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Difuntos

Permite, oh mi Señor, que aquellos que han ascendido hacia Ti puedan dirigirse a Aquel quien es el más Exaltado Compañero y puedan habitar a la sombra del tabernáculo de tu majestad y el santuario de tu gloria. Rocía sobre ellos, oh mi Señor, del océano de tu perdón, aquello que los haga dignos de habitar, tanto tiempo como dure tu soberanía, dentro de tu muy exaltado reino y tu altísimo dominio.

Potente eres Tú para hacer lo que te place.

Bahá'u'lláh

 

¡Gloria sea a Ti, oh Señor mi Dios! No humilles a quien Tú has exaltado mediante el poder de tu soberanía eterna y no alejes de Ti a quien Tú has hecho entrar en el tabernáculo de tu eternidad. ¿Rechazarás, oh mi Dios, a quien Tú has protegido con tu soberanía y apartarás de Ti, oh mi deseo, a aquel para quien Tú has sido un refugio? ¿Podrás degradar a quien Tú has elevado u olvidar a quien Tú permitiste que te recordara?

¡Tú eres glorificado, inmensamente glorificado! Tú eres Aquel que desde siempre ha sido el Rey de toda la creación y su Fuerza Primordial; y eternamente permanecerás como el Señor y el Ordenador de todo lo creado. ¡Glorificado eres Tú, oh mi Dios! Si dejases de ser misericordioso con tus siervos ¿quién entonces sería misericordioso con ellos? Y si rehusaras socorrer a tus amados ¿quién entonces podría socorrerlos?

¡Tú eres glorificado, inmensamente glorificado! Tú eres adorado en tu verdad y a Ti ciertamente te veneramos todos. Tú estás manifiesto en tu justicia y a Ti verdaderamente te atestiguamos todos. Tú eres en verdad amado en tu gracia. No hay Dios sino Tú, el que ayuda en el peligro, el que subsiste por Sí mismo.

Bahá'u'lláh

 

Di: ¡Oh Dios, mi Dios! Tú has confiado a mi cuidado un tesoro que te pertenece y ahora, de acuerdo con el agrado de tu voluntad, pides que éste vuelva a Ti. No es que yo, que soy una sierva tuya, diga a qué viene esto o por qué motivo ha ocurrido, ya que Tú eres glorificado en todos tus actos y debes ser obedecido en tus decretos. Tu sierva, oh mi Señor, ha puesto sus esperanzas en tu gracia y generosidad. Permítele obtener aquello que le acerque a Ti y le sea provechoso en cada uno de tus mundos. Tú eres el que perdona, el Todo Generoso. No existe otro Dios más que Tú, el que ordena, el Antiguo de los Días.

Bahá'u'lláh

 

ORACIÓN PARA EL ENTIERRO

Cuando se lea esta oración en un acto fúnebre bahá'í deberán permanecer de pie todos los presentes.

Si se refiere a una mujer se dirá: "Esta es tu sierva y la hija de tu sierva..."

¡Oh mi Dios! Este es tu siervo y el hijo de tu siervo que ha creído en Ti y en tus signos y ha vuelto su rostro hacia Ti, completamente desprendido de todo excepto de Ti. Tú eres verdaderamente de los que muestran misericordia, el Más Misericordioso.

Trátalo, oh Tú que perdonas los pecados de los hombres y encubres sus faltas, como corresponde al cielo de tu munificencia y al océano de tu gracia. Concédele tu admisión en los recintos de tu trascendente Misericordia que es anterior a la creación del cielo y la tierra. No hay Dios sino Tú, el que siempre perdona, el Más Generoso.

Luego se repite seis veces el saludo "Alláh'u'Abhá" y después se repite diecinueve veces cada uno de los siguientes versos:

- Todos en verdad adoramos a Dios.

- Todos en verdad nos inclinamos ante Dios.

- Todos en verdad estamos consagrados a Dios

- Todos en verdad damos alabanza a Dios.

- Todos en verdad damos gracias a Dios.

- Todos en verdad somos pacientes ante Dios.

Bahá'u'lláh

 

¡Él es Dios! ¡Exaltado sea Él, Señor de amorosa bondad y generosidad!

¡Gloria sea a Ti, oh mi Dios, Señor Omnipotente! Soy testigo de tu omnipotencia y poder, de tu soberanía y amorosa bondad, de tu gracia y fuerza, de la unicidad de tu Ser y la unidad de tu Esencia, de tu Santidad y exaltación sobre el mundo de la existencia y todo cuanto hay en él.

¡Oh mi Dios! Tú me ves desprendido de todo, salvo de Ti, aferrándome a Ti y volviéndome hacia el océano de tu generosidad, el cielo de tu favor y el sol de tu gracia.

