Bahá’u’lláh ha

sabido encender tanto amor en los corazones de Sus seguidores que ellos se sienten

como miembros de una sola familia a pesar de que provienen de diferentes artes del

mundo.

En sus escritos Bahá'u'lláh dice:

iOh bien amados! el Tabernáculo de la unidad se ha levantado; no os

consideréis como extraños los unos a los otros. Vosotros sois los frutos de

un solo árbol, y hojas de la misma rama".

"Sed como los dedos de una sola mano, y los miembros de un solo

cuerpo. Así os aconseja la Pluma de la Revelación".

'Abdu'I-Bahá ha escrito:

"Entre las enseñanzas de Su Santidad Bahá'u'lláh está la unidad del

mundo, de la humanidad; todos los humanos somos el rebaño de Dios y El

es nuestro bondadoso Pastor. Este Pastor es bueno con todas sus ovejas,

porque Él creó a todas, las educó, proveyó lo necesario para todas y las

protegió. No hay duda de que el pastor es bueno con todas sus ovejas y si

hubiese ovejas que se encontraran todavía ignorantes, éstas deberán ser

educadas; si hubiesen niños, ellos deben ser entrenados hasta que alcancen

la madurez; si hay enfermos, deben ser curados. No debe haber odio o

enemistad, y esos ignorantes y enfermos deben ser curados como un amable

médico cura a sus pacientes".

Oremos por la unidad de la Humanidad:

"¡Oh mi Dios! ¡Oh mi Dios! Une los corazones de Tus Siervos y revélales

Tu gran propósito. Puedan ellos seguir Tus mandamientos y atenerse a Tu

ley, Ayúdalos, oh Dios, en sus esfuerzos y confiéreles fuerza para servirte.

¡Oh Dios! No los abandones a si mismos sino guía sus pasos con la luz de

conocimiento y anima sus corazones con Tu amor.

Verdaderamente Tú eres su ayuda y su Señor".

 

EXTIRPAR LOS PREJUICIOS

Bahá'u'lláh, enseña que el prejuicio en todas sus formas debe ser olvidado, sea

nacional o racial o religioso. Mientras la gente se aferre al prejuicio, no tendremos

paz en la tierra.

En el pasado, todas las guerras que hemos tenido, el crimen, el derramamiento de

sangre, han sido causados por los prejuicios. La gente ha peleado por su patria o por

su religión trayendo destrucción al mundo muerte a millones de sus semejantes.

‘Abdu’l-Bahá dice:

"SI la enemistad y los prejuicios son causados por la religión, hay que

tomar en cuenta que la religión debe ser la causa de compañerismo, pues de

otra manera es infructuosa. Y si hay prejuicios acerca de la nacionalidad,

tomemos en cuenta que toda la humanidad es una sola nación; todos hemos

provenido del árbol de Adán, y él es la raíz del árbol. Ese árbol es uno y

todas esas naciones son como las ramas, mientras que la humanidad es

como las hojas, las flores y los frutos del mismo. Por lo que el.

establecimiento de varias naciones y el consiguiente derramamiento de

sangre son el resultado de la ignorancia y del egoísmo humano.

"El prejuicio patriótico, se debe también a ignorancia absoluta, porque la

superficie terrestre es una sola tierra nativa. Cada uno puede vivir en

cualquier lugar de la superficie terrestre. Por lo tanto todo el mundo

constituye el lugar de nacimiento del hombre y estas fronteras y salidas han

sido inventadas por él.

"En la creación tales fronteras no fueron demarcadas. Europa es un

continente. Asia es un continente, Africa es un continente, Australia es un

continente pero algunas almas por egoísmo, o por motivos personales, o por

intereses creados han dividido cada uno de estos continentes considerando

ciertas partes como suyas propias, como su propio país, Dios no hizo

fronteras entre Francia y Alemania; son países continuos, Ciertamente en los

primeros siglos almas egoístas guiadas por su propio interés, demarcaron

fronteras y han dado día por día más importancia a esos límites, hasta que

han conseguido enemistad, rapacidad, derramamiento de sangre en los

siglos subsiguientes. De la misma manera esto continuará indefinidamente;

y si esta concepción del patriotismo continúa limitada a cierto círculo, esta

será la causa primordial de la destrucción del mundo. Ninguna persona sabía

y justa da cabida a estas distinciones imaginarias. Cada área limitada a la

que llamamos nuestro país nativo, la consideramos como patria, a pesar de

que el globo terrestre es la cuna de todos, y no un área restringida. En

resumen, por unos pocos días vivimos en esta tierra y eventualmente somos

enterrados en ella: ella es nuestra tumba eterna. ¿Vale realmente la pena que

derramemos tanta sangre y nos despedacemos unos a otros por nuestra

eterna tumba?. No, lejos de eso; Dios no está contento con nuestra

conducta, ni ningún hombre con sentido común aprobaría esto.

"¡Considerad! Los benditos animales no se empeñan en armar peleas

patrióticas. Ellos son verdaderos compañeros el uno del otro, y viven juntos

en armonía. Por ejemplo, si una paloma del este, una paloma del norte y una

paloma del sur, por casualidad llegan a un mismo punto, al mismo tiempo,

ellas de inmediato se asocian armónicamente. Así sucede con todos los

benditos animales y con las aves, Pero los animales salvajes, apenas se

encuentran, atacan y se pelean, se despedazan y no es posible para ellos

convivir en un mismo lugar, Son insaciables y fieros, salvajes y

combatientes",

 

LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD

Cuando un niño nace de una familia cristiana, él es automáticamente un cristiano,

cuando los padres son musulmanes, los niños serán musulmanes; si son hindúes, los

hijos serán hindúes. ¿Por qué? Porque la mayoría de la gente continúa imitando a

sus antepasados, y ciertamente si esta ciega imitación continúa, la gente nunca

podrá unirse. Todos pelean sobre sus imitaciones. Todos dicen que ellos son los que

conocen la verdad y que los otros están errados. La gente muy rara vez se detiene a

pensar que si hubiera nacido dentro de una familia diferente, con diferentes

creencias, habría pensado en forma muy diferente de lo que ahora cree ser el único

camino a la verdad.

Bahá'u'lláh nos enseña que la Verdad es Una. Si la gente del mundo dejara de

imitar a sus padres y buscara la verdad por ella misma, llegarían todos a una sola

conclusión y se unirían. Las distintas clases de gentes son como niños que viven en

casas diferentes y miran al sol bajo vidrios de colores. Así como el color de los vidrios

difiere, según la casa por la que se mire, así un niño al mirar al sol a través de un

vidrio verde, creerá que el sol es verde, mientras que aquel que mire al sol a través

de un vidrio de color rojo creerá naturalmente que el sol es rojo; y otro que mire al

sol. a través de un vidrio azul creerá que el sol es azul. Estos niños pueden discutir

el color del sol, cada uno creyendo que lo que ve es el color verdadero. Pero si ellos

dejasen de ver a través de sus diferentes vidrios de colores, y salieran afuera,

entonces todos verían el verdadero color del sol y dejarían de discutir.

Bahá'u'lláh está haciendo un llamado a los hijos del hombre para que salgan de

sus casas; las casas que han heredado ellos de sus antepasados, y dejen de mirar al

sol a través de distintos vidrios de colores, porque el sol al que miramos es el mismo

sol, y una vez que nos quitemos el lente de colores de nuestros ojos, entonces

veremos al sol en su verdadero color.

Dios espera que nosotros pensemos en lo que creemos en vez de seguir

ciegamente nuestras creencias solamente por el hecho de que nuestros antepasados

han creído de esa manera durante muchas generaciones. Si es que buscamos la

verdad por nosotros mismos, veremos que la verdad es única, y que nos puede unir y

hacernos olvidar las diferencias que hayan existido en el pasado.

'Abdu’l-Bahá dice:

". . las religiones divinas de las Manifestaciones de Dios son realmente

una sola aunque difieren en nombre y nomenclatura. El hombre debe amar la

luz sin importarle en qué día ella aparezca. Debe amar la rosa sin importarle

en que tierra crezca. Debe buscar la verdad, sin importarle de que fuente

provenga. Sentir apego a la linterna no es amar la luz, sentir apego a la tierra

no es propio, pero disfrutar de la rosa que crece en la tierra eso sí vale la

pena. Sentir devoción hacia un árbol es infructuoso pero participar de sus

frutos es beneficioso. Los frutos deliciosos de donde quiera que ellos

provengan o de donde se los haya recogido deben ser apreciados. La

palabra de la verdad, no importa la lengua que la pronuncie, debe ser

escuchada. Las verdades absolutas, no importa el libro en que se hallen

escritas, deben ser aceptadas. Si es que amparamos el prejuicio este será la

causa de depravación e ignorancia. La contienda entre religiones, entre

naciones y razas se deben al malentendido. Si investigamos las religiones y

descubrimos sus principios básicos, veremos que todas encierran no varios,

sino un solo fundamento y que todas se hallar de acuerdo. Por este medio

todos las religiones del mundo entero llegarán a comprenderse y alcanzarán

la unidad y la reconciliación. . ."

En otro lugar 'Abdu’l-Bahá dice:

"¡Ay! la humanidad está totalmente sumergida en imitaciones y en

falsedades; sin embargo, la verdad de la religión divina siempre ha

permanecido igual. Supersticiones han oscurecido la realidad fundamental,

el mundo se halla en tinieblas y la luz de la religión no se hace aparente.

Esta oscuridad conduce a crear diferencias y desacuerdos; se hallan por

miles los dogmas y los ritos; por lo tanto el desacuerdo se ha levantado

entre los sistemas religiosos a pesar de que la religión tiene por objeto la

unificación de la humanidad. La verdadera religión es la fuente de amor y

acuerdo entre los hombres, la causa principal del desarrollo de cualidades

elevadas; pero la gente está acostumbrada a lo falso y a las imitaciones, y

descuida la realidad que unifica; así son despojados y privados de la luz de

la religión. Siguen las supersticiones heredadas de sus padres y

antepasados. Esto ha prevalecido hasta tal grado que han opacado la luz

celestial de la verdad divina y se sumergen en la oscuridad de la imitación y

de las imaginaciones. Lo que fue el motivo de la vida ha sido causa de la

muerte; lo que debería ser una evidencia de sabiduría, se convierte en una

prueba de ignorancia; aquello que fue factor en la sublimidad de la

naturaleza humana se ha convertido en degradación. Por lo tanto, la esfera

del religionarlo se ha ido cerrando y oscureciendo gradualmente y el círculo

del materialismo se ha ido ensanchando y avanzando; porque el religionario

se ha adherido a la imitación y lo espurio, descuidando y descartando la

santidad y la sagrada realidad de la religión. Es cuando el sol se pone que

los murciélagos empiezan a volar. Ellos aparecen porque son criaturas de la

oscuridad. Cuando la luz de la religión se oscurece, los materialistas

aparecen. Ellos son los murciélagos de la noche Es en la declinación de la

religión cuando ellos se vuelven más activos; buscan la sombra cuando el

mundo se halla a oscuras y las nubes se han esparcido sobre él.

"Su Santidad Bahá'u'lláh se ha levantado por el horizonte oriental. Como la

gloria del sol, ha venido al mundo. Ha implantado la realidad de la religión

divina, ha disipado la oscuridad de las imitaciones, ha sentado las bases de

nuevas enseñanzas y ha resucitado al mundo.

"La primera enseñanza de Bahá'u'lláh es la investigación de la realidad. El

hombre debe buscar la realidad por sí mismo, desechando las Imitaciones y

las adherencias a meros formulismos hereditarios. Como las naciones del

mundo se hallan tan apegadas a las imitaciones llamándolas verdades, y

corno tales son variadas, las diferencias en el credo han producido las

contiendas y las guerras. Mientras estas imitaciones continúen, la unidad del

mundo es Imposible. Por lo tanto, debemos investigar la realidad para que,

mediante su luz, las nubes y la oscuridad puedan disiparse. La realidad es una

sola, no admite multiplicidad o división. Si las naciones del mundo

investigaran la realidad, se pondrían de acuerdo y llegarían a unirse. Mucha

gente ha buscado la realidad a través de las enseñanzas y de la guía de

Bahá'u'lláh. Han llegado a unirse y ahora viven de acuerdo, amándose unos

a.otros; entre ellos no hay ya la más pequeña traza de enemistad o desunión".

 

EL IDIOMA UNIVERSAL

Una de las causas que acarrean los malentendidos en el mundo es el hecho de

que las gentes no pueden entenderse unas a otras. Cada país posee su lengua

propia y cuando una persona viaja a otra parte del mundo, siente como si se

encontrara entre extraños.

Bahá'u'lláh ha venido a unir todos los pueblos y hacer sentir a la gente como

miembros de una sola familia. Una de Sus Leyes, por lo tanto, es la de que debería

existir un idioma común en todas partes del mundo; de esta manera las personas

aprenderían este lenguaje además de su lengua nativa, y así se sentirían en su casa

dondequiera que se hallaren, porque todo el mundo se entendería.

Las diferencias en el lenguaje muchas veces son la causa de malentendidos que

pueden conducir a conflictos peligrosos. Tomemos el nombre de nuestro Creador, por

ejemplo. En la lengua hindú es llamado Ishwara, en árabe Alá, en inglés God. La

gente ignorante piensa que Dios difiere de Ishwara o Alá, y pelean sobre ello.

Cuando la gente pueda hablar un solo lenguaje común, universal, se dará cuenta

entonces de que está refiriéndose al mismo Creador. Esto ayudará enormemente a

eliminar muchos malentendidos.

Los Bahá'ís, hasta ahora, han traducido el Mensaje de Bahá'u'lláh a 411 idiomas y

dialectos porque la gente no sabe aún un lenguaje común. Cuando se adopte un

idioma universal en todo el mundo, será mucho más fácil hacer llegar las enseñanzas

de Bahá'u'lláh a distintos pueblos; todo el mundo podrá leer las Sagradas Escrituras

de la Manifestación de Dios en ese lenguaje.

 

IGUALDAD DEL HOMBRE Y DE LA MUJER

Si cortáramos las plumas de una de las alas de una paloma, ella no podría volar,

aun si su otra ala fuera en extremo fuerte, porque un pájaro necesita de dos alas para

volar.

'Abdu'I-Bahá dice:

"La humanidad es como un pájaro con dos alas, la una es el hombre, la

otra la mujer. A menos que las dos alas sean fuertes e impelidas por una

fuerza común, el ave no podrá volar hacia el cielo".

Prosigue:

"Dios ha creado todas las criaturas en parejas. El hombre, la bestia o el

vegetal, todas las cosas de estos tres reinos son de dos sexos, y todos son

iguales.

"En el mundo vegetal, hay plantas de los dos sexos, tienen igualdad de

derechos, y poseen partes iguales de la belleza de su especie; aunque se

puede decir que el árbol que da frutos es mucho más bello que aquel que no

los da.

"En el reino animal, vemos que tanto el animal macho como la hembra

tienen igualdad de derechos; y que todos participan de las ventajas de su

especie"..

"Ahora bien, en los dos reinos inferiores hemos visto que no existe el

problema de superioridad de un sexo sobre el otro. En el mundo de la

humanidad encontramos una gran diferencia; el sexo femenino es

considerado inferior al masculino; no se le da igualdad de derechos y

privilegios. Esto se debe no a la naturaleza sino a la educación. En la Divina

Creación no habían tales distinciones. Ningún sexo es superior al otro a la

vista de Dios. . "

Dios nos ha creado como seres humanos, y El no hace ninguna diferenciación entre

hombres y mujeres. Para un padre amoroso, hijos e hijas son igualmente queridos.

'Abdu'I-Bahá dice que el hombre y la mujer

"pertenecen a la humanidad y que bajo Dios todos somos iguales; cada

uno es el complemento del otro bajo el plan divino de la creación. La única

distinción entre ellos ante la vista de Dios es la pureza y la rectitud de sus

actos y hechos, por lo que Dios prefiere a quien es más parecido en espíritu

a la imagen y semejanza del Creador".

Ya que la bondad de Dios alcanza tanto al hombre como a la mujer, nosotros no

debemos diferenciarnos. Las obligaciones de un hombre en su comunidad pueden

diferir de las de una mujer, pero sus derechos y privilegios deben ser iguales. No

debemos pensar que el talento de una mujer es de ninguna manera inferior al del

hombre. En el pasado la mujer no recibía la misma educación y no tenía las mismas

oportunidades del hombre; esa era la razón por la cual la mujer no estaba en

capacidad de desarrollar sus talentos.

Cuando los Bahá'ís eligen sus asambleas cada año, los miembros que escogen,

son los más sinceros y los más capaces. No hay ninguna diferencia si ellos son

mujeres u hombres. Debemos siempre recordar que Dios mira siempre al corazón y

al carácter de una persona y no a su sexo.

'Abdu'I-Bahá dice:

"Aquel cuyo pensamiento es puro, cuya educación es superior, cuyos

conocimientos científicos sobresalen, cuya filantropía se destaca, sea

hombre o mujer, blanco o de color, merece completos derechos y

reconocimiento; no existe diferencia alguna".

 

EDUCACIÓN UNIVERSAL

Una de las enseñanzas de Bahá'u'lláh es la de que cada niño o niña debe recibir

educación. Si sus padres descuidan la educación del niño o de la niña, ellos son los

responsables ante Dios. Este es el mandamiento de Bahá'u'lláh:

"Está decretado que todo padre debe educar a sus hijos e hijas en

erudición y escritura, y también en aquello que ha sido ordenado en la Tabla.

Aquel que desatiende lo que se le ha ordenado, si es rico, incumbe a los

albaceas cobrar de él la suma requerida para la educación de los hijos; de

otro modo, este asunto pasará a la Casa de justicia. Ciertamente, la hemos

hecho asilo para los pobres y necesitados".

La educación de los niños, por lo tanto, es coactiva y obligatoria para todos los

Bahá'ís. Si los padres tienen medios para educar a sus niños pero no lo hacen, la

Asamblea Espiritual debe entonces forzarlos a que lo hagan. Pero si ellos son

pobres, la Asamblea Espiritual debe proveer para la educación de los niños a través

de los fondos de la comunidad.

De las palabras de Bahá'u'lláh se puede deducir que la educación de los niños es

una obligación sagrada. El dice:

"Aquel que educa a sus hijos, o a cualesquier otro niño, es como si

hubiese educado a uno de Mis hijos".

¿No es acaso, para nosotros un gran honor el educar a uno de los hijos de

Bahá'u'lláh? Podemos recibir ese honor al educar a nuestros hijos o a aquellos de

otros padres.

No podemos decir que necesitamos que nuestros hijos trabajen en la casa o

saquen el ganado a pastar, y que por lo mismo no tienen tiempo para ir a la escuela.

Debemos recordar que mandar a nuestros hijos a trabajar en el campo no es un

mandamiento de Dios, pero que reciban educación si lo es. Si no obedecemos este

mandamiento, somos nosotros los responsables. De la misma manera, no podemos

decir que porque nuestra hija es una mujer, ella no necesita educación alguna.

'Abdu’l-Bahá nos ha dicho que a pesar de que hay igualdad en los derechos de

hombres y mujeres, en el caso de las mujeres, se debe dar prioridad a su educación,

porque son ellas las futuras madres, y una madre educada puede educar mejor a sus

hijos.

Pero la educación de acuerdo con Bahá'u'lláh no es solamente enseñarles a los

niños a leer y a escribir. Los hijos deben ser educados para que puedan servir a la

raza humana. Actualmente, a los niños que viven en las diferentes partes del mundo,

se les enseña lealtad a su patria solamente, y muchas veces se inculca en sus

mentes jóvenes odio para otro país. Ellos son adoctrinados a. ser orgullosos de ser

Alemanes, Arabes 0 Chinos, y se les hace creer que su raza, su religión o su casta es

la mejor del mundo. De acuerdo con la Fe Bahá'í esto no es correcto. La meta de la

educación debe ser criar hombres y mujeres que crean que "la tierra es un solo

país y la humanidad sus ciudadanos", y quienes darán su amor y sus servicios en

pos de mejoramiento del mundo entero. Si la gente adoptara este método de

educación, sólo tomaría una generación para establecer la unidad de toda la

humanidad.

Bahá'u'lláh también ha dicho:

"Las escuelas deben entrenar a los niños primordialmente en los

principios de la religión para que así la Promesa y la Amonestación

mencionados en los Libros de Dios, le prevengan de las cosas prohibidas y

les adornen con el manto de los mandamientos, pero hecho de tal manera

que no perjudique a los niños volviéndoles fanáticos e intolerantes.

Esto significa que los valores espirituales que enseñan las Manifestaciones de

Dios, deben sentar las bases para todos los sistemas de educación. Sólo por medio

del esclarecimiento espiritual puede el hombre volverse más feliz en la vida, porque

aprenderá a vivir sin ningún prejuicio hacia sus semejantes y estará lleno de

esperanza y confianza en el futuro.

La educación nos debe liberar de las supersticiones y de los prejuicios y también

de las garras del materialismo.

'Abdu’l-Bahá escribe:

"Y entre las enseñanzas de Su Santidad Bahá’u'lláh está la libertad del

hombre, a fin de que a través del poder ideal pueda emanciparse de la

cautividad de la naturaleza, porque mientras el hombre se encuentra cautivo

de la naturaleza mundana, es un animal feroz, ya que la lucha por la

existencia es una de las exigencias de la naturaleza del mundo. Esta lucha

por la supervivencia es la causa de las calamidades es una aflicción

suprema".

Ningún Bahá'í debe privar a sus hijos de adquirir el verdadero conocimiento, pues

de acuerdo con Bahá’u’lláh:

"El conocimiento es como las alas del ser (del hombre) y es como una

escalera que permite el ascenso. Incumbe a todos adquirir conocimientos,

sobre todo el conocimiento de aquellas ciencias que benefician a la

humanidad y no de aquellas ciencias que solamente empiezan y terminan en

palabras. Los conocedores de ciencias y artes tienen un gran derecho entre

la gente del mundo. Ciertamente, el verdadero tesoro del hombre es el

conocimiento. El conocimiento es el medio para llegar al honor, prosperidad,

regocijo, alborozo, felicidad, exaltación".

 

LA RELIGIÓN Y LA CIENCIA DEBEN IR JUNTAS

Dios nos ha dado el poder del pensamiento para así diferenciarnos de los

animales. Ya que el hombre puede usar su mente, ha sido capaz de progresar a

través de los siglos, y vive de manera muy diferente ahora de lo que solía antes vivir

hace miles de años. Nuevos descubrimientos e invenciones han hecho posible que la

gente viva mejor, que habiten mejores viviendas y que luchen contra las

enfermedades y la ignorancia. Pero el progreso material es vano si es que no

progresamos espiritualmente también. Dios nos ha dado la religión para ayudarnos a

progresar espiritualmente. La ciencia sin la religión puede hacernos mucho daño,

pero la religión sin la ciencia también puede traernos problemas. Para alcanzar el

verdadero progreso del género humano, las dos juntas son necesarias; la ciencia y la

religión deben marchar paralelamente.

