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Firmeza

¡Alabado y glorificado seas Tú, oh Dios! Permite que el día de la llegada a tu santa presencia se aproxime rápidamente. Alegra nuestros corazones mediante la potencia de tu amor y complacencia y danos firmeza para que podamos someternos con gusto a tu Voluntad y tu Decreto. En verdad tu conocimiento abarca a todas las cosas que Tú has creado o crearás y tu poder celestial trasciende lo que quiera que Tú hayas traído o traigas a la existencia. No hay nadie a quien orar salvo Tú; no hay nadie a quien desear excepto Tú; no hay nadie a quien adorar fuera de Ti y nada que amar salvo tu complacencia.

En verdad Tú eres el soberano Regidor, la Verdad soberana, el que ayuda en el peligro, el que subsiste por Sí mismo.

Báb

 

Di: Dios satisface todas las cosas por encima de todas las cosas y nada de lo que hay en los cielos o en la tierra o en cualquier cosa que exista entre ambos es en sí mismo suficiente salvo Dios, tu Señor.

En verdad Él es en Sí mismo el Conocedor, el Sostenedor, el Omnipotente.

Báb

 

¡Glorificado sea tu Nombre, oh Señor mi Dios! Yo te suplico por tu Poder que ha circundado todo lo creado, por tu Soberanía que ha trascendido la creación entera y por tu Palabra que estaba oculta en tu sabiduría y con la cual Tú creaste tanto tu cielo como tu tierra, nos permitas ser firmes en nuestro amor a Ti, ser obedientes hacia lo que sea de tu agrado, fijar nuestra mirada en tu rostro y celebrar tu gloria. Danos poder entonces, oh mi Dios, para esparcir por el mundo tus signos entre tus criaturas y proteger tu Fe en tu reino. Tú has existido siempre independientemente de la mención de cualquiera de tus criaturas y así permanecerás como Tú lo has sido eternamente.

He puesto mi confianza en Ti, he vuelto mi rostro hacia Ti, me he adherido al cordón de tu amorosa Providencia y me he apresurado hacia la sombra de tu Misericordia. No me abandones como un ser desilusionado fuera de tu puerta, oh mi Dios, y no me niegues tu gracia, pues sólo Te busco a Ti. No existe más Dios que Tú, el que perdona eternamente, el Más Generoso.

¡Alabado seas Tú, que eres el Amado de aquellos que te conocieron!

Bahá'u'lláh

 

¡Alabado seas, oh Señor mi Dios! Tú ves y sabes que he llamado a tus siervos a volverse sólo hacia tus dádivas y les he pedido que observen sólo aquello que Tú prescribiste en tu perspicuo Libro; Libro que ha sido enviado de acuerdo con tu inescrutable decreto y tu irrevocable propósito.

No puedo pronunciar palabra alguna, oh mi Dios, a menos que Tú me lo permitas; ni puedo moverme en dirección alguna si no es con tu aprobación. Eres Tú, oh mi Dios, quien me ha llamado a existir mediante la fuerza de tu Poder y me ha dotado con tu gracia para manifestar tu Causa; por lo que he sido sometido a tales adversidades que mi lengua no ha podido ensalzarte ni magnificar tu Gloria.

Toda alabanza sea para Ti, oh mi Dios, por las cosas que para mí ordenaste mediante tu Decreto y el poder de tu Soberanía. Te imploro que nos fortifiques, a mí y a quienes me aman, en nuestro amor a Ti y nos mantengas firmes en tu Causa. Juro por tu poder, oh mi Dios, que la deshonra de tu siervo es estar apartado como por un velo de Ti y su gloria es conocerte. Armado con el poder de tu Nombre nada podrá dañarme; y con tu amor en mi corazón no podrán en modo alguno alarmarme todas las aflicciones del mundo.

Por tanto, envíanos, oh mi Señor, a mí y a mis amados, aquello que nos proteja del daño de quienes han repudiado tu verdad y no han creído en tus signos.

Tú eres verdaderamente el Todo Glorioso, el Más Generoso.

Bahá'u'lláh

 

¡Él es el Poderoso, el Perdonador, el Compasivo!

¡Oh Dios, mi Dios! Tú ves a tus siervos en el abismo de la perdición y del error; ¿dónde está tu luz de guía divina, oh Tú el Deseo del mundo? Tú conoces su impotencia y su debilidad ¿dónde está tu poder, oh Tú en cuya mano están los poderes del cielo y de la tierra?

