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Obediencia

¡Oh Dios mío! Tú nos ves buscando tu voluntad y mirando hacia el horizonte de tu merced, suplicando tu luz y anhelando tu iluminación.

Te imploramos, oh Tú, el Amado de los corazones y la Esperanza de los que te aman, que logremos ser puros y limpios de malos deseos, acatando tu mandamiento, dejando nuestros placeres que han perdido su atractivo, para buscar tu santa voluntad.

¡Oh Dios! Adórnanos con la túnica de tus virtudes e ilumínanos con la luz del desprendimiento.

Ayúdanos, oh Dios, con las huestes de la sabiduría y el don de la palabra, para que podamos propagar tu merced entre tu pueblo y establecer tu mandato entre tus siervos.

Tú eres el Poder de todas las cosas y tus manos dirigen todos los asuntos.

No hay más Dios que Tú, el que perdona, el que ama.

Bahá'u'lláh

 

¡Oh nuestro Dios! Te rogamos por el Rey de los nombres y el Hacedor del cielo y la tierra, por el susurrar de las hojas del Árbol de la Vida y por tus palabras -mediante las cuales se nos revela la realidad de todas las cosas- nos concedas que la unidad en el amor de Dios sea rápidamente establecida por todas las partes del mundo; que Tú nos guíes siempre y sin falta hacia cualquier cosa que desees que hagamos; y que podamos siempre permanecer fuertes y plenamente preparados para observar exacta, inmediata y completa obediencia.

Bahá'u'lláh

 

¡Alabado seas, oh mi Dios! Te imploro, por Aquellos que son los Tabernáculos de tu divina santidad, que son las Manifestaciones de tu trascendente unidad y los Manantiales de tu inspiración y de tu Revelación, nos concedas que tus siervos no se encuentren impedidos para obedecer esta Ley divina que, según tu voluntad y de acuerdo con tu agrado, ha brotado de tu océano más grande. Ordena pues para ellos aquello que hayas ordenado para tus elegidos y para las criaturas que son justas, cuya fidelidad a tu Causa ninguna tempestad o prueba puedan hacer vacilar y que los cúmulos de aflicciones no les impidan exaltar tu más elevada Palabra... Palabra por la que han sido rasgados los cielos de las fantasías humanas y las vanas imaginaciones. Tú eres en verdad el Todopoderoso, el Todo Glorioso, el Omnisciente.

Bahá'u'lláh

 

¡Glorificado seas Tú, oh mi Dios! Te doy gracias por haberme hecho conocer a Aquel que es la Aurora de tu misericordia, el Alba de tu gracia y el Receptáculo de tu Causa. Te imploro por tu Nombre -por el cual los rostros de quienes están cerca de Ti se han esclarecido y los corazones de aquellos que están consagrados a Ti han emprendido su vuelo hacia Ti- que me permitas asirme a tu cordón en todo tiempo y en toda condición, estar libre de toda atadura a cualquiera fuera de Ti y pueda mantener mis ojos dirigidos hacia el horizonte de tu Revelación y cumplir lo que Tú me has prescrito en tus Tablas.

Atavía, oh mi Señor, mi ser interior y exterior con la vestidura de tus favores y tu cariñosa bondad. Protégeme entonces de todo lo que sea detestable y a mí y a mis parientes ayúdanos benignamente a obedecerte y a eludir todo lo que pueda provocarnos un deseo malo y corrupto.

Tú verdaderamente eres el Señor de toda la humanidad y el Poseedor de este mundo y del venidero. No hay Dios sino Tú, el Omnisciente, el Sapientísimo.

Bahá'u'lláh