La ciencia nos da los materiales y la religión nos dice cómo utilizarlos. Una hoz o

una hacha son múltiples cuando aprendemos a manejarlas, pero si un asesino se

apodera de estas herramientas, estas mismas herramientas útiles se convertirían

entonces en armas peligrosas. El problema hoy en día es que la ciencia nos ha dado

herramientas y las hemos convertidos en armas peligrosas, porque la gente no tiene

una religión que les enseñe el buen uso de esas herramientas. Por otra parte, si

dejamos la ciencia a un lado, y dejamos de usar del todo nuestras mentes y nuestra

razón, la religión se convertiría no en otra cosa que en ignorancia y superstición, y

por lo tanto, sería dañina para la gente del mundo.

Antiguamente, la gente creía que la religión y la ciencia no podían acoplarse

juntas, pero Bahá'u'lláh nos enseña que la verdadera religión está de acuerdo con la

ciencia verdadera. Nos dice que nuestros corazones y nuestras mentes pueden

aceptar las mismas verdades.

Concluiremos este capítulo con una maravillosa cita sacada de una conferencia de

‘Abdu’l-Bahá:

"Dios hizo la religión y la ciencia para que sean la medida de nuestro

entendimiento. . . Presten atención y no descuiden tan maravilloso poder.

Pesen todas las cosas en esta balanza...

"Pongan todas sus creencias en armonía con la ciencia; no puede haber oposición,

ya que la verdad es una sola. Cuando la religión, libre de supersticiones, tradiciones,

y dogmas inútiles, se acople con la ciencia, entonces habrá una gran fuerza

unificadora y purificadora en el mundo, que eliminará todas las guerras, desacuerdos,

discordias y peleas, y la humanidad se unirá en el poder del amor de Dios.

 

LOS EXTREMOS DE RIQUEZA Y POBREZA DEBERÁN ELIMINARSE.

Bahá'u'lláh nos dice que prefiere justicia a cualquier otra cosa en el mundo.

¡Oh Hijo del Espíritu! Lo más amado de todo ante Mi vista es la justicia, no

te separes de ella si está en Mí tu anhelo y no la menosprecies para tener en

ti Mi confianza".

'Abdu'I-Bahá dice:

"Uno de los más importantes principios de las enseñanzas de Bahá'u'lláh

es: 'El derecho de todo ser humano al pan de cada día para su subsistencia,

o la igualdad de los medios de vida'.

"El arreglo de las circunstancias de la gente debe hacerse de tal manera

que la pobreza desaparezca, para que todos, en lo posible, de acuerdo a su

posición y rango, compartan el confort y el bienestar.

"Vemos entre los hombres a aquellos que están sobrecargados de

riquezas por una parte, y por otro lado hay quienes se mueren de hambre,. o

aquellos que poseen palacios majestuosos, y aquellos que no tienen donde

posar sus cabezas. Aquellos a quienes se les sirve los más deliciosos

manjares, y otros que escasamente pueden alimentarse con migajas.

Mientras algunos se visten de terciopelos y lino fino, otros no tienen ni

siquiera lo esencial para cubrirse del frío.

"Esto está mal y debe ser remediado.

"Ciertamente, habiendo quienes son inmensamente ricos y otros que son

desesperadamente pobres, precisa una organización para controlar y

mejorar este estado de cosas. Es importante que se limiten las riquezas, y

así como es también importante limitar la pobreza. Cualquiera de los dos

extremos no está bien."

"Cuando vemos que se permite que la pobreza avance hasta el punto en

que la gente se muera de hambre, seguro es que encontraremos la tiranía.

Los hombres deben tomar las medidas convenientes para evitar esto y no

demorarse más en alterar estas condiciones que traen la miseria aguda a una

gran cantidad de gente..."

Hay un sinnúmero de leyes y enseñanzas maravillosas en la Fe Bahá'í para la

creación de una sociedad bien balanceada donde no haya pobreza extrema, ni

riqueza extremada. Muchas de estas leyes deben ser puestas en práctica por los

gobiernos del mundo, pero la solución básica de los problemas económicos de hoy

depende primordialmente del individuo. Se impulsa a los Bahá'ís a hacer todo

esfuerzo para conseguir el adelanto tanto material como espiritual, recordando

siempre estas palabras de Bahá'u’lláh:

"La esencia de la riqueza es amor hacia Mí. Aquel que Me ama es el

poseedor de todas las cosas, y aquel que no Me ama, es ciertamente pobre y

necesitado".

La verdadera riqueza para un Bahá'í entonces consiste en amar a Dios desde lo

más profundo de su corazón. Cuando el posea esta gran riqueza, las riquezas

materiales no tendrán gran valor ante sus ojos y su pobreza no será la causa de su

infelicidad.

Bahá’u’lláh dice:

"¡Oh Hijo de Mi Sierva! Si te llegare la prosperidad no te regocijes; y si el

abatimiento viniera sobre ti, no te aflijas, porque ambos pasarán y dejarán de

ser".

Una vez que nuestros corazones se desprenden de las riquezas de este mundo

será fácil para nosotros el compartir nuestra riqueza con los necesitados, y esto es lo

que Bahá'u'lláh espera de Sus seguidores. En una de las Tablillas de 'Abdu’l-Bahá

leemos:

"Entre las enseñanzas de Bahá'u'lláh está la participación voluntaria de la

propiedad de unos con otros. Esta participación voluntaria es más grande

que la igualdad (legalmente impuesta), y consiste en que no debe uno

preferirse a los demás; más bien, debe sacrificar su vida y su propiedad para

otros. Pero esto no debe introducirse por medio de la coerción,

convirtiéndose en una ley que el hombre es obligado cumplir. No, es

preferible que el hambre lo haga por su propia voluntad, sacrificando su

vida o su propiedad en beneficio de los otros, y gastando voluntariamente

para ayudar a los pobres, así como se ha venido haciendo en Irán entre los

Bahá’ís".

Por pobre que sea una persona, siempre encontrará a otros que sean más pobres

que ella, y con quienes ella pueda compartir lo que tiene. A los ricos Bahá'u'lláh dice:

"¡Oh Vosotros los ricos de la tierra! Los pobres que se hallan entre

vosotros son Mi depósito; cuidadlo, y no os preocupéis solamente por

vuestro propio bienestar".

Advierte que no se debe olvidar a aquellos que necesitan, porque serán

castigados si son egoístas.

"¡Oh Hijo del Polvo! Hablad al rico de los lamentos del pobre a media

noche, no sea que su indiferencia los lleve al camino de la destrucción y los

prive del Arbol de la Abundancia. El dar y la generosidad son atributos Míos.

Dichoso quien se adorne con Mis Virtudes".

Aunque el rico es llamado a dar de sus riquezas, Bahá'u'lláh prohibe al pobre

mendigar. El dice que deben ellos esforzarse por ganar su sustento, poniendo su

confianza en el Todopoderoso. Todo individuo está obligado a "seguir su profesión

y oficio en este mundo, y a sostenerse. . ."

No debemos envidiar a aquellos que tienen más dinero que nosotros, pues

Bahá'u'lláh dice:

"¡Oh Hijo de la Tierra! Sabed, verdaderamente, que el corazón en donde

aún aliente el menor residuo de envidia, jamás alcanzará Mi dominio

sempiterno ni podrá aspirar el suave aroma de pureza que emana de Mi reino

de Santidad".

Y prosigue:

¡0h Mi Siervo! Purifica tu corazón de toda malicia y, libre de envidia, entra

a la divina corte de Santidad".

Debemos saber que la riqueza en sí misma no es una virtud. Puede convertirse en

algo peligroso. Bahá’u’lláh dice que Dios prueba a los hombres con el oro, así como

el oro es probado en el fuego.

También dice Él:

"Sabed en verdad que la riqueza es una barrera poderosa entre quien

busca y su anhelo, entre el amante el su amado. Los ricos, salvo unos pocos,

en modo alguno alcanzarán Su presencia ni entrarán a la ciudad de la dicha y

de la resignación. Dichoso aquel que siendo rico, sus riquezas no le son

obstáculo para llegar al reino de lo eterno, ni lo privan del dominio

imperecedero. ¡Por el Más Gran Nombre! El fulgor de tal hombre opulento

alumbrará a los moradores del cielo como el sol alumbra los pueblos de la

tierra".

Nuestro objetivo en la vida, por lo tanto, no debe ser el de recoger riquezas, para

así rodearnos de bienestar en este mundo. Las riquezas materiales pueden

beneficiamos solamente cuando hayamos adquirido riqueza espiritual y hayamos

llegado a conocernos a nosotros mismos, así como el propósito de nuestras vidas en

este mundo.

Bahá’u’lláh ha escrito:

"El hombre debe conocerse a sí mismo, y a todas aquellas cosas que le

conducen hacia la elevación o hacia la bajeza, a la vergüenza o al honor, a la

afluencia o a la pobreza Luego que el hombre se haya conocido a sí mismo y

haya llegado a la madurez, necesitará la riqueza. Si es que esta riqueza se la

consigue por medio de un oficio o una profesión, es aceptable y digno de

alabanza para los hombres sabios, especialmente hacia aquellos siervos que

se levantan para entrenar al mundo y embellecer las almas de las

naciones..."

Tengamos o no riquezas, debemos recordar que todos podemos ser ricos

espiritualmente si es que dejamos el amor de Dios entrar en nuestros corazones.

Esto es lo que Dios dice a todos por intermedio de Bahá’u’lláh:

"Te he creado rico, ¿por qué te reduces a la pobreza? Noble te he hecho,

¿por qué a ti mismo te envileces? De la esencia de la sabiduría te he dado la

existencia, ¿por qué buscas el conocimiento fuera de Mí? De la arcilla del

amor te modelé, ¿Cómo es que te ocupas de otro? Vuélvete hacia ti mismo y

Me hallarás dentro de ti, fuerte, poderoso y subsistente por Mi mismo".

 

LA FELICIDAD

Una de las grandes bendiciones de Bahá'u'lláh hacia nosotros es la alegría y la

felicidad que El ha creado en nuestros corazones. Estamos alegres porque el amor

de Dios se halla dentro de nosotros. Somos felices porque sabemos el significado y

el propósito de nuestras cortas vidas en este mundo. Nos alegramos porque hemos

encontrado a nuestro Bienamado, y a través de la influencia de Sus palabras

creativas estamos en paz con el resto de la humanidad.

Bahá’u'lláh dice:

¡Oh Mis amigos que moran sobre el polvo! Apresuraos hacia vuestra

habitación celestial. ¡Anunciad a vosotros mismos las alegres nuevas!

¡Aquel Quien es el Bienamado ha venido! Se ha coronado con la gloria de la

Revelación de Dios, Y ha abierto las puertas de Su antiguo Paraíso a la faz de

los hombres ¡Dejad que todos los ojos se alegren, y que cada oido se

contente, porque ahora es cuando debemos admirar Su belleza, ahora es

cuando debemos escuchar su voz! Proclamad a todo amante que espera:

‘Hé aquí, tu Bienamado ha venido entre los hombres! Y el mensajero del

Monarca del amor impartir las buenas nuevas: ‘¡Mirad, el Adorado ha

aparecido ataviado en la plenitud de su Gloria!’

¡Oh amantes de su belleza! Convertid la angustia de vuestra separación de

El en la alegría de una reunión eterna".

¡La alegría de haber reconocido al Bienamado y escuchado su voz llena el corazón

de cada Bahá’!. Esta gran bendición fue percibida por los miles de mártires Bahá’ís

quienes estuvieron contentos de dar su vida por su Amado. Cuando la alegría de la fe

se posesiona de nuestros corazones, nada ni nadie en este mundo puede

desalentarnos o hacernos infelices La pobreza, la enfermedad, y las dificultades,

pueden olvidarse cuando el amor de Dios y de Sus criaturas está en nuestro corazón.

 

'Abdu’l-Bahá a menudo mencionó la felicidad que sintió inclusive cuando se

encontraba en prisión bajo condiciones deplorables.

Él escribió:

"Yo fui feliz en la prisión. Sentía la más completa elación, porque no era un

criminal, ellos me habían aprisionado en el sendero de Dios... Estaba feliz de

que - alabado sea Dios - estuve prisionero en la Causa de Dios, que mi vida

no estuvo desperdiciada, que la había dedicado al servicio. Nadie que me vio

pudo imaginarse que estuve en prisión. Ellos me vieron en la más completa

felicidad, agradecimiento y salud, sin prestar atención a la cárcel".

La felicidad que viene a través del amor que sentimos por Dios y por nuestros

semejantes nos hace mas dignos de dar nuestras a alabanzas al Todopoderoso

y recibir Sus bendiciones.

Bahá'u'lláh ha escrito:

"iOh Hijo del Hombre! Regocíjate en la alegría de tu corazón y merecerás

hallarme y reflejar Mi belleza".

Los Bahá'ís deben siempre reflejar la radiante felicidad que les embraga. Como

podemos estar infelices cuando leemos estas maravillosas palabras de Bahá'u'lláh:

"¡Oh Hijo del Espíritu! Con las gozosas nuevas de la luz, te saludo;

¡alégrate! A la morada de Santidad te llamo; vive ahí y vivirás en paz

eternamente".

Bahá'u'lláh dice que el corazón es la morada de Dios. Cuando el corazón ha

conocido la alegría de recibir al Bienamado, no hay felicidad en el mundo que pueda

comparársele. Las riquezas del mundo no pueden aumentar esta felicidad, y tampoco

la falta de prosperidad puede ensombrecer a este corazón. La alegría que viene con

los placeres del mundo no es una verdadera felicidad porque no perdura, y

Bahá'u'lláh nos dice que no nos dejemos llevar por esa felicidad.

iOh Hijo del Hombre! Si te llegara la prosperidad, no te regocijes; y si el

abatimiento viniere sobre ti, no te aflijas, porque ambos pasarán y dejarán de

ser".

,Abdu'I-Bahá dice:

"Cuando un hombre está sediento bebe agua. Cuando está hambriento se

alimenta. Pero si un hombre, no tiene sed, el agua no le da placer alguno, y si

su hambre ha sido satisfecha, la comida no tiene sabor para él. Esto no

sucede con la alegría espiritual. Ella trae siempre el regocijo. El amor de Dios

trae felicidad sin fin. Este es el verdadero alborozo y no meramente un

paliativo...

"Dios creó en nosotros un santo espíritu divino el espíritu humano con

sus poderes intelectuales que están muy por encima de los poderes

naturales. por esto gozamos del éxtasis del espíritu y vemos al mundo

brillantemente iluminado... Este poder nos distingue de entre las demás

criaturas, ¿por qué entonces, lo dedicáis solamente hacia vuestras

condiciones materiales? Esto es lo que se debe utilizar para la adquisición y

la manifestación de las bendiciones de Dios, a fin de que podáis establecer

el Reino de Dios entre los hombres y lograr la felicidad en ambos mundos, el

visible y el invisible".

Seamos felices porque estamos viviendo en una época tan maravillosa.

Gocemos del paraíso que Dios nos ha preparado, donde los hombres son hermanos,

y donde las Contiendas y las diferencias del pasado han sido olvidadas:

Alegrémonos en estas palabras de 'Abdu'I-Bahá.

"¡Buenas Nuevas!

¡Porque la vida eterna está aquí!

Los que duermen, ¡despertad!

Los negligentes, ¡aprended la sabiduría!

Los ciegos, ¡recobrad la vista!

Los sordos, ¡oid!

Los mudos, ¡hablad!

Los muertos, ¡resucitad!

¡Sed felices!

Sed felices!

¡Llenáos de gozo!"

 

LA INMORTALIDAD

Nuestras vidas son muy cortas. Veinte o treinta años nos pueden parecer un

largo tiempo cuando todavía somos jóvenes, pero cuando esos años han pasado, nos

preguntamos a menudo, cómo han podido pasar los años tan velozmente. Los años

que nos restan, también pasarán volando, y la muerte nos alcanzará muy pronto. ¿Es

la muerte el fin de todo para nosotros? ¡No! La Fe Bahá'í nos enseña que la muerte.

no es el fin. Es solamente el principio.

Bahá'u'lláh dice:

iOh Hijo del Supremo! He hecho de la muerte tu mensajero de alegría.

¿Por qué, pues, te afliges? He hecho la luz para esparcir sobre ti su

esplendor. ¿Por qué te ocultas de ella?"

La muerte es el comienzo de nuestra jornada espiritual hacia Dios. Es el

renacimiento, un renacimiento espiritual.

Cuando nuestra alma se separa de nuestro cuerpo, continua viviendo y

progresando en el Reino de Dios. Pero nunca regresará a la tierra en forma material.

Un ruiseñor que ha vivido enjaulado no conoce otro lugar que su jaula. Puede

mirar al jardín a través de su jaula pero el pobre pájaro no tiene idea de lo que

significa la libertad o la alegría de volar entre los verdes árboles o en el campo

abierto. Si abriéramos la puerta de la jaula, para dejar libre al pájaro, es probable que

él se recoja en una de las esquinas de la jaula y no quiera salir; tendría miedo y

cuando tratara de cogerlo para dejarlo libre, trataría de escapar de su mano. Pero

una vez que es libre, se eleva a las alturas y canta entre los verdes árboles. Hace su

casa la pradera florida y los bosques perfumados y nunca más regresaría a la jaula

aunque se le ofrezcan miles de jaulas de oro.

Del mismo modo, cuando un alma se está liberando de la jaula de su cuerpo,

aquellos que no se dan cuenta de la existencia del Reino de Dios, y de la felicidad

que les aguarda, tienen recelo y les parece tan difícil morir. Esto es porque ellos

solamente conocen la jaula, y no son conscientes del cielo del amor a Dios y Su

eterna misericordia.

Aquellos que han reconocido las Manifestaciones de Dios, sin embargo, están

seguros de la inmortalidad del alma y de la vida eterna. Alguien preguntó a

Bahá'u'lláh acerca de la vida después de la muerte, y esta fue Su contestación:

"Y ahora, referente a tu pregunta acerca del alma del hombre y su

supervivencia después de la muerte. Sabe tú ciertamente que el alma

después de su separación del cuerpo, continuará progresando hasta que

alcance la presencia de Dios, en un estado y condición que ni la revolución

de las edades y siglos, ni los cambios o azares de este mundo pueden

alterar. Ella perdurara tanto como el Reino de Dios, Su soberanía, Su

dominio y fuerza perduren. Manifestará los signos de Dios y Sus atributos y

revelará Su amorosa bondad y generosidad. El movimiento de Mi Pluma se

detiene cuando intenta describir apropiadamente la grandeza y gloria de tan

exaltada posición"

La muerte es el renacimiento espiritual Para cada uno de nosotros. Estemos

preparados para dar la bienvenida a la "mensajera de alegría" cuando golpee a

nuestra puerta.

 

CIELO E INFIERNO

Si es que plantan la tierra en la estación debida, la riegan regularmente, y la

protegen de las pestes y de las aves, serán entonces recompensados con una buena

cosecha. Pero si no siembran las semillas en la época debida, y no riegan el campo,

entonces no se puede esperar una buena cosecha. Serán castigados por su

negligencia cuando sea la época de cosechas, y ¿quién deberá ser culpado de la

pérdida sino Uds. mismos?

La recompensa y el castigo son necesarios para que exista orden en el mundo. La

recompensa y el castigo son las consecuencias naturales de nuestros actos. Todos

los Mensajeros del pasado han tratado de hacernos comprender que lo que hacemos

en este mundo no solamente afecta nuestra vida aquí pero continúa produciendo sus

efectos después de nuestra muerte.

Si nuestros actos son buenos, nos darán buenos resultados y serán la causa de

nuestra felicidad eterna, Y si son malos, nos traerán resultados malos y nos traerán el

sufrimiento eterno No es porque Dios sea vengativo con los que han hecho el mal,

sino porque es imposible obtener buenos resultados de las malas acciones como no

es posible obtener bellas flores en el jardín cuando hemos plantado hierba mala. Esto

es el significado de la recompensa y al castigo. Desafortunadamente esta creencia

esencial que ha sido enseñada en todas las religiones ha sido mal interpretada.

Las Manifestaciones de Dios han explicado la existencia de la recompensa y del

castigo a través de símbolos y parábolas. Hemos mencionado que las

Manifestaciones de Dios son Educadores perfectos. Un educador perfecto debe

necesariamente enseñar de una manera en que los estudiantes puedan entenderle o

de lo contrario todo seria vano. Para hacer a la gente comprender que ellos tendrán

que dar cuenta de sus actos cuando abandonen este mundo, los Mensajeros de Dios

han pintado una vida llena de gozo y placer para el bueno, y han hablado de torturas

y miserias para el malvado. Los placeres y torturas que Ellos han mencionado, son

aquellos que la gente conoce en este mundo porque era ésta la única manera de

hacer a la gente comprender la importancia de Sus enseñanzas sobre la vida

después de la muerte.

A un niño pequeño que pregunta acerca del conocimiento, puede el padre decirle

que es algo más dulce que todo lo que él haya jamás probado. El por supuesto no

quiere indicar con eso, que el conocimiento es una clase de comida que puede ser

saboreada; y cuando el niño crezca se dará cuenta de lo que su padre quería decir.

La mayoría de la gente toma literalmente los símbolos o parábolas que las

Manifestaciones de Dios han usado sobre la vida y la muerte, y no se dan cuenta de

que estos fueron intencionados para ilustrar experiencias espirituales. Ellos, por lo

tanto, han ilustrado un infierno y un cielo imaginarios. Algunos creen que el infierno

es un lugar horrible de fuego, enfermedad, y diablos hórridos, en el que los

pecadores reciben torturas eternamente. Y el cielo, de acuerdo a ellos, es un

maravilloso jardín lleno de frutos deliciosos y placeres terrenales. Otros creen que

nuestras almas retornarán a la tierra después de la muerte como si no existiese otro

lugar en este inmenso universo excepto nuestro pequeño planeta. Ellos dicen que

regresaremos a la tierra tomando formas diferentes y que podremos venir como

animales inclusive, dependiendo de que manera hayamos actuado en nuestra vida.

Por cuanto las Manifestaciones del pasado tuvieron que hablar de nuestras

experiencias después de la muerte en términos simbólicos, Bahá'u'lláh dice que

estamos preparados ya para saber el verdadero significado del infierno y del cielo.

Dos de los más importantes factores que debemos recordar son los siguientes:

1. Nuestras almas son inmortales y continúan viviendo después de que

nuestros cuerpos hayan muerto.

2. Nuestras acciones en este mundo darán su resultado aún después de que

nuestra alma deje el cuerpo.

El mundo al que el alma entra después de dejar el cuerpo, es muy diferente al

mundo al que estamos acostumbrados. 'Abdu’l-Bahá dice que este mundo es tan

distintos nuestro mundo como nuestro mundo es tan diferente al vientre de la madre

donde el niño vive antes de nacer.