Te pido, oh Señor mi Dios, por el resplandor de las luces de tu amorosa bondad y las olas del océano de tu conocimiento y sabiduría y por tu Palabra, mediante la cual has regido a los pueblos de tu dominio, que me concedas ser uno de aquellos que han observado tu mandato en tu Libro. Ordena para mí lo que Tú has ordenado para tus fieles, quienes han bebido el vino de inspiración divina del cáliz de tu munificencia y se han apresurado a hacer lo que es de tu agrado y han observado tu Convenio y Testamento. Poderoso eres Tú para hacer tu voluntad. No hay otro Dios sino Tú, el Omnisciente, el Sapientísimo.

Decreta para mí, por tu generosidad, oh Señor, lo que me haga prosperar en este mundo y en el venidero y me acerque a Ti, oh Tú que eres el Señor de todos los hombres. No hay Dios sino Tú, el único, el Fuerte, el Glorificado.

Bahá'u'lláh

 

Oh Tú, cuya proximidad es mi deseo, cuya presencia es mi esperanza, cuyo recuerdo es mi anhelo, cuya corte de gloria es mi objetivo, cuya morada es mi propósito, cuyo nombre es mi curación, cuyo amor es el esplendor de mi corazón, cuyo servicio es mi más alta inspiración. Te imploro por tu Nombre -mediante el cual has permitido a aquellos que te han reconocido remontarse a las más sublimes alturas de tu conocimiento y has capacitado a quienes te adoran con devoción para ascender a los recintos de la corte de tus sagrados favores- que me ayudes a volver mi rostro hacia tu rostro, a fijar mis ojos en Ti y a hacer mención de tu gloria.

Soy aquel, oh mi Señor, que se ha olvidado de todo menos de Ti, se ha vuelto hacia la aurora de tu gracia y ha abandonado todo menos a Ti con la esperanza de acercarse a tu corte. Heme aquí, entonces, elevando mis ojos hacia la sede que brilla con los resplandores de la luz de tu rostro. Por tanto, haz descender sobre mí, oh mi Bienamado, aquello que me permita ser constante en tu Causa, de modo que las dudas de los infieles no me impidan volverme hacia Ti.

Tú eres verdaderamente el Dios de Poder, el que ayuda en el peligro, el Todo Glorioso, el Todopoderoso.

Bahá'u'lláh

 

¡Glorificado seas Tú, oh Señor mi Dios! Te imploro, por Aquel que es tu Nombre Más Grande, quien ha sido penosamente afligido por aquellas criaturas que han repudiado tu verdad y quien ha estado rodeado de tales infortunios que ninguna lengua puede describir, que me permitas recordarte y celebrar tu alabanza en estos días en los que todos han rechazado tu belleza, han disputado contigo y se han alejado desdeñosamente de Aquel que es el Revelador de tu Causa. Nadie hay para ayudarte, oh mi Señor, excepto Tú mismo y ningún poder para socorrerte excepto tu propio poder.

Yo te suplico que me permitas asirme fuertemente a tu amor y a tu recuerdo. Verdaderamente esto está dentro de mi poder y Tú eres el que conoce todo cuanto hay dentro de mí. Tú en verdad conoces y estás informado de todo. No me prives, oh mi Señor, de los resplandores de la luz de tu rostro, cuyo brillo ha iluminado al mundo entero. No hay Dios sino Tú, el Más Poderoso, el Todo Glorioso, el que siempre perdona.

Bahá'u'lláh

 

¡Gloria a Ti, oh Rey de la eternidad, Hacedor de naciones y Modelador de cada corruptible hueso! Te ruego por tu Nombre -por cuyo medio llamaste a toda la humanidad hacia el horizonte de tu majestad y gloria y guiaste a tus siervos a la corte de tu gracia y favores- que me cuentes entre aquellos que se han separado de todo excepto de Ti, se han vuelto hacia Ti y no han sido retenidos al volverse hacia tus dádivas por tales infortunios como los que fueron decretados por Ti.

Me he aferrado, oh mi Señor, al asidero de tu bondad y me he adherido firmemente al borde del manto de tu favor. Haz descender, pues, sobre mí, desde las nubes de tu generosidad, aquello que me purifique del recuerdo de cualquiera que no seas Tú y me capacite para dirigirme hacia Aquel que es el Objeto de Adoración de toda la humanidad, contra quien se han formado los agitadores de sedición que han roto tu Convenio y no han creído en Ti ni en tus signos.

No me niegues, oh mi Señor, las fragancias de tu vestidura en tus días, ni me prives de los alientos de tu Revelación ante la aparición de los resplandores de la luz de tu rostro. Poderoso eres Tú para hacer lo que te place. Nada puede resistir tu voluntad, ni frustrar lo que Tú has determinado por tu poder.

