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Iluminación

Tú ves, oh mi Dios, en el horizonte de tu ciudad prisión brillar el lucero de tu Palabra por la razón de que, en el interior de sus murallas, Aquel que es la Manifestación de tu propio Ser y el Manantial de la Luz de tu unidad ha elevado la voz y cantado tu alabanza. Por ello los perfumes de tu amor se han esparcido sobre tus ciudades y han envuelto a todos los habitantes de tu reino. Ya que Tú has revelado tu gracia, oh mi Dios, no impidas a tus siervos dirigir hacia ella sus miradas. No consideres, oh mi Dios, su estado, ni sus preocupaciones, ni sus obras. Considera la grandeza de tu gloria y la abundancia de tus dones, la fuerza de tu poder y la excelencia de tus favores. Yo juro por tu gloria que, si Tú los mirases con ojos de justicia, todos merecerían tu ira y la vara de tu cólera. Sostén a tus criaturas, oh mi Dios, con las manos de tu gracia y hazles conocer lo que hay de mejor para ellos en todo lo que Tú has creado en el reino de tu invención.

Bahá'u'lláh

 

Gloria a Ti, oh Dios, por tu manifestación de amor hacia la humanidad.

¡Oh Tú que eres nuestra vida y nuestra luz! Guía a tus siervos en tu camino y haz que nuestra riqueza seas Tú y que nos libremos de cualquier cosa que no seas Tú.

¡Oh Dios! Enséñanos tu unidad y danos facultades para comprender tal unidad, de modo que no veamos a nadie salvo a Ti. Tú eres el Misericordioso, el Donador de las dádivas.

¡Oh Dios! Crea en los corazones de tus amados el fuego de tu amor, para que destruyan el pensamiento de toda cosa menos de Ti!

Revélanos, oh Dios, tu exaltada eternidad, ya que Tú siempre has existido, siempre existirás y no existe otro Dios salvo Tú. En verdad en Ti hallamos el consuelo y la fuerza.

Bahá'u'lláh

 

Yo te pido, oh mi Dios, por tu poder, tu dominio y tu soberanía, que comprende a todos los que están en tu cielo y en tu tierra, que hagas conocer a tus siervos este luminoso camino y este recto sendero, para que reconozcan tu unidad y tu individualidad con certeza tal que no pueda ser alterada por las vanas imaginaciones de los que dudan, ni oscurecida por las frívolas fantasías de los porfiados. Ilumina, oh mi Señor, los ojos de tus siervos y haz que sus corazones se iluminen con los resplandores de la luz de tu sabiduría, para que puedan concebir la grandeza de esta exaltadísima posición y reconocer este luminosísimo horizonte, para que el clamor de los hombres no les disuada de volver su mirada hacia la resplandeciente luz de tu unidad, ni les impida fijar sus rostros hacia el horizonte que se destaca.

Bahá'u'lláh

 

¡Alabado seas, oh mi Dios! Soy uno de tus siervos que ha creído en Ti y en tus signos. Tú ves cómo me he dirigido hacia la puerta de tu gracia y he vuelto mi rostro hacia tu cariñosa bondad. Te imploro, por tus muy excelentes títulos y por tus muy exaltados atributos, que abras ante mi rostro las puertas de tus dádivas. Ayúdame entonces a hacer lo que es bueno, ¡oh Tú que eres el Poseedor de todos los nombres y atributos!

Soy pobre, oh mi Señor, y Tú eres el Rico. He vuelto mi rostro hacia Ti y me he desprendido de todo menos de Ti. Te imploro que no me prives de las brisas de tu tierna misericordia ni me niegues lo que Tú ordenaste para los elegidos entre tus siervos.

Aparta el velo de mis ojos, oh mi Señor, para que reconozca lo que Tú has deseado para tus criaturas y descubra, en todas las manifestaciones de tu obra, las revelaciones de tu fuerza todopoderosa. Arroba mi alma, oh mi Señor, con tus poderosísimos signos y sácame de la profundidad de mis deseos corruptos y perversos. Decreta, pues, para mí el bien de este mundo y el del venidero. Potente eres Tú para hacer lo que te place. No hay Dios sino Tú, el Todo Glorioso, cuya ayuda es buscada por todos los hombres.

Te doy gracias, oh mi Señor, por haberme despertado de mi sueño, por haberme conmovido y por haber creado en mí el deseo de percibir lo que la mayoría de tus siervos no han podido comprender. Capacítame por lo tanto, oh mi Señor, para atenerme, por amor a Ti y por tu agrado, a todo lo que Tú has deseado. Tú eres Aquel de quien todas las cosas atestiguan la fuerza de su poder y soberanía.