Y de la misma manera que un niño se prepara para la vida en este mundo

desarrollando sus ojos, oídos, y extremidades, los cuales él no necesita dentro del

vientre materno pero sin ellos no podría vivir una vida normal y sana en este mundo,

nosotros también debemos prepararnos para una vida feliz en ese otro mundo en que

nuestras almas renacerán después de haber dejado este. En el otro mundo no

necesitaremos ojos ni oídos físicos, pero necesitaremos cualidades espirituales, que

podremos adquirir en este mundo siguiendo las enseñanzas que Dios nos ha enviado

a través de Sus Mensajeros.

Hay, sin embargo, una gran diferencia entre la condición de un niño en el vientre

de su madre, y el de una persona que está viviendo en este mundo El niño no es

responsable de su desarrollo porque el no puede escoger y no se puede ayudar a sí

mismo de manera alguna. Pero una vez en este mundo, se le da el derecho de

escoger entre lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo. Somos, por lo tanto,

responsables de nuestro desarrollo espiritual, y si fallamos y no fortalecemos y

hacemos saludable nuestro espíritu, seremos muy infelices en el otro mundo. A este

estado de infelicidad se lo llama infierno. Si es que por otra parte, nos esforzamos

por obedecer las leyes de Dios, estamos preparándonos para una vida de felicidad

en el otro mundo y gozaremos de un estado de felicidad y que llamamos cielo.

Bahá'u'lláh dice que el cielo es la cercanía de Dios y el infierno es estar privado de

esta bendición. El nos hace un llamado para luchar y hacernos merecedores de las

bendiciones eternas que están preparadas para nosotros en el mundo que viene:

"¡Hijo de la Generosidad! Con la arcilla de Mi mandato te hice aparecer del

residuo de la nada y he ordenado para tu enseñanza cada átomo existente y

la esencia de todas las cosas creadas. Así, antes de que nacieras del vientre

de tu madre, destiné para ti dos fuentes de exquisitas lactancias, ojos que te

vigilaran y corazones que te amaran. A la sombra de Mi merced y de Mi

amorosa bondad, te he nutrido y te he guardado por la esencia de Mi gracia y

favor. Y ha sido, con todo, Mi propósito, que alcanzaras Mi reino sempiterno

y te hicieras digno de Mis invisibles dádivas".

 

MILAGROS

Las Manifestaciones de Dios están dotados de grandes poderes. ¡Son capaces de

realizar cosas que son imposibles para otros realizar!. La más grande de Sus

milagros son Sus enseñanzas, Su vida personal, y la influencia de Sus palabras en

los corazones de los hombres por siglos y siglos después de que Ellas han

abandonado este mundo. Todas las Manifestaciones de Dios han realizado milagros

Los Mensajeros de Dios no han tenido bienes o poderes terrenales con los cuales

influenciar a la gente y siempre han tenido la oposición de las fuerzas del estado y de

toda la gente poderosa y erudita de sus tiempos. Aquellos que primero han creído en

Ellos fueron la gente pobre e insignificante, sin ninguna posición mundana. A pesar

de todo esto, Su Mensaje se ha difundido y conquistado el mundo y creado nuevas

civilizaciones. Este hecho ha sido repetido en todas las épocas, y con la venida de

cada Manifestación, una nueva civilización ha sido establecida en el mundo. Cuando

oímos hablar de la antigua civilización hindú, o de las civilizaciones que los judíos,

cristianos o musulmanes desarrollaron en siglos pasados, debemos recordar que el

Fundador de cada uno de estos grandiosos Movimientos fue un sólo Mensajero de

Dios, Quien, en Su día, se enfrentó solo contra las fuerzas del mundo entero, y

siempre resultó victorioso. ¿Qué milagro más grande podemos pedir para demostrar

la verdad de estas Manifestaciones de Dios?

Hay mucha gente que cree que la prueba de un Profeta, radica en la realización de

una tarea difícil, la que se espera de un mago. Los seguidores de cada religión

relatan las cosas extraordinarias que el Fundador de su religión hizo, para probar que

El era una Verdadera Manifestación de Dios. Los hindúes dicen que el día en que el

bebé Krishna fue llevado por Su padre, Sus pies tocaron el agua del río Jamuna y las

aguas inmediatamente, retrocedieron para permitir que El fuera llevado al otro lado.

Los cristianos dicen que Cristo satisfizo el hambre de centenares de personas con

unos pocos panes. Milagros similares son atribuidos a Zoroastro, Buda, Moisés y

Mahoma por Sus seguidores.

Los Bahá'ís creen que todas las Manifestaciones de Dios han sido capaces de

hacer cosas extraordinarias, pero que tales actos no convencen a aquellos que no

creen en Ellas, y tampoco pueden ser tomados como pruebas de la autenticidad de la

Manifestación. Un cristiano, por ejemplo, puede decir a un judío o a un budista que

Cristo dio vida a los muertos, pero sus palabras harán muy poco efecto en quien no

cree en Jesús. Esto, ciertamente, no le convencerá de que Cristo fue una

Manifestación de Dios, El puede aún decir que son solamente los seguidores de

Cristo quienes le han atribuido Sus milagros. Aún en los días de Jesús, hubo gente

que no creyó en El a pesar de sus milagros. Pero si el cristiano señala cómo las

maravillosas enseñanzas de Cristo han traído vida eterna a millones de gente

muertas espiritualmente, o se refiere a la santa vida de Cristo, que ha inspirado a los

corazones de tantas generaciones de la raza humana, ¡nadie puede negarlo! La vida

y las enseñanzas de Jesucristo son por demás milagrosos aún más grandes que el

haber levantado una o dos personas de la tumba, que hubieran vivido por unos pocos

años más para volver a morir.

Las Manifestaciones de Dios son Médicos divinos. Lo que debemos esperar de

Ellas es que nos den una receta para curar nuestras dolencias del espíritu. Es necio

de parte de nosotros pedir que prueben Su misión Profética a través de

demostraciones mágicas. Nosotros no pedimos a un doctor que, para probar su

habilidad, salte del tejado. La única manera en que él. puede probar que es lo que

reclama ser, es curando a su paciente. Es por esto que Bahá'u'lláh, a pesar de que

aquellos que estaban con El Le vieron hacer cosas extraordinarias, ha prohibido a los

Bahá'ís mencionar los milagros como pruebas de Su grandeza. El incidente que a

continuación relatamos que ocurrió cuando Bahá'u'lláh estuvo en Bagdad, prueba

que los milagros pueden carecer de valor.

Un concilio de sacerdotes musulmanes que sabía que no podían negar la Verdad

de Bahá'u'lláh a través de argumentos y lógica, Le pidieron que realizara un milagro,

con la esperanza de que El se negara para así poder denunciarlo. Escogieron a uno

de los más grandes Mullás (doctor de la religión) entre ellos para que llevara el.

mensaje a Bahá'u'lláh. Su respuesta fue la de que la Causa de Dios no era una cosa

de juego, y que El no había venido a demostrar una representación de magia para así

satisfacer los gustos y deseos de la gente. Pero que si ellos se decidían sobre

cualquier cosa, no importa cuan imposible fuere, Bahá'u'lláh la llevarla a cabo frente

a sus propios ojos, con la condición de que cuando el milagro fuera realizado, todos

Lo aceptarían como el Prometido.

Los Mullás no aceptaron esta condición. Tenían miedo de que El pudiera hacer el

milagro y que no tendrían luego ninguna excusa para negar Su Reclamo Así es que

se dispersaron sin pedir a Bahá'u'lláh ningún milagro.

Este incidente demuestra claramente que los milagros, aún si fueran realizados, no

sirven para probar nada a aquellos que han decidido desconocer la Verdad. Aquellos

que son justos en sus juicios y desean entender las enseñanzas de las

Manifestaciones de Dios, son en sí mismos verdaderos y eternos milagros.

 

ENSEÑANZAS DE MORAL Y ETICA

Uno de los principios de los Bahá'ís es que el fundamento de todas las religiones

es uno sólo. Los principios morales son ciertamente parte del fundamento de las

religiones. Por lo tanto son similares.

En las enseñanzas de Bahá'u'lláh, encontramos que hay un alto sentido de moral y

de conducta personal. Podemos decir que casi todas las enseñanzas de Bahá’u’lláh

influyen en la conducta y en el comportamiento del hombre. En la Revelación de

Bahá'u'lláh, hay realmente miles de tablillas reveladas por el Báb, Bahá'u'lláh y

'Abdu’l-Bahá, y los escritos de Shoghi Effendi, en las que se establece el modelo de

la vida Bahá'í basada en la pureza de la mente y de la acción. No es posible recopilar

todos estos bellos escritos en un solo libro, aunque fuera grande. Sin embargo, sería

apropiado dar una pequeña vislumbre de tan bellos escritos de las Escrituras Bahá'ís.

Los lectores tendrán que continuar sus estudios y sumergirse en el océano

inmensurable de las Sagradas Escrituras si es que desean sacar tesoros de tan

incomparables gemas.

Bahá'u'lláh escribe a uno de Sus propios hijos:

"Sé generoso en la prosperidad y agradecido en la adversidad. Sé digno

de la confianza de tu prójimo, y mírale con rostro resplandeciente y

amistoso. Sé para el pobre un tesoro, para el rico, un amonestador; sé uno

que responde al llamado del menesteroso, y guarda la santidad de tu

promesa. Sé recto en tu juicio y moderado en tu palabra. No seas injusto con

nadie, y a todos muestra mansedumbre. Sé como una lámpara para quienes

andan en tinieblas, una alegría para los entristecidos, un mar para los

sedientos, un asilo para los afligidos, un sostenedor y defensor de la víctima

de la opresión. Que la integridad y rectitud distingan todos tus actos. Sé un

hogar para el forastero, un bálsamo para el que padece, un baluarte para el

fugitivo. Sé ojos para el ciego y una luz de guía a los pies de los que yerran.

Sé un ornamento del semblante de la verdad, una corona sobre la frente de la

fidelidad, un pilar del templo de la rectitud, un hálito de vida para el cuerpo

de la humanidad, una insignia de las huestes de la justicia, un lucero sobre

el horizonte de la virtud, un rocío para la tierra del corazón humano, un arca

en el océano del conocimiento, un sol en el cielo de la munificencia, una

gema en la diadema de la sabiduría, una luz refulgente en el firmamento de tu

generación, un fruto del árbol de la humildad".

Damos a continuación algunas citas de las Sagradas Escrituras Bahá'ís con

relación a nuestra conducta personal:

"Todos los hombres han sido creados para llevar adelante una civilización

de progreso continuo... Actuar como las bestias del campo no es digno del

hombre. Las virtudes que corresponden a su dignidad son indulgencia,

misericordia, compasión y compasión, y amorosa bondad hacia todos los

pueblos y razas de la tierra".

"De ningún modo es permisible transgredir los límites del propio grado o

posición de uno. La integridad de cada grado y posición debe ser preservada

necesariamente, esto significa que toda cosa creada debe ser vista a la luz

del grado o posición que se le ha ordenado ocupar".

Bahá'u'lláh

 

"La caridad es amada y aceptada ante Dios, y se la cuenta como la más

grande entre todas las buenas acciones. Ciertamente, esta bendita palabra,

en esta conexión, es un sol entre mundos. Bendito sea aquel que prefiere a

su hermano antes que a sí mismo; porque tal persona es de la gente de

Bahá".

"... los que poseen riquezas, deben tener la mayor consideración para con

los pobres, ya que grande es el honor destinado por Dios para los pobres

que son firmes en paciencia. ¡Por Mi vida! No hay otro honor, fuera del que

Dios desee conceder, que pueda compararse con este honor. Grande es la

bienaventuranza que espera a los pobres que soportan pacientemente y

encubren sus padecimientos y venturosos son los ricos que donan riquezas

a los necesitados y que los prefieren a ellos antes que a sí mismos.

Bahá'u'lláh

 

"¡El cuidar de los enfermos es uno de los más grandes deberes! A toda alma

enferma, los amigos deberán ofrecer una vida (de servicio) con suma bondad. ."

'Abdu’l-Bahá

 

"Nosotros, en verdad, hemos escogido la cortesía y hemos hecho de ella

la marca verdadera de aquellos que están cerca de El. La cortesía es, en

verdad, una vestidura que sienta a todos los hombres, sean estos viejos o

jóvenes. Bienaventurado sea aquel que adorna su templo con ella, y pobre

de aquel que se ve privado de esta gran dádiva".

"¡Oh gente de Dios! Yo os exhorto a que tengáis cortesía. La cortesía es,

en primera instancia, la Reina de todas las virtudes. ¡Bendito sea aquel que

está iluminado con la luz de la cortesía, y adornado con el manto de la

rectitud!"

Bahá'u'lláh

 

"Cuidaos de preferimos vosotros mismos a vuestros vecinos".

"Sed justos con vosotros mismos y con los demás, para que las señales

de justicia sean reveladas por vuestras acciones entre Nuestros fieles

siervos".

"La equidad es la más fundamental de las virtudes humanas. La

evaluación de todas las cosas debe depender necesariamente de ella".

"Di: Sed equitativos en vuestro juicio, oh hombres de corazón

comprensivo! Aquel que es injusto en su juicio carece de las características

que distinguen la posición del hombre".

Bahá'u'lláh

 

"Gustamos de veros en todo momento uniéndoos en amistad y concordia

dentro del paraíso de Mi complacencia, y aspirar de vuestros actos la

fragancia de la amabilidad y la unidad, de la amorosa bondad y la

fraternidad... Siempre estaremos con vosotros; si aspiramos el perfume de

vuestra fraternidad. Nuestro corazón de seguro se regocijará, pues nada

más Nos puede satisfacer".

Bahá'u'lláh

 

El pobre entre vosotros es Mi Fideicomiso; guardad Mi Fideicomiso; y no

estéis dedicados a lograr solamente vuestra propia comodidad. Si encontráis

a alguien que es pobre, no le tratéis con desdén. Reflexionas en aquello de lo

que fuisteis creados. Cada uno de vosotros fue creado de un pobre germen".

Bahá’u’lláh

"Una lengua bondadosa es un imán para los corazones de los hombres.

Es el pan del Espíritu, la que reviste a las palabras de significado; es la

fuente de la luz de la sabiduría y de la comprensión".

Bahá’u’lláh

 

"Cada uno debe ver en el otro la belleza de Dios reflejada en el alma, y al

encontrar este punto común, se atraerán el uno al otro por medio del amor.

Este amor convertirá a todos los hombres en olas de un solo mar; este amor

les transformará en estrellas de un mismo cielo, y los frutos de un solo

árbol. Este amor conducirá a la realización de una verdadera armonía, el

fundamento de la unidad real.

¡El amor no tiene límites ni fronteras, es infinito! Las cosas materiales son

limitadas, cincunscritas, tienen fin... Está claro que los lazos materiales son

insuficientes para expresar el amor adecuadamente. El gran amor

desinteresado para la humanidad no está cercado por ninguna de estos

límites imperfectos, semi-egoístas; éste es el único amor perfecto, asequible

a todo el mundo, y que solamente puede alcanzarse por medio del poder del

Espíritu Divino".

‘Abdu’l-Bahá

 

"Guardaos de usurpar la propiedad de vuestro prójimo. Probad ser dignos

de la confianza y fe que ha depositado en vosotros, y no retengáis del pobre

las dádivas que la gracia de Dios os ha conferido. El, verdaderamente,

recompensará a los caritativos y les retornará el doble de lo que hayan dado.

Bahá’u’lláh

 

"Las buenas palabras y la veracidad son, en cuanto a la altura de su

posición y rango, como un sol que se ha levantado en el. horizonte del cielo

del conocimiento".

Bahá'u'lláh

 

 

 

 

 

CAPÍTULO V

LA ADMINISTRACIÓN

 

 

RELIGIÓN SIN SACERDOCIO

Hubo un tiempo en el que era necesario tener grupo de gente en la sociedad para

estar a cargo los asuntos religiosos. La gente corriente era iletrada o no tenía el

tiempo suficiente para hacer un estudio adecuado de su religión. Por lo tanto, como

metieron un número de personas quienes no tenían a obligación o profesión en su

vida excepto la de estudiar religión y la de vigilar que la gente observara sus leyes.

Es por eso que nosotros encontramos brahmanes entre los hindúes; bhikkhus entre

los budistas, sacerdotes entre los cristianos y mullás entre los musulmanes.

En la Fe Bahá'í el sacerdocio profesional está abolido y ésta es una de las

distinciones de nuestra religión Bahá'u'lláh dice que aunque fue necesario tener

sacerdotes en el pasado, hoy en nuestra época ya los necesitamos. El pide que

cada uno de nosotros investiguemos por nosotros mismos la verdad, de manera que

podamos ver por nuestros propios ojos y no por los ojos de los demás, oír por

nuestros propios iodos, y entender con nuestra propia facultad de entendimiento. Al

investigar la verdad, los Bahá'ís adquieren conocimientos suficientes acerca de su

Fe, a diferencia de la gente de otras religiones quienes esperan recibir instrucciones

de los clérigos. Cada Bahá’í debe rezar por sí mismo y no debe pagar a otro hombre

para que rece por él, como hace mucha gente de otras religiones. Un Bahá'í mismo

pide a Dios la gracia y el perdón, y no necesita que un clérigo lo haga en su lugar

por medio de ritos y ceremonias creados por el hombre. El Bahá'í puede establecer

contacto con Dios mediante su Manifestación, y no se requiere ningún intermediario

entre nosotros y Bahá'u'lláh.

Aunque han habido muy buenos sacerdotes en todas las religiones, buena parte

de los daños causados en el nombre de la religión ha sido debido a los sacerdotes en

todas las épocas.

Dos sacerdotes viviendo en la misma vecindad no están siempre de acuerdo sobre

problemas religiosos, y el desacuerdo entre ellos ha traído al mundo una gran

cantidad de problemas. Algunos piensan que tal sacerdote está en lo correcto

mientras otros creen que otro tiene la razón en su punto de vista, y, por lo tanto, la

desunión y división se han creado en todas las religiones. Gradualmente, muchas

sectas fueron formadas debido a los desacuerdos sobre las diferentes

interpretaciones de sus sagradas escrituras, desacuerdos que llegaron a ser la causa

de guerras y derramamiento de sangre.

Tales cosas no pueden suceder dentro de la Fe Bahá'í. En primer término, no hay

sacerdotes u otras personalidades que puedan formar una secta constituida por

algunos de los creyentes. Todos son iguales en la Fe. Segundo, ninguna persona

tiene el derecho para interpretar las enseñanzas y escrituras de Bahá'u'lláh. Esta

autoridad fue dada solamente a 'Abdu’l-Bahá por el mismo Bahá'u'lláh, y después de,

'Abdu’l-Bahá, el derecho de interpretación fue dado solamente a Shoghi Effendi

Es muy peligroso hacer de la religión un medio para ganarse la vida por cuanto

mucha gente que no es sincera puede ser atraída a esta profesión sin otra razón que

la de vivir una vida fácil y obtener buenos ingresos. Esta clase de personas siempre

ha engañado a los demás, en las vestiduras sacerdotales, y ha cometido muchos

crímenes en el nombre de la religión a fin de servir a sus intereses egoístas.

Bahá'u'lláh ha abolido la institución clerical para que así nadie pueda servirse de la

religión para satisfacer sus propios intereses egoístas y mundanos.

La historia del pasado demuestra que siempre cuando una Manifestación de Dios

apareció en el mundo, los sacerdotes de las religiones anteriores fueron los primeros

en oponérsele. ¿Por qué? Porque estos sacerdotes sabían que por creer en la

nueva Manifestación, ellos debían sacrificar su posición, su opulencia y comodidades

materiales. Ellos, por lo tanto, trataron de extirpar la nueva religión tan pronto como

ésta apareció entre ellos. El Budismo fue expulsado de la India por los sacerdotes de

ese tiempo. Cristo fue crucificado porque los sacerdotes judíos se Le opusieron. El

Báb fue martirizado por los sacerdotes musulmanes quienes no querían que la gente

creyese en El. Bahá'u'lláh sufrió toda Su vida principalmente porque los mullás

instigaron al gobierno y a la gente de aquel tiempo a levantarse contra la nueva

Causa de Dios.

Hubieron excepciones por supuesto. Muchos sacerdotes eruditos que vivieron en

la época del Báb y Bahá'u'lláh creyeron en Ellos, y algunos inclusive ofrendaron sus

vidas en el sendero de Dios. Pero cuando ellos creyeron en El Báb y Bahá'u'lláh, no

continuaron siendo sacerdotes.

Se convirtieron en Bahá'ís, humildes siervos de la Causa de Dios. Ellos adoptaron

otras profesiones con que ganarse la vida. Ellos no confundieron el dinero con la

religión o una profesión mundana con la Fe de Dios.

En lugar de tener sacerdotes para velar por los asuntos religiosos en la

Comunidad, Bahá'u'lláh estableció las bases de un maravilloso sistema de

Administración por medio del cual todos y cada uno de nosotros podemos trabajar en

conjunto para el progreso de la Fe y el bienestar espiritual de la Comunidad. La

Administración Bahá'í, como todas las enseñanzas de Bahá'u’lláh, es divina en su

origen. Nosotros leeremos más acerca de esto en las páginas siguientes.

 

¿QUÉ ES LA ADMINISTRACIÓN BAHÁ'Í?

Si tenemos un río a un lado, y una gran extensión de tierra cultivable al otro,

¿cómo traeríamos agua a los varios trechos que nosotros deseamos cultivar?

Primeramente, dragaríamos un canal bastante grande para traer suficiente agua

desde el río para irrigar el área completa. Luego, excavaríamos canales más

pequeños, los cuales llevarían el agua desde el canal principal a las diferentes

secciones del terreno. Y por último, requeriríamos una multitud de pequeñas

corrientes de agua para llevar el agua de estos canales a cada uno de los campos.

Cuando nuestro sistema de canales y corrientes esté completo, el río entonces

podrá irrigar todo el alcance del terreno.

Shoghi Effendi nos ha dicho que la Administración Bahá'í es como un sistema de

canales y corrientes de agua "a través del cual el Espíritu de la Causa se vierte

sobre las comunidades Bahá'ís esparcidas por todo el mundo".

En épocas anteriores se esperaba que los sacerdotes trajeran el agua de vida

desde su Fuente principal a la gente de su tiempo. Pero el poder de ellos era

limitado. Ellos podían llevar un puñado de esta agua, y eso también, solamente

según el vigor y celo que ellos empleaban.

Pero Bahá'u'lláh no ha confiado esta tarea a individuos. El ha planeado una

maravillosa red de canales a través de los cuales el agua de la vida es traída a los

campos de la existencia. Este Plan es llamado el Orden Mundial de Bahá'u'lláh, y la

Administración Bahá'í es una parte de ello.