No hay Dios sino Tú, el Todopoderoso, el Sapientísimo.

Bahá'u'lláh

 

¡Oh Señor, mi Dios! Ayuda a tus amados a ser firmes en tu Fe, a caminar por tus senderos y a ser constantes en tu Causa. Concédeles tu gracia para que puedan resistir los asaltos del egoísmo y la pasión y seguir la luz de guía divina.

Tú eres el Poderoso, el Bondadoso, el que subsiste por Sí mismo, el Donador, el Compasivo, el Todopoderoso, el Todo Generoso.

'Abdu'l-Bahá

 

Haz firmes nuestros pasos, oh Señor, en tu sendero y fortalece nuestros corazones en tu obediencia. Dirige nuestros rostros hacia la belleza de tu unicidad y alegra nuestros pechos con los signos de tu divina unidad. Adorna nuestros cuerpos con el manto de tu generosidad, aparta de nuestros ojos el velo de pecado y danos el cáliz de tu gracia, para que la esencia de todos los seres pueda cantar tu alabanza ante la visión de tu grandeza. Revélate pues, oh Señor, por tu misericordiosa Palabra y el misterio de tu divino Ser, para que el sagrado éxtasis de la oración pueda henchir nuestras almas, oración que se eleve por encima de las palabras y letras y trascienda el murmullo de las sílabas y los sonidos, para que todo se convierta en la nada ante la revelación de tu magnificencia.

¡Señor! Estos son siervos que han permanecido fuertes y firmes en tu Convenio y Testamento, se han sostenido firmemente del cordón de la constancia en tu Causa y se han adherido al borde del manto de tu grandeza. Ayúdalos, oh Señor, con tu gracia, confírmalos con tu poder y fortalece sus espaldas para obedecerte.

Tú eres el Perdonador, el Benévolo.

'Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Dios compasivo! Te doy gracias por haberme despertado y hecho consciente. Tú me has dado ojos para ver y me has favorecido con oídos para escuchar, me has conducido a tu reino y me has guiado hacia tu sendero. Tú me has indicado el camino recto y me has hecho entrar en el arca de liberación.

¡Oh Dios! Mantenme constante y hazme firme y leal. Protégeme de pruebas violentas, presérvame y dame amparo en la inexpugnable fortaleza de tu Convenio y Testamento. Tú eres el poderoso. Tú eres el que ve. Tú eres el que oye.

¡Oh Tú, Dios compasivo! Haz que mi corazón sea como un cristal, iluminado con la luz de tu amor, y confiéreme pensamientos que, mediante las efusiones de bondades celestiales, conviertan este mundo en un rosedal. Tú eres el Compasivo, el Misericordioso. Tú eres el Gran Dios Benéfico.

'Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Tú, mi Dios! Tú, Quien guía al buscador hacia el camino que conduce rectamente, Quien libra al alma perdida y ciega de los eriales de la perdición; Tú, Quien confiere a los sinceros grandes dádivas y favores, Quien guarda a los temerosos dentro de tu inexpugnable refugio, Quien responde, desde tu altísimo horizonte, al lamento de aquellos que claman a Ti: ¡Alabado seas, oh mi Señor! Tú has guiado a los distraídos arrancándolos de la muerte del descreimiento y a aquellos que se acercan hacia Ti les has conducido a la meta del viaje, a los seguros de entre tus siervos les has regocijado concediéndoles sus más acariciados deseos y desde tu Reino de Belleza has abierto ante los que te anhelan los portales de la reunión, los has rescatado de los fuegos de la privación y la pérdida, de modo que se apresuraron a ir hacia Ti y ganaron tu presencia, arribaron a tu puerta de bienvenida y recibieron una abundante porción de dones.

¡Oh mi Señor! Ellos estaban sedientos y Tú alzaste a sus labios secos las aguas de la reunión. ¡Oh Tú, Compasivo! ¡Oh Tú, Conferidor! Tú calmaste su dolor con el bálsamo de tu munificencia y tu gracia y curaste sus dolencias con la suprema medicina de tu compasión. Oh Señor, haz firmes sus pasos en tu recto sendero, ensancha para ellos el ojo de la aguja y haz que, ataviados con vestiduras reales, marchen gloriosamente por siempre jamás.

En verdad Tú eres el Generoso, el Eterno Dador, el Apreciado, el Más Generoso. No existe otro Dios más que Tú, el Fuerte, el Poderoso, el Exaltado, el Victorioso.

'Abdu'l-Bahá