¡Señor! Soy testigo de que has confiado tu depósito a tu siervo y éste es el espíritu con el que Tú has dado vida al mundo.

Te pido, por el resplandor del Sol de tu Revelación, que aceptes misericordiosamente aquello que ha realizado en tus días. Concédele, entonces, que pueda ser investido con la gloria de tu beneplácito y adornado con tu aceptación.

¡Oh mi Señor! Yo mismo y todo lo creado somos testigos de tu poder. Te ruego que no alejes de Ti a este espíritu que ha ascendido hacia Ti, hacia tu morada celestial, hacia tu exaltado Paraíso y hacia el retiro de tu cercanía, oh Tú que eres el Señor de todos los hombres.

Permite, entonces, oh mi Dios, que tu siervo pueda asociarse con tus elegidos, tus santos y tus Mensajeros, en esas moradas celestiales que ninguna pluma puede describir ni lengua alguna relatar.

¡Oh mi Señor! Verdaderamente el pobre se ha apresurado hacia el Reino de tu Riqueza, el forastero hacia su hogar dentro de tus recintos, el sediento hacia el río celestial de tu Munificencia. No lo prives, oh Señor, de su porción del banquete de tu gracia ni del favor de tu generosidad. ¡Tú eres en verdad el Todopoderoso, el Benévolo, el Todo Generoso!

¡Oh mi Dios! Tu depósito ha sido devuelto a Ti. Corresponde a tu gracia y a tu generosidad, que circundan tus dominios sobre la tierra y el cielo, conceder a tu recién llegado tus dádivas, tus dones y los frutos del árbol de tu gracia. Potente eres para hacer tu voluntad. No hay Dios sino Tú, el Benévolo, el Más Generoso, el Compasivo, el Conferidor, el Perdonador, el Apreciado, el Omnisciente.

Testifico, oh mi Señor, que Tú has ordenado a los hombres honrar a su huésped; por tanto quien ha ascendido hacia Ti, ha llegado verdaderamente hasta Ti y ha alcanzado tu presencia, trátalo entonces según tu gracia y generosidad. Por tu gloria, sé con certeza que Tú no dejarás de hacer aquello que Tú encomendaste a tus siervos, ni excluirás a quien se ha asido al cordón de tu bondad y ha ascendido hacia la aurora de tu riqueza.

No hay Dios sino Tú, el Uno, el único, el Poderoso, el Omnisciente, el Generoso.

Bahá'u'lláh

 

¡Oh mi Dios! ¡Oh Tú perdonador de los pecados, el que confiere los dones, el que disipa las aflicciones!

Verdaderamente te suplico que perdones los pecados de quienes han abandonado su vestidura física y han ascendido al mundo espiritual.

¡Oh mi Señor! Purifícalos de sus transgresiones, disipa sus tristezas y cambia su oscuridad en luz. Permítelos entrar en el jardín de la felicidad, límpialos con el agua purísima y concédeles que puedan contemplar tus resplandores sobre el monte más sublime.

'Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Tú, Señor perdonador! Aunque algunas almas hayan terminado los días de su vida en la ignorancia, estuvieran apartadas y fueran egoístas, sin embargo, el océano de tu perdón es, en verdad, capaz de redimir y liberar a los pecadores con una sola de sus olas. Tú redimes a quien deseas y privas a quien no deseas redimir. Si nos trataras con justicia, todos seríamos pecadores y mereceríamos ser privados; y si quisieras dispensar misericordia, todo pecador sería purificado y todo extraño se transformaría en amigo. Por ello perdona, indulta y derrama tu misericordia sobre todos. ¡Tú eres el Perdonador, el Conferidor de luz y el Compasivo!

'Abdu'l-Bahá

 

¡Oh mi Dios! ¡Oh mi Dios! Este tu siervo, humilde ante la majestad de tu divina preeminencia, sumiso ante la puerta de tu unicidad, ha creído verdaderamente en Ti y en tus versículos, ha atestiguado tu palabra, ha sido encendido con el fuego de tu amor, ha sido sumergido en las profundidades del océano de tu conocimiento, ha sido atraído por tus brisas, ha confiado en Ti, ha vuelto su rostro hacia Ti, ha ofrecido sus súplicas a Ti y le han sido asegurados tu perdón y clemencia. Ha abandonado esta vida mortal y ha volado hacia el Reino de la inmortalidad, anhelando el favor de encontrarse contigo.

¡Oh Señor! Glorifica su posición, cobíjale en el pabellón de tu suprema misericordia, hazle entrar en tu glorioso paraíso y perpetúa su existencia en tu exaltada rosaleda, para que pueda arrojarse en tu mar de luz en el mundo de los misterios.

Verdaderamente Tú eres el Generoso, el Poderoso, el Perdonador y el Conferidor.

'Abdu'l-Bahá