Las buenas nuevas del Orden Mundial de Bahá'u'lláh fueron primeramente

proclamadas por El Báb cuando dijo: "Bien está con aquel quien fija su mirada

sobre el Orden de Bahá'u'lláh, y da gracias a su Señor. Pues El, en verdad, se

manifestará."

Bahá'u'lláh sentó la base de este Nuevo Orden Mundial y trazó el plan para su

desarrollo. Más tarde 'Abdu’l-Bahá explicó este Plan Divino, dándonos sus detalles y

empezando su construcción.

Pero fue por los esfuerzos de Shoghi Effendi durante toda su vida que la

Administración Bahá'í fue gradualmente edificada, uniendo esparcidas comunidades

y haciéndolas partes de un todo unificado.

La Administración Bahá'í es diferente de cualquier otra forma de orden religioso

porque no es hecha por el hombre. Es el Plan de Dios para esta era, dado a nosotros

a través de Su Manifestación, Bahá’u’lláh, y destinado a establecer orden y paz entre

todos los pueblos de la tierra.

La Administración Bahá'í está compuesta de muchas partes, todas conectadas

entre sí. Consiste de Asambleas Espirituales Locales las cuales son elegidas por los

Bahá'ís de un pueblo o ciudad; Asambleas Espirituales Nacionales que son elegidas

por los Bahá'ís de un país, y la Casa Universal de justicia elegida por todos los

Bahá'ís del mundo a través de sus Asambleas Nacionales.

Si consideramos las Asambleas Espirituales Locales como si fueran las corrientes

que traen agua desde los canales a los diferentes campos, las Asambleas

Espirituales Nacionales serán los canales que conectan estas corrientes al gran

Canal dentro del cual el agua fluye desde el río mismo; y la Suprema Casa de justicia

es el Canal principal. Es a través de la Casa de Justicia que la guía de Dios fluye a

todas las partes del mundo.

Antes de tratar las obligaciones y responsabilidades de cada una de estas partes

separadamente, vamos a dejar en claro que la Administración Bahá'í nunca puede

estar divorciada de las otras enseñanzas de Bahá'u'lláh. Ningún Bahá'í puede creer

en Bahá’u’lláh, sin aceptar Su Orden Administrativo, y trabajar por medio de él,

porque el Mensaje de Dios no ha sido traído solamente para la felicidad del individuo,

sino también para la unidad y bienestar de la sociedad. Nosotros debemos saber

que nuestra felicidad individual reposa en el bienestar de una sociedad unificada y en

procurar fortalecer este Orden Administrativo, del cual depende la esperanza del

futuro de la humanidad.

 

LA ELECCIÓN DE UNA ASAMBLEA ESPIRITUAL

En el Libro de Aqdas, Bahá'u'lláh ha prescrito que en todo lugar donde el número

de Bahá'ís adultos es de nueve o más, una Asamblea Espiritual debe ser elegida.

Esta Asamblea Espiritual, como un cuerpo, servirá a la Comunidad Local, a la que

ella pertenece.

¿Cómo debemos elegir nuestra Asamblea Espiritual? Vamos a suponer que los

Bahá'ís en Cerro Grande, una aldea con cerca de sesenta creyentes, desean elegir

una Asamblea Espiritual. Estos son algunos de los puntos que ellos deberían

recordar:

1. Ellos no pueden formar su Asamblea en cualquier tiempo del año. Solamente

pueden elegir su Asamblea el 21 de Abril, que es el aniversario de la Declaración de

Bahá'u'lláh, día en que Bahá'u'lláh anunció en el jardín de Ridván, que El era el

Prometido de todas las épocas. El 21 de Abril es el primer día de nuestro festival de

Ridván, y el único día en que los Bahá'ís pueden elegir su Asamblea Espiritual. Si

una Asamblea no es elegida dentro de las 24 horas entre la puesta del sol del 20 de

Abril y la puesta del sol del 21, entonces un año entero deberá pasar hasta el 21 de

Abril del próximo año, cuando el. día de la elección vuelva otra vez.

2. Solamente los Bahá'ís que tienen 21 años de edad o mayores de 21 años,

pueden votar y ser elegidos para la Asamblea Espiritual. Si, por ejemplo, entre los

sesenta Bahá'ís que viven en Cerro Grande, hay 35 hombres y mujeres que tienen 21

años o más, solamente éstos 35 pueden votar por su Asamblea; y los miembros que

ellos eligen para su Asamblea, deberán ser de entre estos 35 hombres y mujeres.

3. Cada persona quien vota, debe escribir los nombres de las nueve personas a

quien él o ella consideran los más dignos para ser elegidos en la Asamblea

Espiritual. Un voto no es válido si más o menos de nueve nombres han sido

mencionados.

4 Ninguna persona debería ser elegida en la Asamblea Espiritual debido a su

opulencia o nombre en la comunidad, o porque ellos se hayan mostrado generosos

con nosotros de alguna manera, y que por esto nosotros deseamos compensarlos,

pero sí, por su sinceridad y devoción a la Causa de Dios y por su habilidad en servir

a la Fe. Cada Bahá'í apto para votar debe considerar el carácter y cualidades

espirituales de los hombres y mujeres dentro de su comunidad como también deberá

orar a Dios a fin de que El pueda ser guiado a nombrar las personas adecuadas para

la Asamblea.

5 Ningún Bahá'í le es permitido recomendar cualquier persona como meritoria

para ser miembro de la Asamblea Espiritual, no importa lo buena que sea una

persona. Bahá'u'lláh nos ha prohibido candidatizar cualquier individuo o tratar de

dirigir la atención de cualquier persona hacia alguien en particular, sea antes o

durante la elección. Nadie en la comunidad Bahá'í deberá conocer a quién la otra

persona ha elegido o tiene intención de elegir en su papeleta de votación. Aún

marido y mujer, o los amigos más íntimos, no pueden consultar entre sí sobre quién

deberían escoger Cada Bahá'í debe buscar la asistencia de Dios a solas, y hacer su

propia decisión en este asunto sin ser influenciado por las opiniones de los demás.

Solamente un Bahá'í que no puede escribir está permitido pedir a una persona de

confianza que le escriba los nombres de las personas que él o ella dicte.

Teniendo en mente todos estos puntos, los Bahá'ís de Cerro Grande procederán a

elegir los miembros de su Asamblea Espiritual para ese año. Si están reunidos en un

lugar para dar su voto, comenzarán su reunión con oraciones, pidiendo a Dios que

los ayude Y bendiga en su sagrada tarea. Luego, las papeletas serán recogidas, y

unos pocos Bahá'ís serán solicitados para contar los votos. Una persona leerá los

nombres escritos en cada hoja de papel, mientras dos o tres escribirán

cuidadosamente el número de votos recibidos por cada individuo. Los nueve Bahá’ís

quienes han conseguido la mayoría de votos, son los electos como los miembros de

la Asamblea Espiritual Local para ese año.

Y así, los Bahá'ís de Cerro Grande, como los demás creyentes dentro de los miles

de otras aldeas, pueblos y ciudades del Este y del Oeste, serán benditos con una

Asamblea Espiritual que servirá a la comunidad de ellos hasta el primer día del

Ridván del próximo año, cuando el proceso de elección se repite una vez más en

todo el mundo Bahá’í.

 

DEBERES DE UNA ASAMBLEA ESPIRITUAL LOCAL

Con relación a las obligaciones de las Asambleas Espirituales, Bahá'u'lláh ha

escrito:

"Les incumbe ser los confiados del Misericordioso entre los hombres, y

considerarse como los guardianes designados por Dios de todos los que

habitan en la tierra. Les incumbe tomar consejo juntos y velar por los

intereses de los siervos de Dios, por amor a El, de la misma manera como

consideran sus propios intereses, y escoger lo que es honroso y

conveniente. Esto es lo que el Señor, vuestro Dios, os ha ordenado.

Guardaos de descuidar lo que está claramente revelado en Su Tablilla.

Temed a Dios,

La Asamblea Espiritual de cada aldea o pueblo debe, por lo tanto, cuidar de los

intereses de los Bahá'ís de esa localidad.

El trabajo más importante de cada Asamblea Espiritual es ayudar a los Bahá'ís a

enseñar la Causa de Dios. El Mensaje de Bahá'u'lláh es la fuente de bendiciones

para toda la humanidad, y nuestras Asambleas Espirituales deben transformarse en

canales a través de los cuales esta gran bendición debe llegar a la gente en todas las

partes del mundo.

Cuando se haya formado su Asamblea Espiritual, asegúrense que se trate el

asunto de la enseñanza como su más importante tarea.

Otro importante deber de una Asamblea Espiritual es tratar de promover la

hermandad y amor entre los creyentes. Una Asamblea Espiritual deberá crear una

atmósfera afectuosa de unidad entre los Bahá'ís; debe velar que todos sean felices

en esa comunidad. Si existe cualquier diferencia entre los amigos, es obligación de

la Asamblea Espiritual tomar pasos para que ésta desaparezca. Cada Asamblea

Espiritual deberá actuar como un sabio y cariñoso padre para los Bahá'ís de su

propia localidad.

Escribiendo sobre las obligaciones de las Asambleas Espirituales, el Guardián

dice: "Ellas deberán hacer el mayor esfuerzo posible para extender, en todo

tiempo, la mano de ayuda a los pobres, los enfermos, los incapacitados, los

huérfanos, las viudas, sin distinción de color, casta y credo".

Cada Asamblea Espiritual debe tener su propio Fondo. Veremos cómo este fondo

será recolectado por la contribución voluntaria de los amigos, y como será utilizado

para los intereses de la Causa y de la Comunidad.

Si los Bahá'ís enriquecen los Fondos de sus Asambleas, las Asambleas podrán,

a su vez, ayudarle cuando ellos estén en necesidad de asistencia.

La educación de los niños y jóvenes Bahá'ís es otra responsabilidad de nuestras

Asambleas Espirituales. En las palabras del amado Guardián, ellas "deben

promover por todos los medios a su alcance, la instrucción tanto material como

espiritual de la juventud, la educación de los niños; establecer, cuando sea

posible, instituciones educacionales Bahá'ís, organizar y supervisar el trabajo

de éstas y proveer las mejores medidas"

Otra obligación importante de la Asamblea Espiritual, de acuerdo con el Guardián,

es que "ellas deben hacer los arreglos para las reuniones regulares de los

amigos, las fiestas y los aniversarios, así como también para reuniones

especiales cuya finalidad es servir y promover los intereses sociales,

intelectuales, y espirituales de sus semejantes".

Lo que hemos mencionado arriba son algunas de las funciones importantes de

cada Asamblea Espiritual Local. Los miembros de la Asamblea Espiritual deben tener

mucho cuidado de no faltar en el cumplimiento de sus responsabilidades. Ellos deben

recordar siempre estas palabras de Bahá'u'lláh:

"Les incumbe ser los fideicomisarios del Misericordioso entre los hombres

... y velar por los intereses de los siervos de Dios, por amor a El".

 

LOS OFICIALES DE LA ASAMBLEA ESPIRITUAL

Los miembros de la Asamblea Espiritual son aquellos nueve Bahá'ís quienes

recibieron más votos que los demás en cada comunidad en el día de elecciones. La

primera cosa que los miembros de una Asamblea deben hacer después de sus

elecciones, es reunirse en su primera sesión. De entre los nueve miembros elegidos,

el que ha recibido más votos que los ocho restantes debe convocar la primera

reunión tan pronto como sea posible.

Deben empezar la reunión con oraciones, y rogar a Dios para que los ayude en la

promoción de Su Causa y servicio a la comunidad que los ha escogido. Después de

eso, ellos deben elegir los oficiales de la Asamblea Espiritual para ese año.

Cada Asamblea Espiritual debe tener un Coordinador, un Vice-Coordinador, un

Secretario y un Tesorero. Esto es muy necesario y facilita el trabajo de la Asamblea.

El trabajo del Coordinador es el de dirigir las sesiones y ayudar a la Asamblea a

llegar a alguna decisión. Si los miembros solamente se reúnen para conversar y

dispersarse, ellos no pueden ser de utilidad alguna para la Asamblea. El Coordinador

pide las opiniones de todos los miembros en todos los asuntos que van a ser

discutidos, luego somete el asunto a votación y asegura que la Asamblea llegue a

tomar una decisión sobre los varios puntos que se han tratado. En el capítulo sobre

La Consulta leeremos más acerca de esto.

El Vice-Coordinador dirige las reuniones de la Asamblea cuando el Coordinador

esté imposibilitado de asistir, por ejemplo, en el caso de enfermedad.

El Secretario es quien lleva un registro de todo el trabajo de la Asamblea, de todo

lo que se va a hacer, también de todo lo que ha sido realizado. El Secretario escribe

todas las cartas que tienen que ser enviadas a individuos, a otras Asambleas

Locales, o a la Asamblea Espiritual Nacional. Es a través del Secretario que toda

Asamblea Local se mantiene en contacto con el resto del Mundo Bahá'í.

El Tesorero está a cargo del Fondo de la Asamblea. El extiende recibos a todos

los que contribuyen al Fondo y paga de esta suma todos los gastos autorizados por

la Asamblea Espiritual en cada reunión.

Cuando se eligen los oficiales de la Asamblea, los miembros deben observar los

méritos de cada persona y ver cuál de entre ellos es más capacitado para ejecutar las

obligaciones asignadas para estos diferentes oficiales. Los mismos principios que

han sido tomados en consideración al elegir los miembros de la Asamblea, deberían

ser aplicados al elegir sus oficiales. Esta elección, por lo tanto, debe también ser

llevada a cabo por voto secreto y sin ninguna clase de propaganda. Nadie debe ser

elegido o elegida por su posición social. Si, por ejemplo, entre los miembros de la

Asamblea, hay una persona mayor quien es respetada en la Comunidad, debido a su

edad, esto no es razón por la que debe ser electo como Coordinador de la Asamblea

Espiritual, a menos que él sea el más capacitado para cumplir esta obligación. Lo

mismo se aplica a una persona cuya riqueza le coloca en una alta posición social.

Por otra parte, nosotros debemos recordar también que los oficiales de la

Asamblea Espiritual no tienen posición especial en la Comunidad. El Coordinador,

por ejemplo, no es el líder de la Comunidad o la persona más respetada. Su situación

de él o de ella, fuera de la Asamblea Espiritual, es la misma que la de cualquier otro

miembro de la Comunidad y tan pronto como la reunión de la Asamblea termina, él o

ella no tiene más derechos en la Comunidad que cualquier otro Bahá'í.

Para hacerlo más claro este asunto, pensemos en la gente de una aldea que

necesita agua pura para beber y decide perforar un pozo. El dirigente en esa aldea,

aunque sea respetado en toda forma, muy bien puede no tener conocimiento acerca

de cómo debe proceder para perforar el pozo, mientras que un joven, sin ninguna

posición especial en la aldea, puede haber tenido muchísima experiencia en este

trabajo. ¿A cuál de estos hombres los aldeanos deberían escoger para conducir este

trabajo? Es el joven a quien se confiará este trabajo, y el caudillo de la aldea podría

ser el primero en escogerlo para este propósito. Y, mientras se trabaja en el pozo,

todos los aldeanos, incluido el caudillo, aceptarán la conducción del joven que ellos

mismos han escogido como supervisor para este trabajo. Esto no significa, por

supuesto, que el hombre joven se convertirá en el líder de la aldea para todo asunto,

o que el caudillo vaya a perder su posición en la Comunidad. Pero si, este espíritu de

cooperación va a beneficiar a todos en esa aldea.

Es dentro de este espíritu de cooperación generosa y de armonía que los Bahá'ís

eligen su Asamblea Espiritual y la Asamblea Espiritual sus oficiales.

El amado Guardián escribió que los miembros de una Asamblea Espiritual "deben

realizar su labor con extrema humildad, y hacer todo lo posible, por su mente abierta,

su alto sentido de justicia y responsabilidad, su candor, su modestia, su entera

devoción para el bienestar e interés de los amigos, la Causa y la humanidad, para

ganarse no solamente la confianza y el genuino apoyo y respeto de todos a quienes

ellos sirven, sino también, su estimación y afecto reales. . . "

 

LA ASAMBLEA ESPIRITUAL EN FUNCIÓN - I

Supongamos que en la aldea de Cerro Grande se ha elegido una Asamblea

Espiritual, y que Manuel tiene más votos que ningún otro de los ocho miembros.

¿Qué sucede a continuación? Manuel invita a todos los otros miembros a que se

reúnan a una hora especial en un lugar señalado con anticipación, para así tener su

primera sesión. Deciden reunirse una hora después de la puesta del sol del 22 de

Abril, el segundo día de la Fiesta de Ridvan; y el lugar es la plaza central del pueblo.

Les seguiremos para ver lo que ellos harán.

Manuel llega a la reunión un poco antes del tiempo señalado. Ha traído su lámpara

en caso de que la sesión se prolongue hasta la noche. Los otros miembros empiezan

a llegar de sus trabajos en el campo. Se saludan y van a la fuente del pueblo y se

lavan. Después de haberse refrescado y hecho una limpieza, se reúnen en una

plataforma en la plaza del pueblo. justamente una hora después de la puesta del sol,

Manuel comunica que la Asamblea iniciará sus funciones.

En primer término, ciertas oraciones son elevadas por dos o tres miembros de la

Asamblea, y eso da a la reunión una magnífica atmósfera espiritual. Entonces Manuel

dice que se debe elegir un Coordinador de la Asamblea. Hace pedazos una hoja de

papel y da a cada uno de los miembros un pedazo, les pide que escriban el nombre

de la persona a quien ellos la consideran la más capaz para ejercer el cargo de

Coordinador en la Asamblea.

Los Bahá'ís de Cerro Grande son todavía nuevos en la Fe. Cinco de los miembros

de la Asamblea no saben escribir; así es que Manuel pide a un miembro que vaya a

cada uno de estos miembros y les escriba el nombre que ellos deseen para

Coordinador. Las nueve balotas son colectadas y mezcladas de tal manera que nadie

puede saber a quien pertenecen. Luego Manuel pide a dos de los miembros que le

ayuden a contar los votos. Mientras el mismo se encarga de leerlos en voz alta uno

por uno. Los dos ayudantes hacen una lista de los nombres de los candidatos y luego

cuentan el número de votos que cada uno ha recibido, para ver quien tiene el mayor

número de votos.

Ricardo ha recibido cinco votos, Manuel tres votos y Rafael un voto. Por lo tanto,

Ricardo es elegido como el Coordinador de la Asamblea. Si es que nadie ha recibido

más de cuatro votos, entonces habrá que repetir la elección, puesto que los oficiales

de la Asamblea deben obtener por lo menos cinco votos cada uno para salir electos;

y cuando nadie recibe esta cantidad, la elección debe ser repetida hasta que alguien

obtenga el número requerido de votos.

Ahora que Ricardo ha sido escogido para desempeñar el puesto de Coordinador,

es su obligación el de supervisar la elección del resto de los Oficiales de la

Asamblea. Luego de agradecer a Manuel por su participación, Ricardo prosigue a dar

papeletas a los miembros para que voten por el Vice-Coordinador. El mismo

procedimiento que se utilizó antes, se repite para elegir a los oficiales de la

Asamblea.

Como resultado de la elección, la Sra. Aniña ha sido elegida como Vice-

Coordinador, Manuel como Secretario y León como el Tesorero de la Asamblea

Espiritual Local de Cerro Grande.

El Coordinador entonces pide al Secretario que haga las actas sobre lo que se ha

hablado en la primera sesión de la Asamblea.

Como ya es bastante tarde, uno de los miembros sugiere que se levante la

sesión y que sea continuada el día siguiente. Todos están de acuerdo con esta

Sugerencia y deciden que su siguiente sesión será el próximo día a la misma hora,

en el mismo lugar. La sesión se cierra con una oración, como todas las reuniones

Bahá'ís deben terminarse, y los miembros de la Asamblea se van a sus casas.

Leeremos sobre la siguiente reunión en las páginas posteriores.

 

LA CONSULTA

La Administración Bahá'í funciona a través de la Consulta. La consulta es aplicada

al trabajo Bahá'í en la Fiesta de Diecinueve Días, en la Asamblea Espiritual Local, la

Convención, la Asamblea Espiritual Nacional y en nuestras reuniones de comités y

conferencias. El Guardián nos dice que hay que recordar dos cosas importantes

cuando estamos en consulta en las reuniones Bahá'ís, la veracidad y la franqueza.

Cuando nos congregamos en una reunión Bahá'í debemos siempre recordar que

Bahá'u'lláh está con nosotros en espíritu. Esto crea una maravillosa atmósfera

espiritual que nos ayuda mucho en nuestra consulta. Si es que sentimos la Presencia

de Bahá'u'lláh en nuestras reuniones, trataremos de ser siempre dignos siervos de

Su Causa, sea que estemos sirviendo en una Asamblea, en un Comité o en una

Fiesta de Diecinueve Días. Haremos todo esfuerzo para eliminar motivos egoístas o

comentarios injustos cuando participamos en la consulta; no debe haber ningún rasgo

de insinceridad en nuestras discusiones, y nada que no sea la verdad debe ser

expresada, ya que Bahá'u'lláh ha dicho:

"¡Oh Negligentes! No imaginéis que los secretos de vuestros corazones

han quedado ocultos, no tened certeza de que, grabados con muy claros

caracteres, abiertamente se hallan manifiestos ante la Santa Presencia".

En la consulta Bahá'í, todos deben expresar su punto de vista con libertad

absoluta. Deben pensar solamente en los intereses de la Causa, y olvidarse de sus

relaciones personales con otros individuo. Por ejemplo, si un padre e hijo son

miembros de una Asamblea, cuando la consulta se lleva a cabo, o en caso de que

una votación sea necesaria, el hijo no debe considerar que es una obligación estar

de acuerdo con su padre. A pesar de que los Bahá'ís tienen como obligación

demostrar el más grande respeto hacia sus padres, cuando están participando en la

consulta Bahá'í, deben recordar que ellos son solamente responsables ante

Bahá'u'lláh Quien está presente en sus reuniones y Cuya Causa ellos sirven, y no

deben dejar que los sentimientos personales interfieran con los intereses de la Fe.

Por lo tanto, si el hijo piensa que el criterio de su padre está errado, es su deber

hacerlo saber, y el padre no debe esperar que su hijo actúe de otra manera, ya que él

sabe que ambos han venido a la sesión a fin de servir la Causa con honestidad

absoluta, y no a complacerse mutuamente en sus modos de pensar.

Cuidémonos de que el resentimiento personal, mezquino, no se adentre en

nuestros corazones en tiempo de la consulta e influencia nuestro criterio. Si, por

ejemplo, algún amigo mío no me ha atendido cuando le he pedido que haga algo por

mí, debo tener mucho cuidado que este incidente no introduzca el prejuicio en mi

punto de vista, influyéndome en contra de alguna buena sugerencia que esa persona

pueda hacer. Aquí, también, debo recordar que Bahá'u'lláh está presente, y no dejar

que nada se interponga en el camino del servicio a Su Causa. Cuando los Bahá'ís se

reúnen en una sesión, deben trabajar como "los dedos de una sola mano" y como

"las gotas de un solo océano".