No hay Dios sino Tú, el Todopoderoso, el Benéfico.

Bahá'u'lláh

 

¡Alabanza a Ti, oh Señor mi Dios!

Te imploro por tus señales, que han abarcado toda la creación, y por la luz de tu semblante, que ha iluminado todo lo que se encuentra en la tierra y en el cielo, y por tu misericordia, que ha sobrepasado toda cosa creada, y por tu gracia, que ha impregnado el universo entero, hagas descorrer los velos que me han separado de Ti, para que me sea posible acercarme al manantial de tu potente inspiración, hacia la luz matinal de tu Revelación, recibir tus generosas dádivas y estar sumergido en el océano de tu proximidad y agrado.

No dejes pues, oh mi Señor, que sea privado de tu conocimiento en tus días y no me despojes de la túnica de tu guía. Dame de beber de las aguas del río de la verdadera vida -aguas que fluyen del Paraíso, en el que fue establecido el trono de tu Nombre, el Todo Misericordioso- para que mis ojos se abran, mi rostro se ilumine, mi corazón se asegure, mi alma se instruya y mis pasos sean firmes.

Tú eres Aquel que desde la eternidad ha sido, mediante la potencia de su poder, superior a todas las cosas y, mediante la acción de su voluntad, pudo ordenar todas las cosas. Nada en absoluto, esté en tu cielo o en tu tierra, puede frustrar tu propósito. Ten pues misericordia de mí, oh mi Señor, mediante tu generosa providencia y gracia, e inclina mis oídos a las dulces melodías de los pájaros que gorjean sus alabanzas hacia Ti en las ramas del árbol de tu unidad. Tú eres el Gran Dador, el que siempre perdona, el Más Compasivo.

Bahá'u'lláh

 

¡Oh mi Dios! Concédeme conocimiento, fe y amor.

¡Oh Bienamado! Adorna mi cabeza con la corona de tu providencia, mi corazón con la luz de conocerte a Ti, mi lengua con el decir de tu Nombre Más Grande y deja que mis oídos escuchen tu Sagrada Palabra.

Tú eres el Santificado, el que ha sido, es y será siempre glorificado y cuyos mandatos serán siempre obedecidos.

¡Oh Dios! Ayúdame a ser justo. Sácame del océano de la superstición y de las vanas imaginaciones y concédeme un claro y penetrante entendimiento para que pueda comprender tu unidad y tu verdad en todos los reinos.

'Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Dios, mi Dios! Ilumina la frente de tus verdaderos amantes y sostenlos con las huestes angelicales del triunfo seguro. Afirma sus pasos en tu recto sendero y, por tu antigua munificencia, abre ante ellos los portales de tus bendiciones; pues gastan en tu sendero lo que Tú les has conferido, resguardando tu Fe, poniendo su confianza en el recuerdo de Ti, ofrendando sus corazones por amor a Ti y sin retener lo que poseen por adoración a tu Belleza y en su búsqueda de las maneras de complacerte.

¡Oh mi Señor! Ordena para ellos una porción abundante, una especial recompensa y un premio seguro.

Verdaderamente Tú eres el Sostenedor, el Auxiliador, el Generoso, el Munífico, el Conferidor Eterno.

'Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Dios, mi Dios! Este es tu radiante siervo, tu cautivo espiritual, que se ha acercado a Ti y se ha aproximado a tu presencia. Ha vuelto su rostro hacia Ti, reconociendo tu unicidad y confesando tu singularidad, y ha irrumpido en tu nombre entre las naciones y ha conducido a las gentes hacia las fluyentes aguas de tu misericordia. ¡Oh Tú, generosísimo Señor! A quienes lo han pedido él les ha dado de beber del cáliz de guía que rebosa con el vino de tu gracia inmensurable.

Oh Señor, ayúdale en todas las condiciones, hazle conocer tus bien guardados misterios y derrama sobre él tus perlas ocultas. Haz de él una enseña ondeando en la cima de los castillos a los vientos de tu socorro celestial; haz de él un manantial de aguas cristalinas.

¡Oh mi Señor perdonador! Enciende los corazones con los rayos de la lámpara que vierte sus rayos por doquier, revelando las realidades de todas las cosas a los que has favorecido generosamente entre tu pueblo.

¡En verdad Tú eres el Poderoso, el Potente, el Protector, el Fuerte, el Benéfico! ¡En verdad Tú eres el Señor de todas las mercedes!

'Abdu'l-Bahá