No debemos insistir en nuestros puntos de vista, o tratar de imponer nuestros

deseos sobre los demás. Todos hemos visto como dos niños pequeños se pelean,

cada uno insiste que él está en lo correcto y que el otro está errado. Ellos pueden

seguir peleando de esta manera por un largo tiempo sin conseguir nada, pero cuando

su padre viene, sus voces alteradas bajan de tono ya que le deben amor y respeto, y

pronto su problema se resuelve en su presencia. Si es que entendemos que

Bahá'u'lláh está con nosotros en cada reunión, nunca actuaremos de manera

irrespetuosa en Su Presencia.

A pesar de que cada Bahá'í es libre de expresar su opinión en la consulta, la

decisión a la que se llega depende de los puntos de vista de la mayoría de los

miembros. Una vez que la decisión ha sido tomada, todo Bahá'í debe respetarla,

incluyendo a aquellos que han tenido criterios diferentes. Supongamos que Roberto

es miembro de la Asamblea Espiritual, y sugiere que la reunión para la Fiesta del 12

de Ridván sea realizada el 2 de Mayo por la mañana. La mayoría de los miembros

votan por la moción que dice que deben reunirse el día 1 de Mayo por la noche.

Ahora bien, Roberto puede haber tenido muy buenas razones para su sugerencia,

pero una vez que la Asamblea ha votado en contra de. ella, Roberto debe dejar a un

lado su punto de vista, y aceptar la decisión de la Asamblea de todo corazón, y tratar

de ayudar de la mejor manera en los arreglos que fueren necesarios para la reunión

del día señalado por la noche.

'Abdu’l-Bahá ha dicho:

"En este día las Asambleas para consulta son de extraordinaria

importancia y una necesidad vital. La obediencia a ellas es esencial y

obligatoria. Sus miembros deben reunirse en consejo en tal forma que no se

presente ocasión para animadversión o discordia. Esto se puede lograr

cuando cada miembro exprese con absoluta libertad su propia opinión y de a

conocer su argumento. Si alguien se opone, no debe sentirse herido ya que

hasta que se discutan plenamente los problemas no puede ser revelado el

recto sendero. La chispa brillante de la verdad salta solamente después del

choque de opiniones diferentes. Si después de la discusión se aprueba en

forma unánime una decisión, está muy bien; pero si, ¡prohíbalo Dios!, se

presentan diferencias de opinión, debe prevalecer la voz de la mayoría".

Las diferentes opiniones ofrecidas por los miembros de una Asamblea son como

los diferentes ingredientes que se pone a un estofado delicioso. Cuando queremos

hacer un buen estofado, mezclamos una cantidad de cosas y lo cocinamos hasta que

esté bien cocido. Es delicioso solamente cuando los ingredientes están bien

combinados, ya que cada uno contribuye al sabor del estofado. Pero si probamos

esos ingredientes por separado, nunca sabrán tan bien como el estofado completo.

De igual manera, cada individuo ofrece su opinión en las reuniones Bahá'ís y

contribuye con algo hacia la decisión final que se tomará. Pero la decisión en sí

misma no es la opinión de una sola persona. Es la decisión de una Asamblea y el

resultado es derivado de las opiniones de todos los miembros.

En la siguiente tablilla, 'Abdu’l-Bahá nos demuestra claramente la manera que los

Bahá'ís deben consultarse. Leamos esto con mucho cuidado y sigámoslo en nuestras

reuniones.

"Los requisitos primordiales para aquellos que se reúnen en consejo son

pureza de intención, espíritu radiante, desprendimiento de todo lo que no

sea Dios, atracción a Su Fragancia Divina, humildad y modestia entre Sus

amados, paciencia y resignación en momentos de dificultad y servidumbre

ante su exaltado Umbral. Si por gracia recibieran ayuda para alcanzar estos

atributos, la victoria les será conferida desde el Reino invisible de Abhá ...

"La primera condición es armonía y amor absolutos entre los miembros de

la Asamblea. Deben mostrarse totalmente libres de distanciamiento y deben

manifestar en sí mismos la Unidad de Dios, por cuanto ellos son las olas de

un solo mar, las gotas de un solo río, las estrellas de un solo firmamento, los

rayos de un mismo sol, los árboles de un mismo huerto, las flores de un

mismo jardín. Si no existieran armonía de pensamiento y unidad absoluta,

esa reunión seria dispersada y dicha Asamblea reducida a la nada. La

segunda condición: ellos deben volver sus rostros, cuando se reúnen, hacia

el Reino en lo Alto y pedir ayuda del Reino de Gloria. Deben proceder

entonces con la mayor devoción, cortesía, dignidad, cuidado y moderación

cuando expresen sus puntos de vista. En cada caso deben investigar la

verdad y no insistir en sus propias opiniones, ya que la terquedad y

persistencia en el propio parecer llevará en último término a la discordia y

disputa y la verdad quedará oculta. Los honorables miembros deben

expresar sus propios pensamientos con absoluta libertad y no es permisible

en caso alguno despreciar el pensamiento de otro; no, deben exponer la

verdad con moderación y si surgen divergencias de opinión, la voz de la

mayoría debe prevalecer y todos deben obedecer y someterse a la mayoría.

Además, no es permitido que ninguno de los honorables miembros objete o

censure, ya sea dentro o fuera de la reunión cualquier decisión a que se haya

llegado previamente, aún cuando esa decisión no sea correcta, porque tales

criticas impedirán aplicar cualquier decisión. En resumen, cualquier cosa

que se resuelva en armonía y con amor y pureza de intención, su resultado

es luz y si prevaleciera la más mínima señal de alejamiento el resultado será

oscuridad de oscuridades.

"Si esto se considera en esta forma, aquella Asamblea será de Dios, de lo

contrario traerá enfriamiento y distanciamiento, lo que proviene del Malvado.

Las discusiones se deben limitar a asuntos espirituales relacionados con el

entrenamiento de las almas, la instrucción de los niños, la ayuda a los

pobres, el socorro a los débiles en todas las clases del mundo, la bondad

hacia todos los pueblos, la difusión de las fragancias de Dios y la exaltación

de Su Palabra Sagrada. Si ellos tratan de cumplir con estas condiciones les

será conferida la Gracia del Espíritu Santo aquella Asamblea llegará a ser el

centro de las Divinas bendiciones, las huestes de la confirmación Divina

vendrán en su ayuda y día a día recibirán una nueva efusión de Espíritu"

 

LA ASAMBLEA EN FUNCIÓN - II

Los nueve miembros de la Asamblea Espiritual de Cerro Grande se volvieron a

reunir el 23 de Abril. El Coordinador pidió que algunos de los miembros dijeran unas

oraciones. Estas fueron oraciones reveladas por Bahá'u'lláh y 'Abdu’l-Bahá, algunas

de ellas específicamente para el propósito de ser leídas en las reuniones. Después

de las oraciones, el Coordinador pidió al Secretario que leyera las actas de la reunión

anterior preparadas a base de las notas que había tomado. Esto fue lo que el

Secretario leyó:

"La primera reunión de la Asamblea Espiritual de Cerro Grande se llevó a cabo

el 23 de Abril, una hora después de la puesta del sol.

"Las oraciones iniciales fueron leídas y el Sr. Manuel dirigió la primera parte de

la reunión. La elección del Coordinador se llevó a cabo, saliendo electo Ricardo.

Manuel lo invitó a dirigir al resto de la reunión. La elección de oficiales de la

Asamblea se efectuó a continuación, y los siguientes miembros fueron elegidos:

Sra. Anita, Vice-Coordinadora; Sr. León, Tesorero; y Manuel, Secretario.

"Se decidió que la próxima reunión de la Asamblea se llevaría a cabo el 23 de

Abril. La reunión se cerró con una oración final, tres horas después de la puesta

del sol".

Cuando el Secretario terminó la lectura de las actas de la última reunión, el

Coordinador preguntó a los otros miembros si las a probaban de acuerdo en

aprobarlas, y Manuel anotó que las actas de la última reunión fueron leídas y

aprobadas.

A continuación el Coordinador anunció que como el motivo principal de cada

Asamblea Espiritual era divulgar el Mensaje de Dios, les gustaría tratar este tópico en

su reunión.

A continuación el Coordinador invitó a cada miembro a que expresara sus ideas

sobre el asunto. Cuando todos hubiesen expresado sus puntos de vista, el

Coordinador las resumió de esta manera:

1 - Nosotros mismos necesitamos saber más acerca de la Causa.

2 - Necesitamos literatura.

3 - Necesitamos Fondos.

4 - Debemos empezar actividades de enseñanza en los pueblos vecinos.

Seguidamente ellos tomaron estos asuntos uno por uno. Uno de los miembros

sugirió que se comunicara a la comunidad acerca de esta importante tarea y se viera

si alguien pudiera participar en la campaña de enseñanza que se iba a iniciar. Otro

miembro sugirió que se deberían tener reuniones semanales con el objeto de conocer

más acerca de la Causa. Se podrían utilizar las reuniones de los sábados con este

propósito. El sugirió pedir a Germán quien era profesor de una escuela Bahá'í del

pueblo vecino, que dirigiera las clases.

El Coordinador pidió que secundaran la proposición. Luis la secundó. Después de

una pequeña discusión, el Coordinador puso la sugerencia a votación. Anunció que

aquellos quienes estaban en favor de llamar a Germán del pueblo Los Pinos para la

dirección de las clases del Sábado, que deberían levantar la mano.

Siete miembros levantaron la mano. Los otros dos miembros, Felipe y Ricardo,

quienes pensaron que Germán no podrá venir de tal distancia, no estuvieron de

acuerdo con la proposición y no levantaron la mano.

El Coordinador anunció que la proposición se llevaba a cabo y pidió al Secretario

que lo anotara en Actas. El Coordinador anunció que Germán el profesor, tiene que

viajar en bus para llegar al pueblo y que tendría que dejar el trabajo de pocas horas

que estaba realizando por las noches en su pueblo. Por lo tanto, un fondo tendría

que ser creado para ayudar a Germán a llegar a Cerro Grande y dirigir las clases. El

Coordinador preguntó lo que se pensaba de esto. Felipe dijo, "Nosotros los miembros

de la Asamblea debemos ser el ejemplo de devoción a nuestra Fe para el resto de la

Comunidad. Yo prometo pagar un día de mi suelo todos los meses para el Fondo.

Tendré gusto de ofrecerlo a la Asamblea"

Esto contentó a todos los miembros y le felicitaron a Felipe por su donación

generosa a la Comunidad. Se alegraron de manera especial porque aunque Felipe

originalmente no votó por la proposición, una vez aprobada por la AEL, el le dio su

apoyo. Cuando una Asamblea toma una resolución, estando de acuerdo o no,

debemos aceptarla y respetar el voto de la mayoría. Los otros miembros de la A.E.L

también contribuyeron con dinero. Sus nombres y las cantidades prometidas por ellos

fueron anotados por el Secretario. El Tesorero también hizo nota de estas

contribuciones y anunció que 6 pesos por mes eran prometidas por los miembros de

la Asamblea para el Fondo. Se decidió anunciarlo a la Comunidad en la Fiesta de

Diecinueve Días a celebrarse el 28 de Abril (Fiesta de la Belleza) ; y pedir a los

amigos a cooperar en este asunto.

El Coordinador luego presentó la cuestión de la literatura requerida para las

actividades de enseñanza. Después de la consulta, la Asamblea decidió que debían

solicitar la ayuda de la A.E.N. en este asunto.

Después de llegar a esta conclusión, el Coordinador anunció que el punto que

ahora debían discutir, era empezar la difusión de la Fe en los pueblos vecinos.

Manuel propuso que cada Domingo debían ir en grupos a los pueblos alrededor de

Cerro Grande. Otros miembros también estuvieron de acuerdo con esta sugerencia.

Otro miembro agregó que el Domingo sería un día muy apropiado porque habrá una

clase de estudio los Sábados y así Germán también podría acompañarles en los

viajes de enseñanzas los domingos.

Manuel, el Secretario, tomó nota de todo esto.

El Coordinador preguntó si habría más sugerencias sobre el tema.

León dijo que sería una buena idea celebrar reuniones grandes en los Días

Sagrados y aniversarios especiales e invitar a amigos y parientes no Bahá'ís que

viven en lugares vecinos para asistir.

Esta sugerencia fue secundada, votada, y aprobada por la Asamblea.

Se decidió comunicar estas sugerencias a la comunidad en la próxima Fiesta de

Diecinueve Días y pedir a los Bahá'ís de Cerro Grande que ayuden a incrementar los

Fondos de la Asamblea y que se ofrezcan a colaborar con las actividades de

enseñanza en los pueblos vecinos.

Al final decidieron que la próxima reunión de la A.E.L. se llevará a cabo el 29 de

Abril, un día después de la Fiesta de Diecinueve Días a fin de poder tratar las

sugerencias presentadas a la Asamblea por la comunidad durante la Fiesta.

Después de la oración final, los miembros de la Asamblea fueron a sus hogares

con corazones alegres, y agradecidos a Dios por haberles ayudado a llegar a

decisiones tan vitales para el bien de la comunidad.

Lo que ocurrió en esta reunión es una muestra de cómo una Asamblea Espiritual

debería dirigir su trabajo, cómo debería realizar su consulta, y cómo llegar a

decisiones útiles. Puede ser que los problemas que se presentan en las diferentes

comunidades no sean iguales; aún puede ser que sus necesidades no sean iguales.

Cada Asamblea debe considerar cuidadosamente sus deberes y decidir de afrontar

sus tareas de acuerdo con su importancia en cada comunidad.

 

 

LA ASAMBLEA ESPIRITUAL EN FUNCIÓN - III

EN LA FIESTA DE DIECINUEVE DÍAS

Es la Fiesta de Belleza (Jamál), y los Bahá'ís de Cerro Grande se han reunido

para celebrar su Fiesta de Diecinueve Días. El Coordinador de la Asamblea dirige

todas las reuniones de la Fiesta de Diecinueve Días a menos que no le sea posible

asistir, en cuyo caso el Vice-Coordinador le reemplaza. La primera parte de la Fiesta

siempre se dedica a oraciones y lecturas de las Escrituras del Báb, Bahá’u’lláh, y

'Abdu’l-Bahá. Estas pueden ser leídas por cualquiera de los Bahá'ís presentes en la

reunión por solicitud del Coordinador, mientras todos escuchan a las lecturas con

gran cuidado y atención. El número de oraciones y lecturas no deberían ser mucho

para que las personas no se cansen.

Cuando los Bahá'ís de Cerro Grande terminaron la primera parte del programa, el

Coordinador de su Asamblea Espiritual, Ricardo, pidió al Secretario Manuel que

leyera el informe de la Asamblea. Manuel informó a la comunidad acerca de los

resultados de la elección de los oficiales de la Asamblea y de las decisiones de la

Asamblea sobre la iniciación de una campaña de enseñanza para difundir el Mensaje

de Dios en el área vecina. El, también, informó a la comunidad de la ayuda que se

necesita para el trabajo de enseñanza y de los fondos que se requieren para invitar a

un instructor para dar conferencias.

Después del informe del Secretario, el Coordinador pidió a los miembros de la

comunidad que dieran sus sugerencias sobre el asunto, y que indicaran en qué forma

podrían ayudar. Cada uno de los Bahá'ís prometió ayudar en una forma u otra. Uno

dijo que podría dar una libra de trigo en cada conferencia, otro dijo que pagaría el

pasaje de la venida o del regreso del instructor una vez por mes, mientras un tercero

prometió dedicar un día entero semanalmente a las actividades de enseñanza.

Además de estas promesas de cooperación, los Bahá'ís de Cerro Grande llamaron la

atención de su Asamblea a algunos hechos muy importantes que ella no había

considerado. Por ejemplo, además de las clases semanales de estudio y los viajes de

enseñanza, podrían posiblemente organizarse para dar el Mensaje en las ferias del

país que se realizan de tiempo en tiempo. Los que asisten a estas ferias podrían,

también llevar con ellos literatura Bahá'í para distribuirla. También se dieron muchas

valiosas sugerencias con el propósito de economizar con los fondos, etc. El

Secretario anotó todas estas sugerencias hechas en la Fiesta de Diecinueve Días,

para presentarlas a la Asamblea Espiritual para su decisión en su próxima sesión.

El Coordinador prometió que la Asamblea Espiritual consideraría cuidadosamente

todas las sugerencias dadas y comunicaría los resultados de sus decisiones a la

comunidad en la próxima Fiesta de Diecinueve Días.

La tercera parte del programa de la Fiesta de Diecinueve Días es el período social.

Cuatro de las familias Bahá'ís de Cerro Grande habían colaborado para proveer un

plato de arroz para servir a todos Un grupo de jóvenes que conocían unas hermosas

canciones, con permiso del Coordinador, empezaron a cantar, y muchos de los otros

se incorporaron en el coro. Una niña Bahá'í recitó un lindo poema que había

memorizado en la escuela y todos estuvieron encantados con la recitación.

El espíritu de unidad y alegría con que los Bahá'ís de Cerro Grande celebraron su

Fiesta de Diecinueve Días trajo bendiciones espirituales que todos sintieron.

Salieron de la reunión después de la oración final, y llevaron su felicidad con ellos

hasta sus hogares.

 

ALGUNOS PUNTOS SOBRE LA FIESTA DE DIECINUEVE DÍAS

Uno de los deberes de cada Asamblea es el de ver que los amigos de su

localidad observen la Fiesta de Diecinueve Días. Las Fiestas de Diecinueve Días son

reuniones a celebrarse cada Diecinueve Días por los Bahá'ís de cada ciudad o

pueblo. Como esta fiesta está recomendada por el Báb y ratificada por Bahá'u'lláh,

por lo tanto, es considerada como muy importante.

Pregunta: ¿Cuál es el propósito de la Fiesta de Diecinueve Días?

'Abdu’l-Bahá dice que en la Fiesta de Diecinueve Días

"la gente se reúne y exteriormente demuestran compañerismo y amor, a

fin de que los Misterios Divinos puedan llegar a conocerse. El objetivo es la

concordia, para que, por medio de esta camaradería los corazones lleguen a

ser perfectamente unidos, y la reciprocidad y la cooperación mutua

establecidas".

Pregunta: ¿Qué debemos hacer en la Fiesta de Diecinueve Días?

Esta fiesta es una parte de la Administración Bahá'í y así como explicó el amado

Guardián, el programa de la Fiesta de Diecinueve Días consiste de tres partes. La

primera parte es un programa devocional. Oraciones y lecturas de las Sagradas

Escrituras pueden ser ofrecidas por unos pocos amigos al comienzo de esta fiesta.

La segunda parte es Administrativa. La Asamblea Espiritual por medio de su

Secretario da un informe de las actividades de la Asamblea y pide a los amigos

Bahá'ís presentes que den sus sugerencias y ofrecimientos para la promoción de la

Causa de Bahá'u'lláh. La tercera parte es social. Los amigos puedes cantar. Si es

posible, se sirve un refrigerio sencillo.

Pregunta: ¿Quién invita a la gente a la Fiesta?

En los lugares donde existe una Asamblea, el Secretario invita a los Bahá'ís de

acuerdo con las fechas dadas en el Calendario Bahá'í señalando el lugar y la hora

de reunión. En un lugar donde no hay Asamblea, los Bahá'ís pueden formar un

grupo y elegir a una persona como Secretario del Grupo. Este Secretario recordará

a la Comunidad Bahá'í de las Fiestas de Diecinueve Días.

Pregunta: ¿Quién dirige la Fiesta de Diecinueve Días?

El Coordinador de la Asamblea dirige la Fiesta de Diecinueve Días también. El

pedirá a distintas personas que reciten oraciones al comienzo y solicitará a los

amigos que consulten con la Asamblea durante la segunda parte de la Fiesta de

Diecinueve Días.

Pregunta: ¿Quién actúa de anfitrión de la Fiesta?

Generalmente los individuos Bahá'ís toman turnos como anfitriones de las

Fiestas. A veces la Asamblea Espiritual Local realiza la Fiesta con sus propios

fondos. También es posible que algunos Bahá'ís colaboren como anfitriones de

una Fiesta. Es preferible que haya algún refrigerio en la parte social. Pero esto no

es absolutamente necesario. Bahá'u'lláh dice que el anfitrión de una Fiesta puede

servir solamente agua simple. La cosa importante en la Fiesta de Diecinueve Días

es el desarrollo espiritual de los Bahá'ís y el aumento de unidad y armonía entre

ellos. Debería servir, también para ayudar en el progreso de la Causa en la

localidad en consulta y colaboración con la Asamblea Espiritual.

 

Citamos a continuación palabras de 'Abdu'I-Bahá que demuestran el espíritu que

debe existir en cada reunión Bahá'í:

"En estas reuniones, conversaciones ajenas al acto deben evitarse

completamente y los asistentes deben limitarse a cantar los versos y leer las

palabras, y asuntos que conciernan a la Causa de Dios, tales como la

explicación de las pruebas, alegando evidencias claras y manifiestas e

investigando las señales de la revelación del Amado de las criaturas.

Aquellos que atiendan a las reuniones deben engalanarse con la más

perfecta limpieza y dirigirse Al Reino de Abhá, y entonces entrar a la reunión

con toda humildad y mansedumbre; y mientras se lean las Tablillas debe

haber quietud y silencio; y si uno deseare hablar, debe hacerlo así con toda

cortesía, con el asentimiento y permiso de los allí presentes, y hacerlo con

elocuencia y fluidez".

Las fechas en que celebrar las Fiestas son las siguientes:

21 de Marzo Bahá Esplendor

9 de Abril Jalál Gloria

28 de Abril Jamál Belleza

17 de Mayo ‘Azamat Grandeza

5 de Junio Núr Luz

24 de junio Rahmat Misericordia

13 de Julio Kalimát Palabras

1 de Agosto Kamál Perfección

20 de Agosto Asmá Nombres

8 de Septiembre ‘Izzat Fuerza

27 de Septiembre Mashíyyat Voluntad

16 de Octubre 'Ilm Conocimiento

4 de Noviembre Qudrat Poder

23 de Noviembre Qawl Expresión

12 de Diciembre Masá'il Preguntas

31 de Diciembre Sharaf Honor

19 de Enero Sultán Dominio

7 de Febrero Mulk Soberanía

2 de Marzo ‘Alá’ Sublimidad

La Asamblea Espiritual de Cerro Grande se reunió el día después de la Fiesta de

Diecinueve Días y, una vez leídas y aprobadas las actas de la reunión anterior,

consultaron sobre las sugerencias dadas por la comunidad en la Fiesta. Después de

cuidadosa consideración, aprobaron todas las sugerencias menos una.

La Asamblea decidió invitar a todos los Bahá'ís a un paseo el último día del

Rldván a fin de que, en ese día, los amigos pudieran saber cómo iban a ser divididos

en grupos para ir a varios pueblos para realizar actividades de enseñanza. Tres de

los miembros de la Asamblea fueron escogidos para integrarse en un comité para

arreglar un programa adecuado para la reunión que se llevaría a cabo el último día

del Rldván.

Antes de terminar la reunión de la Asamblea, había una cosa más que atender.

Dos de los miembros habían solicitado a la Asamblea que les ayudara a resolver una

dificultad personal que se había presentado entre ellos y sobre la cual no podían

llegar a un acuerdo. La Asamblea escuchó lo que cada parte tenía que decir, y luego

propuso una solución para su problema en un espíritu de gran amor y sabiduría.

Cuando el Secretario de la Asamblea se refirió a sus notas el día siguiente,

escribió la siguiente carta a la Asamblea Espiritual Nacional:

Secretario Asamblea Espiritual Nacional

Ciudad Capital

Queridos Amigos Bahá'ís:

Nos es grato informarles que, por la gracia de Bahá'u'lláh, hemos formado

nuestra Asamblea Espiritual en Cerro Grande. Ya les hemos enviado los

formularios que Uds. nos pidieron llenar después de la elección, dando los

nombres y direcciones de los miembros y oficiales de la Asamblea.

Como primer paso hemos solicitado al Sr. Germán, el instructor Bahá'í de Los

Pinos, que venga a nuestro pueblo todos los sábados para dirigir clases semanales

de estudio.

Además, se decidió que cada Domingo algunos de los amigos irán en grupos

móviles a pueblos vecinos para enseñar la Causa en nuevos lugares.

Hemos formado un Fondo especial en la Asamblea y los amigos han

contribuido, hasta el momento, $ 14.50 y prometieron contribuir la misma cantidad

cada mes. Esta suma se utilizará para las actividades de enseñanza bajo la

dirección de esta Asamblea.

Puesto que requerimos una cantidad suficiente de literatura, les rogamos nos

hagan el favor de enviar a esta Asamblea un número considerable de folletos y

tarjetas para inscribir nuevos miembros.

Esperamos poder comunicarles buenas nuevas sobre el progreso de la Causa

en nuestra próxima carta.

¡Que Bahá’u’lláh nos ayude en Su servicio!

Atentamente,

Manuel Robles

secretario

 

 

LA ASAMBLEA ESPIRITUAL NACIONAL

Todas las Asambleas Espirituales Locales en nuestro país están unidas por medio

de una Asamblea Espiritual Nacional (A. E. N.).

La Asamblea Espiritual Nacional es un cuerpo que está elegido por los Bahá'ís del

país en una Convención. Se envían delegados a esta Convención desde todas las

Asambleas Espirituales Locales de ese país. Se debe tener presente las reglas

acerca de las elecciones Bahá'ís, las cuales se han mencionado previamente,

cuando se va a elegir la Asamblea Espiritual Nacional también. Una elección, para

los Bahá'ís, es un deber sagrado y adquiere un carácter espiritual; jamás se nombra a

candidatos ni se hace propaganda.

El propósito de una Asamblea Espiritual Nacional es el de unificar el trabajo hecho

por los Bahá'ís a través del país y de estimularles en sus actividades. Las

comunidades Bahá'ís prestan su cooperación a la A. E. N. por medio de sus

Asambleas Espirituales Locales. La Asamblea Espiritual Nacional se mantiene en

contacto con los Bahá'ís del país por medio de cartas y circulares. Les provee

noticias acerca de las actividades de otros Bahá'ís y del progreso de la Fe a través

del mundo. También pide su cooperación e invita a la consulta y sugerencias.

Las circulares de la A. E. N. son leídas por los Secretarios de las Asambleas

Espirituales Locales en las Fiestas de Diecinueve Días. Si requieren consulta, cada

Bahá'í tiene la libertad para dar sus puntos de vista o una promesa de cooperación.

El resultado de estas Consultas que se realizan en la Fiesta de Diecinueve Días será

enviado a la Asamblea Espiritual Nacional por la Asamblea Espiritual Local de cada

lugar. La A. E. N. tratará todas estas sugerencias y decidirá sobre cada asunto

después de deliberaciones cuidadosas.

Si no existe una Asamblea Espiritual Local en un lugar, sino solamente un grupo

de Bahá'ís (menos de nueve personas), la A. E. N. se dirige a la persona que ha sido

escogida por el grupo para actuar como Secretario. Cuando hay solamente un Bahá'í

en un lugar, la A. E. N. mantiene correspondencia con él directamente.

Puesto que la A. E. N. tiene varios deberes que atender, nombra comités para

ayudar con este trabajo. Los miembros que han de servir en estos comités son

escogidos por la A.E.N. misma, y se da una tarea especial a cada comité. Si, Por

ejemplo, la A.E.N. de Panamá decide construir una Casa de Adoración en el país,

nombraría un comité especial para atender todos los detalles del trabajo y dar

sugerencias respecto a la construcción del Templo. La A.E.N. está libre para aceptar

las sugerencias del comité; modificarlas o aún rechazarlas. La Asamblea Espiritual

Local también puede elegir comités en la misma manera, para que la ayuden, en

caso de estimarlo necesario. Los comités nombrados por la Asamblea Nacional o por

la Asamblea Local son directamente responsables a la Asamblea para la cual están

trabajando. Las Asambleas Espirituales Locales son responsables a la Asamblea

Espiritual Nacional, y la A.E.N. es la autoridad más alta para los Bahá'ís en cada

país.

La Asamblea Espiritual Nacional, al igual que la Asamblea Espiritual Local, elige

un Coordinador, un vice-Coordinador, un Tesorero y un Secretario. Los deberes de

los oficiales en la A.E.N. son los mismos que aquellos de los oficiales de una

Asamblea Espiritual Local pero en una escala nacional.

 

LA CONVENCIÓN

La elección de los miembros de una Asamblea Espiritual Nacional es una elección

indirecta. Esto quiere decir que cada comunidad Bahá'í elige algunos delegados de

su propia localidad, y estos delegados, quienes son representantes de las

Comunidades Bahá'ís a través del país, se reúnen en una Convención en la cual

eligen los miembros de la Asamblea Espiritual Nacional.

El número de delegados que se eligen en cada localidad depende del número de

Bahá'ís en ese lugar. Por ejemplo, si hay cincuenta Bahá'ís en Cerro Grande, puede

ser que se les solicite enviar solamente un delegado a la Convención Nacional,

mientras los Bahá'ís de Bolívar, siendo cien, enviarán dos delegados, y los Bahá'ís

del Cruce que son trescientos, enviarán seis. La A.E.N. de cada país asigna el

número de delegados a los varios centros.

Estos delegados a la Convención se reúnen en un lugar, preferiblemente donde

está situada la sede de la Asamblea Espiritual Nacional, en algún tiempo durante los

dias del Ridván (Abril 21 a Mayo 2). El propósito principal de la Convención es el de

elegir los miembros de la Asamblea Espiritual Nacional para ese año. Además, los

delegados que vienen de todas partes del país tendrán una oportunidad de consultar

con la Asamblea Espiritual Nacional y los unos con los otros, acerca del progreso de

la Causa en su país.

Después de iniciar la Convención con oraciones, los miembros deben, primero que

todo, elegir un Coordinador de sus sesiones. El deber del Coordinador, en este caso

también, es el de ver que la consulta se lleve a cabo en una manera ordenada y con

un espíritu Bahá'í. Los miembros de la Convención eligen también un Secretario par

anotar las sugerencias que desean presentar a la Asamblea Espiritual Nacional.

A continuación hay unos puntos importantes que debemos saber acerca de la

Convención:

(1) Los delegados a la Convención deben elegir los miembros de la Asamblea

Espiritual Nacional de entre los Bahá'ís de todo el país. No es necesario que sean

elegidos de entre los delegados a la Convención. Pueden escoger cualesquiera

nueve personas de entre toda la Comunidad Bahá'í del país donde viven.

(2) Los que están elegidos como delegados a la Convención no tienen otros

deberes o privilegios más que su participación en la Convención y la elección de la

Asamblea Espiritual Nacional. Cuando termina la Convención, se terminan también

sus deberes como delegados. En otras palabras, una Convención no es un cuerpo

permanente, y no puede haber miembros permanentes cuando la Convención misma

finaliza.

(3) La Convención es un cuerpo consultivo. Sus recomendaciones se pasan a la

Asamblea Espiritual Nacional, y este cuerpo es libre para aceptar o rechazar esas

recomendaciones.

(4) La Convención no tiene supremacía sobre la Asamblea Espiritual Nacional. La

Asamblea Espiritual Nacional es la más alta autoridad en cada país y tiene el control

sobre todas las Asambleas Espirituales Locales e individuos Bahá'ís en ese país.

 

LA CASA UNIVERSAL DE JUSTICIA

Una de las instituciones únicas de la Fe Bahá'í es la Casa Universal de Justicia

cuyos miembros están elegidos de entre los Bahá’ís de todo el mundo por medio de

sus Asambleas Espirituales Nacionales. Bahá’u’lláh nos ha asegurado que El

continuará guiando a los Bahá’ís por medio de la Casa Universal de Justicia durante

la Dispensación Bahá'í.

Bahá'u'lláh nos ha dado las leyes fundamentales y las enseñanzas de Dios para

esta edad, pero El ha dicho que necesitaremos otras leyes también, las cuales

tendrán que ser establecidas gradualmente de acuerdo con nuestras necesidades

cambiantes. Estas reglas y disposiciones sociales, dice Bahá'u'lláh, deben ser

establecidas por la Casa Universal de Justicia, la cual estará siempre bajo la guía

infalible de Dios.

Dice 'Abdu’l-Bahá sobre la Casa Universal de Justicia:

"Si está establecida bajo las condiciones necesarias con miembros

elegidos de entre toda la gente, esa Casa de Justicia estará bajo la

protección y guardianía de Dios. Si aquella Casa de Justicia decide por

unanimidad o por mayoría sobre cualquier cuestión no mencionada en el

Libro, aquella decisión o mandato estará protegido contra el error".

Es, por lo tanto, obvio que la Casa Universal de Justicia será inspirada en todas

sus decisiones, y cualesquiera reglamentos que establezca, serán perfectos para los

requerimientos de la época. Pero no debemos pensar que la Casa de Justicia

cambiará aquellos principios fundamentales que Bahá'u'lláh nos ha dado. Lo que

hará es sentar reglamentos que nos guiarán a llevar a cabo las leyes de Bahá'u'lláh.

Por ejemplo, uno de los principios de la Fe Bahá'í es que no debe haber extremos de

riqueza ni de pobreza en el mundo. Pero Bahá'u'lláh no nos ha dicho cuánto

impuesto la gente debería pagar. Se deja a la Casa Universal de Justicia la

elaboración de un método de impuestos que permitirá a todos a vivir una vida

confortable, y al mismo tiempo restringir que alguien acumule riquezas innecesarias.

Otro ejemplo es que Bahá'u'lláh ha ordenado que tengamos un idioma universal en

el mundo, pero no ha mencionado cuál idioma debe ser. Esto, también, se ha dejado

para que la Casa Universal de Justicia lo decida. Al respecto,

Bahá'u'lláh ha escrito:

"...en Nuestras Epístolas, hemos ordenado que los fideicomisarios de la

Casa de Justicia escojan una de las lenguas existentes, u originen una

nueva, y asimismo, adopten una escritura común, y las enseñen a los niños

en las escuelas del mundo, a fin de que el mundo pueda llegar a ser como

una sola tierra y un solo hogar".

Aunque la Casa Universal de Justicia no puede cambiar cualquier cosa que ha

sido revelada por Bahá'u'lláh, ni alterar cualquiera de las interpretaciones de 'Abdu’l-

Bahá y Shoghi Effendi, sí puede cambiar sus propias decisiones si las circunstancias

lo requieren. Supongamos que la Casa Universal de Justicia, en un período, decide

sobre la cantidad de impuestos que se debe pagar. Esa decisión es, sin duda,

perfecta para aquel tiempo, pero puede ser que después de cincuenta años ya no

corresponda a las necesidades de la época. La Casa Universal de Justicia, por lo

tanto, está libre para cambiar la decisión que hizo en una fecha previa.

'Abdu’l-Bahá, en su Voluntad y Testamento, escribió:

"Todos deben volverse hacia el Libro Más Sagrado, y todo lo que no esté

anotado expresamente allí debe ser referido a la Casa Universal de Justicia.

Aquello que dicho cuerpo apruebe, ya sea por unanimidad o por mayoría,

es por cierto la Verdad y el Propósito de Dios Mismo. Quienquiera se

desvíe de ello, es en verdad, de aquellos que aman la discordia, muestran

maldad y se apartan del Señor del Convenio"

La labor de nuestro amado Guardián durante 36 años de su ministerio, preparó el

camino para el establecimiento de la Casa Universal de Justicia. El Guardián

mencionó que la Casa Universal de Justicia era como la cúpula de un edificio que

necesitaba pilares fuertes para sostenerla. Aquellos pilares, dijo, eran las Asambleas

Espirituales Nacionales del Mundo. Y fue por medio de los esfuerzos incesantes de

nuestro Guardián que aquellos pilares se erigieron uno por uno en todas partes de la

tierra. Bajo la guía divina del Guardián, los Bahá’ís aprendieron cómo trabajar en

grupos y en Asambleas Locales, y cómo trabajar juntos en cada país por medio de su

Asamblea Espiritual Nacional. Cuando llegaron a determinado nivel de progreso, él

les dio el Plan de Diez Años, el cual enseñó a las Asambleas Espirituales Nacionales

a trabajar juntos en una empresa mundial, y también ayudó a los Bahá’ís a establecer

los pilares restantes de la Casa Universal de Justicia. Al final del Plan de Diez años

en 1963, existieron suficientes Asambleas Espirituales Nacionales a través del

mundo para establecer la Casa Universal de Justicia.

'Abdu’l-Bahá pronosticó que la Casa Universal de Justicia se establecería cuando

la Fe Bahá'í se hubiera difundido a todas partes del mundo, y esto también, se

cumplió al final del Plan de Diez Años en Abril 1963.

 

ALGUNOS PUNTOS IMPORTANTES

SOBRE LA ADMINISTRACIÓN BAHÁ’Í.

1. Obediencia a las decisiones de la Asamblea.

Una Asamblea Espiritual Bahá'í debe ser considerada por los Bahá’ís como una

institución sagrada porque está basada en las Enseñanzas de Dios. Debemos, por

lo tanto, obedecer todas las decisiones de la Asamblea. 'Abdu’l-Bahá ha dicho que

El mismo obedecería las decisiones de la Asamblea Espiritual aún si supiera que

algunas de esas decisiones fueran equivocadas. Esto demuestra que al obedecer

a la Asamblea, estamos obedeciendo un Mandato de Dios

2. ¿Qué debemos hacer si pensamos que cierta decisión tomada por nuestra

Asamblea Espiritual Local no es correcta?

Primero debemos obedecer esa decisión porque Dios nos ha mandado que lo

hagamos. Pero podemos apelar a la Asamblea Espiritual Nacional que reconsidere

la decisión de nuestra Asamblea Local. Al obedecer nuestras Asambleas Espirituales

Locales y Nacionales, fortalecemos la base de la Administración Bahá'í. No podría

existir la unidad entre nosotros si cada uno obedeciera solamente algunas de las

decisiones de nuestra Asamblea.

3. ¿Podríamos decir que, por el hecho de no gustarnos algunos de los miembros

de la Asamblea, que no deseamos obedecer las decisiones de esa Asamblea?

No. Esta es una actitud muy equivocada. Nuestra lealtad a la Asamblea

Espiritual no depende de nuestra simpatía o antipatía hacia sus miembro. Es la

institución hacia la cual somos leales, no importa quienes sean los miembros de

esa Asamblea. La unidad de la comunidad se protegerá solamente si prestamos

nuestro apoyo completo a las instituciones de la Causa, sean quien sean sus

miembros.

4. ¿Podemos renunciar como miembro de una Asamblea Espiritual?

No. A menos que tengamos una razón muy fuerte tal como mala salud continua

o por haber cambiado nuestra residencia a otra ciudad o pueblo. Cuando somos

elegidos como miembros de una Asamblea, debemos recordar que Dios nos ha

dado el privilegio de servir a nuestra comunidad. Nuestra lealtad a las Enseñanzas

de Bahá'u'lláh y nuestro amor por El deberían alentarnos para aceptar cualquier

responsabilidad en el servicio hacia Su Causa.

5. ¿Podernos consultar con la Asamblea Espiritual sobre nuestros problemas

personales?

Sí, podemos. 'Abdu’l-Bahá ha estimulado a los Bahá’ís a que lleven sus

problemas a la Asamblea Espiritual y consulten sobre sus dificultades. Si, no lo

quiera Dios, se presente alguna diferencia entre dos Bahá’ís, ellos deben pedir a

la Asamblea Espiritual que les ayude a resolver sus problemas, y deben aceptar la

decisión de la Asamblea.

6. ¿Es la Asamblea Espiritual responsable a los Bahá’ís que la han elegido?

No. La Asamblea Espiritual Local es responsable a Dios, y en los asuntos

administrativos, a la Asamblea Espiritual Nacional del país. Cada Asamblea debe

basar sus decisiones en lo que es bueno para la Causa. En cuanto a problemas

que puedan surgir entre miembros de la Comunidad, ella debería ser imparcial y

actuar con justicia. No importa cómo la Comunidad reaccione hacia sus

decisiones, siempre que la Asamblea se haya guiado por la justicia.

7. ¿Es la autoridad de algún Bahá'í más alta que la autoridad de una Asamblea

Espiritual?.

No. No existe el liderato individual en la Causa. El ser Coordinador o Secretario

de una Asamblea no da a un individuo derechos especiales. Fuera de la reunión

de la Asamblea, los miembros no tienen más derechos que cualquier otro Bahá'í

en la Comunidad, y así como los demás, tienen que acatar todas las decisiones de

la Asamblea. Hay una igualdad absoluta de derechos en la Fe Bahá’í.

 

LOS TEMPLOS BAHÁ’ÍS

La Fe Bahá'í es una religión universal, por lo tanto el templo Bahá'í es una casa

universal de la adoración a Dios. Cuando los Bahá’ís construyen sus templos, los

dedican a los pueblos del mundo. Cada persona, cualquiera que sea su religión,

casta o credo, es bienvenida al templo Bahá'í. Las Escrituras Sagradas de todas las

religiones se leen en nuestros templos. En los templos Bahá’ís la gente se reúne

como miembros de una sola familia bajo un solo techo para adorar a un solo Dios

Todopoderoso.

La estructura de los templos Bahá’ís es en sí misma un símbolo de la unidad. Son

edificios de nueve lados. Cada lado tiene una puerta. Todos estas puertas se abren a

un auditorio central bajo una hermosa cúpula. Estas nueve puertas y estructuras de

nueve lados simbolizan las nueve principales religiones del mundo. Expresan la

unidad básica de todas las religiones. Cuando estamos en el auditorio central, vemos

por todos los lados las hermosas puertas. No hay una puerta de frente y una puerta

de atrás en el templo Bahá'í. Las puertas en todos los lados se abren, todas reciben

luz y derraman luz sobre el auditorio central donde gente de toda clase se reúne para

adorar a Dios. Esta es una manera maravillosa de demostrar por medio de un edificio

la igualdad y unidad de las religiones.

Los templos Bahá’ís no son meramente casas de adoración. Son instituciones.

Alrededor de cada uno de estos templos de nueve lados están conectados nueve

instituciones humanitarias como una escuela, un orfanato, hospital, etc., por medio de

hermosos caminos y senderos. Todos estos caminos conducen a la Casa de Dios

¿No es esto un hermoso arreglo? Lo es, en verdad, y esto es porque 'Abdu’l-Bahá

mismo en sus Tablillas reveladas ha indicado el plan para los Templos Bahá’ís.

Actualmente tenemos cinco Casas de Adoración en los cinco continentes del

mundo. Uno se encuentra en Asia en Ishkabad, Rusia, uno en Wilmette en los

Estados Unidos de América, uno está en Kampala, Africa, uno en Sidney, Australia, y

uno en Frankfurt, Alemania en el continente europeo. Estos son llamados los templos

madres de cada Continente porque en el futuro se construirán numerosos templos en

muchos países del mundo. Muchos países ya han adquirido sitios para construir sus

templos. (1)(En 1970 ya se había comenzado la construcción del primer templo de

América Latina situado en la República de Panamá.)

 

EL FONDO BAHÁ'Í.

Si Ud. viviera en un pueblo que haya sufrido una inundación, y la casa de algún

habitante se hubiera arrastrado dejándole a él y sus hijos sin hogar, y al llegar a

saber Ud. que un número de personas estuvieron ayudando a construir un refugio

para esa familia sin hogar ¿qué haría Ud.? ¿Diría que Ud. está demasiado pobre

para ayudar, o aportaría con su parte, por pequeña que fuera, para hacer posible que

esa familia tenga un techo sobre sus cabezas? Cualquier cosa que Ud. tenga para

ofrecer, sea una carreta de piedras o una pequeña suma de dinero, será una de

muchas otras donaciones que, al ser juntadas, harán posible construir un refugio para

la familia que quedó sin hogar.

La raza humana hoy día es como una familia sin hogar, la cual se encuentra

atrapada en la tempestad de la guerra y centenares de otras calamidades, y la Fe

Bahá'í es el refugio en que la humanidad puede encontrar paz y felicidad. Los

Bahá’ís del mundo están esforzándose para construir ese refugio para el género

humano. ¿No nos acercaremos cada una para ayudar?

Tenernos que establecer las instituciones de la Causa, erigir nuestros Centros y

Casas de Adoración, traducir las enseñanzas de la Fe en todos los idiomas del

mundo, publicar folletos y libros. Y para estas cosas y muchas otras empresas,

necesitamos los medios materiales tanto como ayuda espiritual. Por esta razón, cada

Asamblea Espiritual Local y Nacional tiene un Fondo especial al cual los Bahá’ís

podemos contribuir.

Las contribuciones deben hacerse voluntariamente; nadie puede obligarnos a

donar a los fondos si no deseamos hacerlo. Pero la contribución a nuestros fondos es

una obligación espiritual, y un prueba nuestra fe. Ningún Bahá'í, sabiendo la

importancia de esta Causa para la humanidad, puede privarse del privilegio de

ayudar a levantar sus instituciones y llevarla a la atención en un mundo doliente.

La cantidad que damos al Fondo Bahá'í no tiene tanta importancia como el espíritu

con que darnos nuestra contribución. Cuando los Bahá’ís decidieron Construir un

Templo en América, 'Abdu'l-Bahá pidió a los creyentes del mundo a que

contribuyeran al él. Hubo una dama inglesa que era muy pobre pero anhelaba dar

algo al Templo. Todo lo que tenía en el mundo que podía vender era su largo y bello

pelo dorado. Aunque significaba un gran sacrificio, cortó su cabellera larga, la vendió

y contribuyó el dinero al Fondo. En esta manera, ella también pudo participar en

construir un glorioso Templo.

Nuestro amado Guardián dijo:

"Debemos ser como un manantial que está continuamente vaciándose de

todo lo que tiene y está constantemente llenándose de la Fuente Invisible. El

estar continuamente dando para el bien de nuestros semejantes, sin ser

impedidos por el temor a la pobreza y confiados en la generosidad infalible

de la Fuente de toda riqueza y de todo bien, esto es el secreto del buen

vivir".

Cada Asamblea Espiritual debe establecer un Fondo. Los miembros de la

Comunidad deben contribuir de acuerdo con sus posibilidades por su libre albedrío.

Al dar una parte de lo que Dios nos ha dado, estamos ofreciendo nuestra gratitud a

nuestro Dios benevolente.

Recordemos lo que dijo 'Abdu’l-Bahá:

"Oh vosotros, los amigos de Dios: tened por seguro que en lugar de esta

contribución, vuestro comercio, vuestra agricultura e industrias serán

bendecidas muchas veces. El que hace una buena acción, Dios le

recompensará diez veces. No hay duda alguna de que el Señor viviente

ayudará y confirmará el alma generosa".

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO VI

 

ALGUNAS DE LAS LEYES Y OBLIGACIONES

 

LA LIMPIEZA

Bahá'u'lláh dice en el Libro de Aqdas:

"Sed la esencia de limpieza entre la humanidad ... En toda circunstancia

observad las maneras más refinadas ... No dejéis aparecer la menor traza de

desaseo en vuestras vestiduras ... Sumergíos en agua pura; el agua que ya

ha sido usada está prohibida ... En verdad, nuestro deseo es ver en vosotros

la manifestación del Paraíso en la tierra, para que podáis difundir aquello que

hará regocijar el corazón de los favorecidos".

Este mandamiento de Bahá'u'lláh nos ayuda a comprender la importancia de la

limpieza. Dios quiere que estemos sanos y felices por toda la vida. Si no nos

mantenemos limpios, esto afectará nuestra salud, y cuando no estamos sanos, no

podemos estar tan felices como debemos ser.

La ciencia ha probado que la mayoría de las enfermedades en el mundo se deben

a la falta de limpieza. Si comemos la comida con manos sucias, ponemos en peligro a

nuestra salud porque muchas enfermedades entran en nuestros cuerpos de esta

manera. Si tocamos los ojos con manos sucias, tendremos enfermedades del ojo. En

muchos pueblos en el mundo hoy, la gente lava su ropa y platos en agua que no está

muy limpia. A veces aún el agua potable está lejos de ser pura, y esto puede

causarles mucha desgracia en la forma de varias enfermedades.

El guardar a nosotros mismos, a nuestra ropa y a nuestros hogares limpios es muy

importante para nosotros como Bahá’ís porque es un mandamiento de Bahá'u'lláh.

'Abdu’l-Bahá dijo:

"La limpieza externa, aunque es una cosa física, tiene gran influencia

sobre la espiritualidad... El hecho de tener un cuerpo puro y limpio ejerce

mucha influencia en el espíritu del hombre"

 

LA ORACIÓN

"Si un amigo siente amor por otro, su deseo es dárselo a conocer. Aunque

sabe que su amigo comprende que él lo ama, todavía desea decírselo... Dios

conoce los deseos de todos los corazones, pero el impulso de orar es

natural en el hombre, y emana de su amor a Dios".

'Abdu’l-Bahá dice que la oración es la conversación con Dios. En otra parte El dice:

"Debemos hablar en el idioma del cielo, en el idioma del espíritu, pues hay

un idioma del espíritu y del corazón. Es tan diferente de nuestro propio

lenguaje como el nuestro es diferente del de los animales, que sólo se

expresan por medio de gritos y sonidos".

"Es el idioma del espíritu el que habla a Dios. Cuando estamos en oración,

libres de todo lo externo, y nos dirigimos hacia Dios, es como si en nuestro

corazón oyéramos la voz de Dios. Hablamos sin palabras, nos comunicamos,

conversamos con Dios y oímos las respuestas... Todos nosotros, cuando

alcanzamos la verdadera condición espiritual, podemos oír la Voz de Dios"

La oración es la alimentación del alma. No podemos llegar a ser fuertes y sanos

del espíritu si no oramos. Por consiguiente, la oración es obligatoria en nuestra

religión. Bahá'u'lláh en Su Más Sagrado Libro (Aqdas ) escribe:

"Entona (o recita) las Palabras de Dios cada mañana y cada noche. Aquel

que descuidará esta práctica no ha sido fiel al Convenio de Dios y Su

acuerdo, y aquel que se aparta de ella, es de los que se apartan de Dios.

Teme a Dios, ¡oh Mi pueblo! No permitáis que la mucha lectura (de la Palabra

Sagrada) o vuestras acciones, de día o de noche, os vuelva orgullosos.

Entonar un solo verso con gozo y alegría, es mejor para ti que leer sin

cuidado todas las Revelaciones del Dios Omnipotente. Entonad las Tablillas

de Dios en tal forma, que no os sintáis fatigados o deprimidos. No fatiguéis

vuestro espíritu hasta dejarlo exhausto y lánguido; antes bien, procurad

refrescarlo hasta que se eleve en las alas de la Revelación hacia el lugar del

Amanecer de las pruebas. Esto os llevará más cerca de Dios, si sois de los

que comprenden".

De estas sagradas palabras de Bahá'u'lláh comprendemos que las oraciones

Bahá’ís, aunque son obligatorias, no deben ser consideradas como una clase de rito

o ceremonia. Hay en el mundo mucha gente que piensa que por el mero repetir de

algunas palabras que generalmente ellos no comprenden, están haciendo una acción

meritoria. Algunas personas piensan que si recitan un libro entero de las sagradas

escrituras en un día, encontrarán gracia a la vista de Dios y recibirán recompensa en

alguna manera.

Miles de personas pasan horas leyendo sus Libros Sagrados en sánscrito o en

latín o en árabe cuando no comprenden palabra alguna de estos idiomas. Ellos lo

hacen porque suponen que la mera recitación de palabras sagradas les traerá la

salvación, cuando están imitando ciegamente lo que hicieron sus antepasados antes

de ellos. En la Fe Bahá'í la adoración sólo por palabras no es aceptable.

Bahá'u'lláh dice:

"Entonar un solo verso con gozo y alegría, es mejor para ti que leer sin

cuidado todas las Revelaciones de Dios Omnipotente".

El nos advierte

"No fatiguéis vuestro espíritu hasta dejarlo exhausto y lánguido; antes

bien, procurad refrescarlo hasta que se eleve en las alas de la Revelación

hacia el lugar del Amanecer de las pruebas".

Hay centenares de oraciones reveladas por el Báb, Bahá'u'lláh y 'Abdu’l-Bahá. Se

anima a los Bahá’ís a leerlas cuando quieran orar. Generalmente las reuniones

Bahá’ís abren y cierran con oraciones. Una persona lee o entona de las Escrituras

Sagradas en la reunión mientras los demás escuchan y meditan sobre las palabras.

Las oraciones dan mucha inspiración y uno puede experimentar gran gozo y

elevación espiritual cuando las oraciones Bahá’ís están recitándose. Estas oraciones no

son obligatorias y se deja al criterio de cada individuo recitarlas cuando le guste hacerlo.

Pero los Bahá’ís tienen oraciones obligatorias también. Bahá'u'lláh ha revelado tres

de tales oraciones. Podemos elegir cualquiera de estas tres oraciones, pero tenemos

que usar una de ellas cada día. De estas oraciones, hay una que se debe recitar una

vez cada veinticuatro horas. Se llama la Oración Obligatoria larga. Entonces hay una

oración más corta que se debe recitar tres veces al día por la mañana, a mediodía y

en la noche. La tercera es una oración muy corta que se debe recitar todos los días a

mediodía.

Se puede encontrar a todas estas oraciones en los libros de oraciones Bahá’ís. La

corta oración obligatoria se puede encontrar en el prime capitulo de este bajo "el

Propósito de Nuestras Vidas". Si se decide decir esta oración a mediodía todos los

días, es mejor aprenderla de memoria. No importa la oración que elija, se debe

recordar que el espíritu con el cual ofrecemos nuestras oraciones es de la más

grande importancia.

'Abdu’l-Bahá dice,

"En la más elevada oración, el hombre ora solo por amor a Dios, no por

temor a El o al infierno, o porque espere favores del cielo... Cuando el

hombre se enamora de un ser humano, le es imposible no mencionar el

nombre del ser amado. Es mucho más difícil dejar de mencionar el Nombre

de Dios cuando uno ha llegado a amarlo. El hombre espiritual no encuentra

gozo en otra cosa que no sea la conmemoración de Dios".

 

EL AYUNO

En el Calendario Bahá'í hay cuatro, y a veces cinco días entre los decimoctavo y

decimonoveno meses del año que se llaman "Días de Há" o los Días Intercalares.

Durante estos días los Bahá’ís invitan a sus amistades o a sus parientes a sus casas

o distribuyen comida entre los pobres. Con el comienzo del decimonoveno mes, el

mes de Sublimidad ('Alá), el período de nuestro ayuno empieza.

Durante los diecinueve días del ayuno, no comemos ni tomamos nada desde la

salida del sol hasta la puesta del sol. Nos levantamos al amanecer para orar a Dios y

agradecerle por todos Sus favores y bendiciones. Entonces desayunamos antes de la

salida del sol, y no comemos ni tomamos nada más hasta que haya puesto el sol.

Rompemos nuestro ayuno con la puesta del sol después de ofrecer nuestras oración.

Estos días de ayuno nos acercan más a Dios que en cualquier otro tiempo.

Cuando guardamos el ayuno, estamos mostrando de manera simbólica nuestro amor

por Dios y nuestra fidelidad en obedecer Sus mandamientos.

Esto es lo que dice 'Abdu’l-Bahá sobre el ayuno:

"El ayuno es un símbolo. Ayuno significa abstenerse de toda sensualidad.

El ayuno físico es un símbolo de esa abstinencia y un recordatorio; es decir,

que así como una persona se abstiene de apetitos físicos, debe también

abstenerse de apetitos y deseos personales. Pero la simple abstención de

alimentos no tiene efecto sobre el espíritu. Es solo un símbolo, un

recordatorio. De otra forma no tiene importancia. Ayunar con este objeto no

quiere decir privarse completamente de la comida. La regla de oro en cuanto

al alimento es no comer demasiado o comer muy poco. Moderación es

necesaria. Hay una secta en la India que practica extrema abstinencia y va

reduciendo su alimento poco a poco hasta llegar a existir casi sin alimento.

Pero su inteligencia sufre. Un hombre no puede servir a Dios con el cerebro

o el cuerpo si está debilitado por falta de alimento. No puede ver claramente"

Antes de la salida del sol nos preparamos para la oración y meditación. Hay bellas

oraciones, reveladas por Bahá'u'lláh especialmente para este período. Un poco antes

de la salida del sol terminamos nuestro desayuno. No comeremos ni tomaremos

desde la salida del sol hasta la puesta del sol. Durante el periodo de ayuno, más que

en cualquier otro tiempo, sentimos nuestro amor por Bahá'u'lláh y siempre

recordamos que fue por Su amor que observamos el ayuno. Después de la puesta

del sol rompemos el Ayuno. También ofrecemos oraciones antes o después de

romper el Ayuno. Aunque hayan varias oraciones reveladas especialinente para el

Ayuno, se puede ofrecer cualquier oración revelada en las Escrituras Sagradas

Bahá’ís. Sin embargo para la conveniencia de nuestros queridos lectores,

mencionamos abajo una de las oraciones que se puede decir durante el Período de

Ayuno:

"¡Alabado seas, Oh Señor Mi Dios! Te imploro por esta Revelación

mediante la cual la oscuridad ha sido convertida en luz, se ha erigido el

Frecuentado Templo, se ha revelado la Tabla Escrita, y se ha descubierto el

Rollo Desplegado, que hagas descender sobre mí y sobre quienes me

acompañan, aquello que nos permita remontarnos a los cielos de Tu

trascendente gloria, y nos lave la mancha de las dudas que impidieron a los

sospechosos entrar en el tabernáculo de Tu unidad.

"Soy aquel, oh mi Señor, que se ha sostenido firmemente del cordón de Tu

cariñosa bondad, y se ha aferrado al borde de Tu misericordia y favores.

Ordena para mí y para mis amados, el bien de este mundo y del venidero.

Provéeles pues, con la Dádiva Oculta que Tú ordenaste para los elegidos

entre Tus criaturas.

"Estos son, oh mi Señor los días en que Tú ordenaste a Tus siervos

observar el ayuno. Bendito aquel que observa el ayuno enteramente por Tu

causa y con absoluto desprendimiento de todas las cosas excepto de Ti.

Ayúdame y ayúdales, oh mi Señor, a obedecerte y a guardar Tus preceptos.

Tú, verdaderamente, tienes poder para hacer lo que desees.

"No hay Dios sino Tú, el Omnisciente, el Sapientísimo. Toda alabanza sea

para Dios, Señor de todos los mundos".

El período de Ayuno sigue hasta el último día del año Bahá'í. El año nuevo, que

cae el 21 de marzo, marca el fin del ayuno, Y los Bahá’ís celebran este día como la

Fiesta de Naw Rúz.

 

EL TRABAJO ES ADORACIÓN.

Entre las leyes de Bahá'u'lláh existe aquella que ordena que todo el mundo debe

trabajar. Es un pecado mendigar o ser ocioso en la vida Y por consiguiente está

prohibido en la Fe Bahá’í. El trabajo es obligatorio para todos en esta Causa, y

cuando está hecho en el espíritu de servicio a los pueblos del mundo, llega a ser una

forma de adoración para los Bahá’ís.

Bahá'u'lláh dice:

"Se ha ordenado a cada uno de vosotros que os dediquéis a alguna

ocupación. Ya sea arte, oficio u otra cosa. Hemos hecho que ésta, vuestra

ocupación, sea idéntica a la adoración de Dios, el Verdadero. Reflexionar, oh

pueblo, sobre la misericordia de Dios y sobre Sus favores, y dadle gracias

mañana y noche".

'Abdu’l-Bahá explica además:

"En la Causa Bahá'í, las artes, las ciencias, los oficios son considerados

formas de adoración. El hombre que hace un pedazo de papel lo mejor que le

es posible, concienzudamente, concentrando toda su habilidad para

perfeccionarlo. Está alabando a Dios. Brevemente, todo esfuerzo que el

hombre despliega desde el fondo de su corazón, es devoción a Dios, si obra

impulsado por los más altos motivos y el deseo de servir a la humanidad.

Esto es devoción a Dios: servir a la humanidad y socorrer a los necesitados.

Servicio es oración. Un médico que atiende a los enfermos con bondad, con

ternura, libre de prejuicios y creyendo en la solidaridad humana, está

alabando a Dios".

¡El trabajo es adoración! ¡El servicio es adoración! Esta es una ley maravillosa.

Cuando queremos adorar a Dios, debemos hacerlo con alegría y sinceridad. Los

Bahá’ís creen que el agricultor quien está cultivando la tierra en beneficio propio y de

los demás, está adorando a Dios. El carpintero quien está haciendo una puerta para

la casa de alguien, o el sastre quien está cosiendo un vestido y tratando de emplear

toda su habilidad en hacerlo bello para que alguien goce de ello, está alabando a

Dios.

Así vemos que, con la bendición de Bahá'u'lláh, en cualquier campo puede

hacerse un templo de Dios, cada taller una casa de adoración. Por consiguiente, para

el Bahá'í su trabajo, por difícil que sea su ocupación, llega a ser una ocupación

agradable porque por medio de ella él puede adorar a Dios. Y un Bahá’í puede

desempeñar su trabajo con la misma felicidad, sinceridad y honradez con que él hace

sus oraciones.

Un asceta que vive en una cueva o en el corazón de la selva, está dispuesto a

hacer toda clase de penitencia porque él siente que al hacerlo él está adorando a

Dios. Bahá'u'lláh ha dicho que se terminó la edad del asceticismo y de monjes. En

cambio, El ha colocado toda clase de trabajo al nivel de la adoración de Dios. Ya no

consideraremos fatigoso el trabajo cuando lo estimamos una oración y lo hacemos

con devoción.

Renunciar al mundo y vivir una vida solitaria no se considera meritorio en nuestra

Fe. Es por eso que los Bahá’ís no tienen ni monjes ni ascetas entre ellos.

Bahá'u'lláh dice:

"Oh pueblos de la tierra! Una vida solitaria y una disciplina severa no

reciben la aprobación de Dios Los poseedores de percepción y conocimiento

deben investigar los medios que conducen al gozo y a la fragancia. Tales

prácticas proceden de los lomos de la superstición y de la matriz de la

fantasía, y no son dignos de la gente del conocimiento. Algunas gentes del

pasado moraban en las cuevas de las montañas, y otras frecuentaban las

tumbas durante la noche. Decid: Escuchad el consejo de este Oprimido.

Abandonad aquello que tenéis, y adheríos a aquello que el Consejero

fidedigno os manda. No os privéis de aquello que fue creado para vosotros".

Que adoremos a Dios en nuestros campos y nuestros talleres. Que Le alabemos

por medio del trabajo continuo y concienzudo. Que ofrezcamos nuestras oraciones

sinceras a nuestro Creador mediante nuestro servicio a la humanidad. Que

recordemos esta ley de Dios para esta Epoca:

"No perdáis vuestro tiempo en el ocio y la indolencia, y ocupaos en

aquello que pueda beneficiaros a vosotros y a vuestros semejantes. Así se

ha decretado en esta Tablilla, desde el Horizonte de donde el Sol de la

Sabiduría y la Divina Declaración está brillando. Los hombres más

despreciables ante Dios son aquellos que se sientan y piden. As de la cuerda

de los recursos, confiando en Dios, la Causa de las Causas. Cada alma quien

se ocupa en un arte o un oficio...esto será considerado como un acto de

adoración ante Dios. ¡Verdaderamente, esto no procede de ninguna otra

fuente sino de Su gran y abundante favor"

 

Enseñar la Causa de Dios

Si alguien nos pregunta que es el deber de un Bahá'í, podemos decir que un

Bahá'í debe: 1) estudiar la Causa, 2) practicar sus Enseñanzas, y 3) esparcir su

Mensaje.

Bahá'u'lláh dice:

"Dios ha dado a cada alma el deber de enseñar Su Causa de acuerdo con su

capacidad".

¿Por qué es necesario para nosotros enseñar la Causa de Dios?

Cuando una persona sufre de una enfermedad terrible, luego encuentra una

medicina que le cura, le trae alivio inmediato de todo su dolor y sufrimiento,

ciertamente él se aferrará a ella con el mayor cuidado. Pero si él ve a un amigo suyo

sufriendo de la misma enfermedad, ¿Qué hará él con el remedio? ¿Lo guardará

egoístamente para sí mismo y permitirá que su amigo siga sufriendo? Por supuesto

que no. Con alegría él dará el remedio a su amigo y le asegurará que le dará alivio

inmediato de su enfermedad porque él ya lo ha probado.

Bahá'u'lláh es el Médico Omnisciente y El ha traído una Medicina maravillosa que

puede curarnos de todas nuestras enfermedades. Los males del odio, superstición,

desesperación y desarmonía están destruyendo a la gente del mundo. ¿Cómo puede

un Bahá'í, quien ha sido curado de estos males y conoce el remedio, ser indiferente

hacia el sufrimiento de los demás? Seguramente, él debe tratar de compartir lo que él

mismo ha recibido de las Enseñanzas de Dios con sus hermanos enfermos a quienes

él encuentra por todos lados.

En la Fe Bahá'í no tenemos gente especial cuya responsabilidad es predicar y

esparcir el Mensaje de Dios. La responsabilidad de guiar a la gente a la Causa, por

consiguiente, está puesta sobre los hombros de cada individuo.

¿Cuál es nuestro interés en dar el Mensaje de Dios a los demás? No estamos

tratando de recoger a un ejército. No esperemos ninguna ayuda material por dar el

Mensaje. Solamente enseñamos la Causa de Dios porque sentimos amor por otros y

no queremos que ellos sean privados de la gran bondad que Dios ha derramado

sobre nosotros en esta época. Nunca tratamos de imponer nuestras ideas sobre otras

gentes. No altercamos con ellos. Si ellos rechazan lo que les ofrecemos, todavía

seguimos amándolos. Nunca decimos a la gente que ellos están equivocados y que

nosotros tenemos la razón. Sólo presentamos el Mensaje de Dios que El nos ha

enviado por Bahá'u'lláh. Se deja a ellos aceptarlo. Nuestro amor por los demás no

depende de ser ellos Bahá’ís.

Esto es lo que Bahá'u'lláh nos ordena hacer:

¡Oh pueblo de Bahá! Sois los puntos de amanecer del amor y los

manantiales del favor de Dios. No profanéis vuestras lenguas con

juramentos o execraciones a vuestros semejantes; guardad vuestros ojos de

lo que no es digno de ser visto. Mostrad aquello que poseéis (es decir, la

Verdad). Si es aceptada, el objetivo ha sido alcanzado. Si no, los reproches

o interferencias con él que os rechaza, son vanos. Dejadlo consigo mismo y

avanzad hacia Dios, el Protector, El que Subsiste por Si Mismo. ¡No seáis la

causa de pesar, cuanto menos de sedición o de lucha! Se espera que seréis

nutridos en la sombra del árbol de la Divina Bondad y actuaréis de acuerdo

con la voluntad de Dios. Sois todos hojas de un mismo árbol y gotas de un

mismo océano".

Bahá'u'lláh espera que nos enseñemos a nosotros mismos antes de enseñar a los

demás. Esto quiere decir que debemos esforzarnos por conocer Sus enseñanzas y

de practicarlas en nuestras propias vidas antes de esperar que los demás sigan estas

enseñanzas.

En las palabras de Bahá'u'lláh:

"La gente de Bahá debe servir al Señor con sabiduría; su vida debe ser

enseñanza para los demás y debe manifestar en todos sus actos la Luz de

Dios. El efecto de sus acciones será más poderoso que el de sus palabras El

efecto de la palabra de él que enseña depende de su pureza de intención y

de su desprendimiento. Algunos se satisfacen con palabras, pero la verdad

de las palabras se prueba con hechos y el ejemplo de la vida. Los hechos

revelan el rango del hombre. Las palabras deben estar de acuerdo con lo que

ha provenido de la boca de la Voluntad de Dios y está escrito en Sus

Tablillas".

Es un gran privilegio para nosotros llegar a ser una fuente de progreso espiritual y

bendiciones para los demás. Tal vez en el mundo espiritual no puede haber nada

más precioso para nosotros que ayudar a la gente a comprender el propósito de sus

vidas y a unirse en una Causa universal. 'Abdu’l-Bahá ha dicho que cada Bahá'í debe

tratar de guiar al menos a una persona a la Causa de Bahá'u'lláh cada año. Enseñar

la Causa de Bahá'u'lláh no depende de nuestra educación. 'Abdu’l-Bahá dice que aún

si uno no puede leer y escribir, todavía él puede probar que él es un verdadero siervo

de la humanidad por medio de sus hechos y acciones. Si vivimos la vida de un

verdadero Bahá'í, la gente por sí mismo llegará a ver que somos diferentes porque

hemos puesto en práctica las Enseñanzas de Dios para esta época. La importancia

de enseñar la Causa y la bendición que nos trae se entiende claramente de esta

Tablilla de 'Abdu’l-Bahá:

"Es conocido y claro que hoy día la invisible asistencia divina rodea a

aquellos quienes dan el Mensaje. Y si el trabajo de dar el Mensaje es

descuidado, la asistencia será completamente cortada, porque es imposible

que los amigos de Dios reciban ayuda a no ser que estén entregados a dar el

Mensaje. Bajo todas condiciones se debe dar el Mensaje, pero con sabiduría.

Los amigos deben ser ocupados en educar a las almas y deben llegar a ser los

instrumentos para ayudar al mundo de la humanidad a adquirir gozo espiritual

y fragancia. Por ejemplo: si cada uno de los creyentes fuera a establecer

relaciones de amistad y buen trato con una de las almas negligentes,

asociarse y vivir con él con perfecta bondad, y por medio de buena conducta

y una vida moral conducirle a la divina instrucción, al consejo celestial y las

enseñanzas, seguramente él despertaría gradualmente a esa persona

negligente y cambiaría su ignorancia en conocimiento".

 

LAS BEBIDAS ALCOHÓLICAS SON PROHIBIDAS

Hemos visto como el hombre se distingue de los animales por su mente y alma.

Dios espera que cuidemos bien a estos preciosos dones con que El bendijo a la raza

humana. Debemos esforzarnos para guardar tan sanos como sea posible a nuestras

mentes y almas.

Las bebidas alcohólicas envenenan la mente a tal grado que la gente olvida su

rango como seres humanos y caen al nivel de las bestias cuando estén borrachos.

Por consiguiente, Bahá'u'lláh nos ha prohibido terminantemente usar bebidas

alcohólicas.

Hay muchos Bahá’ís quienes solían usar bebidas alcohólicas antes de que

llegaran a creer en esta Fe. Pero después de que aceptaron a Bahá'u'lláh como la

Manifestación de Dios, probaron su amor y lealtad hacia El por deshacerse de este

hábito dañino que les traía solo la pérdida financiera, física y espiritual. Ahora ellos

beben del agua de vida que Bahá'u'lláh ha proveído para nosotros por Sus

Enseñanzas, y no necesitan bebidas alcohólicas para estar alegres o para olvidar sus

problemas diarios.

También hay algunas tribus en el mundo quienes estuvieron acostumbradas a

servir bebidas alcohólicas durante ciertas fiestas o Ceremonias de la tribu. Ahora

que son Bahá’ís, todavía tienen sus ceremonias pero sirven jugos deliciosos que

están libres del daño del alcohol en vez de servir bebidas intoxicantes.

No sólo las bebidas alcohólicas, sino también las drogas intoxicantes como el opio,

que envenenan tanto la mente como el cuerpo, están prohibidas también en la Fe

Bahá'í.

 

LA OBSERVANCIA DE LOS DÍAS SAGRADOS

Hay nueve Días Sagrados durante el año en los cuales el Bahá'í no debe trabajar.

Estos días han sido escogidos porque algún acontecimiento especial de gran

importancia en la Causa tuvo lugar en cada uno de ellos, y por eso no deben ser

considerados como días ordinarios. Siete de los Días Sagrados son Fiestas, y dos de

ellos conmemoran el martirio del Báb y la ascensión de Bahá'u'lláh.

Entre los días de fiestas, la primera es la Fiesta de Naw-Rúz la cual marca el fin

del período del ayuno y el principio del Año Nuevo.

Las próximas tres fiestas son durante el festival del Ridván. Este es el aniversario

de la Declaración de Bahá'u'lláh que tuvo lugar en Bagdad. Durante los doce días

que llamamos "los días del Ridván", Bahá'u'lláh permaneció en un bello jardín

llamado "Ridván" donde Sus amigos y seguidores fueron a visitarle por última vez

antes de que El saliera para Constantinopla. Bahá'u'lláh iba a ser exilado de Bagdad,

y Sus múltiples seguidores, junto con centenares de personas quienes habían

llegado a amarle y respetarle, estuvieron llenos de pasar por Su salida. Pero el

amargo dolor que pesaba sobre los corazones de Sus amantes iba a ser cambiado a

gozo eterno, porque fue durante aquellos días que Bahá'u'lláh declaró abiertamente

que El era Aquel Cuyo advenimiento las Divinas Manifestaciones del pasado hablan

predicho, y por Quien el Bendito Báb había dado Su preciosa vida. En

conmemoración de esos doce días maravillosos, celebramos la Fiesta del Ridván

todos los años, y de estos días, el primero, el noveno y el duodécimo son Días

Sagrados en los cuales no trabajamos.

Entonces tenemos el aniversario de la Declaración del Báb que es el día cuando el

Báb habló de Su Misión a Mulla Husayn por primera vez en Shiraz.

El sexto y séptimo de nuestros días de fiesta son los nacimientos del Báb y de

Bahá'u'lláh.

Aquí están los Días Sagrados Bahá’ís

1. 21 de Marzo La Fiesta del Naw-Rúz

2. 21 de Abril Primer Día del Ridván – Declaración de Bahá'u'lláh

(año 1863) a las 15 horas

3. 29 de Abril El noveno día del Ridván

4. 2 de Mayo El duodécimo día del Ridván

5. 23 de Mayo La Declaración del Báb (año 1844) dos horas y once

minutos después de la puesta del sol el 22 de Mayo

6. 29 de Mayo La Ascensión de Bahá’u'lláh (año 1892) a las 3 horas

7. 9 de julio El Martirio del Báb (año 1850) a mediodía

8. 20 de Octubre El Nacimiento del Báb (año 1819)

9. 12 de Noviembre El Nacimiento de Bahá'u’lláh (año 1817)

Para los Bahá’ís la puesta del sol es el fin de un día y el comienzo de otro. Por

consiguiente, cada uno de estos Días Sagrados empieza con la puesta del sol del día

anterior. Por ejemplo, la Declaración del Báb tuvo lugar dos horas y once minutos

después de la puesta del sol el 22 de Mayo y termina con la puesta del sol el 23 de

Mayo. El día de la Ascensión de Bahá'u'lláh empieza con la puesta del sol el 28 de

Mayo y termina con la puesta del sol del 29 de Mayo, y así seguidamente.

Abdu’l-Bahá dice que debemos tratar de hacer a estos Días Sagrados diferentes

de los demás días del año por tomar algún paso importante para el progreso de la

Causa y para el servicio a la humanidad. Establecemos un centro Bahá'í o una clase

Bahá'í; podemos empezar una escuela o un hospital, cada comunidad de acuerdo

con su capacidad y sus necesidades especiales. Como individuos también, podemos

hacer decisiones que nos ayudarán a ser mejores Bahá’ís en nuestras vidas

personales y mejores miembros de nuestra comunidad. As¡ que, según 'Abdu’l-Bahá,

un día de fiesta para nosotros no es solamente para el propósito de comer buena

comida y entretenernos, aunque eso también es parte de una fiesta.

No nos sentamos para lamentar en el día del martirio del Báb o en la ascensión de

Bahá'u'lláh, porque aunque es natural para nosotros sentir el pesar de estos días,

sabemos que la única manera de mostrar nuestra lealtad a las Manifestaciones de

Dios es dedicar nuestras vidas al servicio de la Causa por la cual Ellas vivían y

morían.

Los Bahá'ís se reúnen siempre y ofrecen oraciones especiales en los Días

Sagrados. Estas reuniones son muy importantes porque por medio de ellas la unidad

es establecida entre los miembros de la comunidad, y la unidad de los Bahá’ís llegará

a ser la causa de las bendiciones divinas.

'Abdu’l-Bahá dice:

"Se ha decidido, por el Deseo de Dios, que la unión y la armonía vayan

diariamente en aumento entre los amigos de Dios y los siervos del

Misericordioso. Hasta que esto se haya realizado, las actividades no podrán

avanzar en forma alguna. Y el mayor medio para la unión y armonía entre

todos es el de las reuniones espirituales. Este asunto es de gran

importancia, y es como un imán para atraer la confirmación divina".

 

EL MATRIMONIO

Hemos visto que no hay vida monástico en la Fe Bahá'í. El matrimonio es una

institución importante en la Fe Bahá'í.

En el "Aqdas", el Libro Más Sagrado, Bahá'u'lláh dice:

"Entraos en el matrimonio, oh pueblo, para que podáis producir a aquel

quien hará mención de Mí".

'Abdu’l-Bahá dice:

"El matrimonio entre los Bahá’ís significa que el hombre y la mujer deben

unirse espiritualmente y físicamente, para que puedan tener eterna unidad a

través de todos los mundos divinos, y mejorar mutuamente su vida

espiritual. Este es el matrimonio Bahá'í".

¿Cómo se hace el matrimonio Bahá'í? Los requerimientos para un matrimonio

Bahá'í son:

1) el hombre y la mujer deben estar de acuerdo con casarse.

2) los padres del novio y de la novia deben dar su consentimiento al matrimonio.

Bahá'u'lláh dice:

"Puesto que deseamos fomentar el amor, la amistad y la unidad de los

pueblos, lo hemos hecho condicional del consentimiento de los padres

también para evitar toda enemistad y mala voluntad".

Cuando la pareja haya conseguido estos consentimientos necesarios, ellos

informan a la Asamblea Espiritual de su intención de casarse y fijan la fecha para que

la Asamblea pueda enviar su representante para presenciar el matrimonio. Entonces

en la presencia de otras personas, ellos repetirán el siguiente verso prescrito por

Bahá'u'lláh en Su Libro Más Sagrado:

"En verdad todos acataremos la Voluntad de Dios" y la novia también dirá:

"En verdad todos acataremos la voluntad de Dios".

Después de esto el hombre y la mujer son marido y esposa y se inscribe la fecha

del matrimonio con la Asamblea Espiritual.

Aún si no hay una Asamblea Espiritual, el matrimonio podía realizarse, en la

manera arriba expuesta, por el novio y la novia en la presencia de unos testigos.

'Abdu’l-Bahá dice:

"El compromiso Bahá'í es la perfecta comunicación y el pleno

consentimiento de ambos contrayentes. Sin embargo, deben poner la mayor

atención cada uno sobre el carácter del otro, y el firme convenio hecho entre

ellos debe convertirse en un lazo eterno, y sus intenciones han de ser

afinidad, amistad, unidad y vida eterna".

Vista a la luz de esta enseñanza, el matrimonio es un acto tanto material como

espiritual. No estamos negociando a nuestros hijos e hijas cuando se casan. Estamos

uniéndoles en unidad. Es la costumbre entre algunos pueblos obligar a la mujer y a

sus padres pagar una cierta cantidad o dar un regalo a la familia del novio y

viceversa. No hay tal sistema en el matrimonio Bahá'í.

Hay algunas bellas oraciones reveladas por Bahá'u’lláh y 'Abdu’l-Bahá para el

matrimonio, las cuales no son obligatorias, pero que podían ser usadas con estos

versos, si así se desea.

En el matrimonio, como en cualquier otra ocasión alegre, la gente de cada tribu o

nación esta libre para entretenerse y tener cualquier clase de actuación que es parte

de su cultura. Estas costumbres, sin embargo, no deben ser contra las enseñanzas

de Dios que exhortan mantener la pureza del carácter y la dignidad del hombre. Hay

bellas danzas y cantos folklóricos que enriquecen la nueva cultura compuesta de la

humanidad. Los Bahá’ís alientan esta herencia cultural del pueblo. Por consiguiente,

la bella herencia cultural del pueblo, sea esta relacionada con el matrimonio u otras

ocasiones festivas, puede ser puesta en práctica.

Alguien podría preguntar si un Bahá'í puede casarse con no Bahá'í. El matrimonio

del muchacho o de la muchacha Bahá'í con no Bahá'í quien pertenece a otra religión

es posible. Por cierto, uno de los mandamientos de Bahá'u'lláh dice:

"Asociaos con la gente de todas las religiones con gozo y fragancia;

demostraos aquello que fue declarado por portavoz del Monte; y haz Justicia

en todos los asuntos. Los seguidores de la sinceridad y la fidelidad deben

asociarse con toda la gente del mundo con gozo y fragancia; porque la

asociación siempre conduce a la unión y la armonía, y la unión y armonía

son las causas del orden del mundo y la vida de las naciones. Benditos sean

aquellos quienes se adhieran al cordón de la compasión y la bondad y están

desprendidos de la animosidad y del odio".

Un Bahá'í quien se casa con un no Bahá'í debe dejar en claro a su pareja que él o

ella es Bahá'í y tiene que obtener el consentimiento de los padres a fin de cumplir

con las leyes Bahá’ís. Puesto que el Bahá'í espera que su pareja no Bahá'í tome

parte en una ceremonia sencilla pero digna, él o ella también está dispuesto a tomar

parte en la ceremonia de matrimonio de la religión de su pareja.

La ley del matrimonio Bahá'í es otro símbolo de la unidad de la humanidad.

Demuestra que la Fe Bahá'í no fue destinada para un culto o grupo especial, es para

la humanidad.

 

LEALTAD HACIA EL GOBIERNO

Bahá'u'lláh nos ha prohibido tomar parte en cualquier actividad que pueda hacer

daño a la sociedad. También tenemos que abstenernos de cualquier cosa que no sea

honrada o que sea subversiva. Hace cien años Bahá'u'lláh sentó este principio en

uno de Sus Escritos:

"En todo país o gobierno donde reside alguien de esta comunidad, debe

mostrar una conducta fiel, digna de confianza y veraz hacia ese gobierno".

Un Bahá'í no puede ser fiel a su religión si el no es fiel a su gobierno.

'Abdu’l-Bahá dijo:

"Lealtad hacia el gobierno, desde el punto de vista Bahá'í es un esencial

principio espiritual y social. Debemos obedecer y desear el bien para los

gobiernos de la tierra. La esencia del espíritu Bahá'í es que a fin de

establecer un orden social y una condición económica mejores, debe haber

lealtad a las leyes y principios del gobierno".

La lealtad hacia el gobierno es parte del carácter que tiene que construirse entre

nosotros. Cualquier acto de traición es un pecado.

Bahá'u'lláh dice:

"Dejad que la integridad y la rectitud distingan todos sus actos.

Embelleced vuestra lenguas, oh pueblo con la veracidad, y adornad vuestras

almas con el ornamento de la honestidad. Cuidad, oh pueblo, no sea que

obréis traicioneramente con alguno. Sed los procuradores de Dios entre Sus

criaturas y los emblemas de Su generosidad en medio de Su pueblo".

En esta conexión hay otro punto que se puede mencionar que todos los Bahá’ís

deben observar.

Nuestra Fe no tiene nada que ver con la política y los Bahá’ís no pueden participar

de manera alguna en las actividades de un partido político. Esto no significa que

estamos contra aquellos que actúan en partidos políticos ni que estamos en contra de

cualquier partido. Creemos que Dios nos ha indicado que la manera en que debemos

gastar nuestras energías y recursos es en establecer un Orden Mundial divino.

Tenemos un plan dado por Dios que incluye todos los buenos aspectos de todos los

programas de los partidos políticos actuales y mucho más, sin sus fallas.

Dios ha señalado el sendero recto que debemos pavimentar. Este sendero no se

inclina ni hacia la izquierda ni hacia la derecha, ni hacia el Occidente ni hacia el

Oriente. Es el camino de la unidad de toda la humanidad en todas partes del mundo,

abarcando las varias naciones, credos y clases. Además, el orden que Bahá'u'lláh ha

establecido en el mundo es de origen divino; y necesariamente es muy diferente en

su naturaleza, rango y dimensión que aquellos de ideologías hechas por los

hombres, a menudo en conflicto.

Hay otra razón por que un Bahá'í no puede participar en movimientos políticos.

Esta ha sido explicada por Shoghi Effendi, el Guardián en una de sus cartas:

"Nosotros los Bahá’ís somos una sola unidad en todo el mundo; estamos

tratando de construir un nuevo Orden Mundial, de origen divino. ¿Cómo

podríamos hacer esto si cada Bahá'í fuera miembro de un partido político

diferente...algunos de ellos diametralmente opuestos los unos a los otros?

Entonces, en que quedaría nuestra unidad? Por causa de la política estaríamos

divididos los unos contra los otros y esto es contrario a nuestro propósito. Es

obvio que si a un Bahá'í en Austria se le da libertad para pertenecer a un

partido político, por excelentes que sean sus objetivos, a otro Bahá'í en Japón,

América, o la India habría que darle igual libertad y él podría pertenecer a un

partido diametralmente opuesto en sus principios a aquel a que pertenece el

Bahá'í en Austria. ¿Dónde quedaría, entonces, la unidad de la Fe? Estos dos

hermanos espirituales estarían trabajando el uno contra el otro a causa de sus

afiliaciones políticas diferentes (como lo han estado haciendo los cristianos

europeos en tantas guerras fratricidas). La mejor manera en que un Bahá'í

puede servir a su país y al mundo, es trabajar para el establecimiento del Orden

Mundial de Bahá'u'lláh, el cual unirá gradualmente a todos los seres humanos y

hará desaparecer los sistemas políticos y credos religiosos que dividen.

 

CÓMO UNO SE HACE BAHÁ’Í

Muchas veces oímos esta pregunta: "¿Cómo puedo yo hacerme Bahá'í?" Algunas

personas piensan que la Fe Bahá'í es una sociedad que, invita a los miembros. Esto

no es correcto. Otros piensan que los Bahá’ís están interesados en cambiar los

nombres de las personas y darles una nueva secta religiosa a que pertenecer, esto

tampoco es correcto.

Hacerse Bahá'í significa tener convicción en la unidad de Dios, en la unidad de las

religiones y en la unidad de la humanidad; darse cuenta que la religión es progresiva

y continua y que la religión es para la unidad en vez de la discordia. Un Bahá'í,

además, está convencido que todas las religiones son divinas en origen y son

iguales. Sin embargo, un Bahá'í cree que Bahá'u'lláh (la Gloria de Dios) es la

Manifestación de Dios para esta época. Y El, Bahá'u'lláh, como las Manifestaciones

de Dios en el pasado, ha venido para abrir una nueva era de felicidad y unidad para

nosotros en esta época. Cuando uno se hace Bahá'í, encuentra el amor de

Bahá'u'lláh en su corazón. Cuando esta convicción existe, somos Bahá’ís. No se

necesita ninguna ceremonia, bautismo o cambio de nombre para introducir una

persona en la Fe Bahá'í. En otras palabras no creemos en la conversión sin

convicción, y la convicción no necesita una ceremonia.

'Abdu’l-Bahá dice,

"El hombre que vive la vida de acuerdo con las enseñanzas de Bahá'u'lláh,

es de hecho un Bahá'í".

Los propósitos de los Bahá’ís son servir a la humanidad y traer unidad y felicidad

al mundo. El cambio del corazón no es posible salvo por el poder de las Palabras de

Dios

En una ocasión se le pregunto a ‘Abdu’l-Bahá: "¿Que es un Bahá'í?"

El contestó que

"Ser un Bahá'í significa sencillamente amar a todo el mundo; amar a la

humanidad y tratar de servirla; trabajar por la paz y la hermandad universal".

Cuando un espejo está limpio, refleja la luz. Cuando no está limpio, no refleja

nada. Si los Bahá’ís enseñan su religión a otros, es un esfuerzo para limpiar los

espejos de los corazones del polvo de prejuicios, odio y animosidad. Cuando la gente

de corazón puro se pone en contacto con el Sol de la Verdad, reciben la luz en gran

medida y la reflejan a otros.

Muchos Bahá’ís de hoy en día son personas que siempre habían sentido en sus

corazones la necesidad de tener nuevas enseñanzas para esta nueva época, pero no

sabían como podían poner sus sentimientos en práctica. Ellos no sabían que existía

una religión en el mundo que contiene todas las enseñanzas que ellos querían

existieran en una religión. Tan pronto como se enteraron de la Fe Bahá'í, creyeron en

ella como la Voz de Dios porque ya habían oído la Voz de Dios en sus corazones sin

conocer a Bahá'u'lláh. Ellos son los espejos limpios que ahora se han vuelto tornado

en la dirección de los rayos del Sol de la Verdad y reflejan su esplendor. Los espejos

de los corazones, aunque sean limpios se quedarán oscuros si no se vuelven hacia la

luz.

Cuando esta convicción y comprensión de la verdad ocurre en alguien, el se hace

Bahá'í. Sin embargo, hay un formulario que ha de ser llenado y firmado por los

Bahá’ís, dando sus nombres y direcciones, y se informa a la Asamblea Espiritual

Nacional de su país que ellos creen en Bahá'u'lláh. De esta manera, la comunidad

mundial Bahá'í llega a saber que el es un creyente en Bahá'u'lláh.

Un Bahá'í sirve a la humanidad también ora por ella. Entre las múltiples bellas

oraciones reveladas, encontramos esta:

iOh Tú Bondadoso Señor! Tú has creado a toda la humanidad de los

mismos padres originales y has destinado que todos pertenezcan al mismo

hogar. En Tu Sagrada Presencia son Tus siervos y toda la humanidad se

cobija bajo Tu tabernáculo Todos se han reunido en Tu mesa de

munificencia y están radiantes por la luz de Tu providencia. ¡Oh Dios! Tú

eres bondadoso con todos, Tú has provisto para todos, Tú das asilo a todos,

Tú confieres vida a todos. Tú has dotado a todos con talento y facultades;

todos están sumergidos en el océano de Tu misericordia. ¡Oh Tú bondadoso

Señor! Une a todos, haz que las religiones concuerden, haz de las naciones

una sola, a fin de que puedan ser como de una especie y como hijos de una

misma patria. Puedan ellos asociarse en unidad y concordia. ¡Oh Dios!

Levanta el estandarte de unidad de la humanidad. ¡Oh Dios! Establece la

Más Grande Paz. Une los corazones uno con otros. ¡Oh Dios! ¡Oh Tú, Padre

bondadoso, Dios! Regocija los corazones con la fragancia de Tu amor;

ilumina los ojos con la luz de Tu guía; alegra el oído con las melodías de Tu

Palabra y ampáranos en el refugio de Tu providencia. ¡Tú eres el Fuerte y el

Poderoso! Tú eres el Que Perdona y Tú eres Aquel que tolera las

negligencias de la humanidad".