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Amor a Dios

¡Oh mi Señor! Haz de tu belleza mi alimento y de tu presencia mi bebida; de tu agrado mi esperanza y de tu alabanza mi acción; de tu recuerdo mi compañero y del poder de tu soberanía mi socorro; de tu morada mi hogar y de mi vivienda la sede que Tú has santificado de las limitaciones impuestas a quienes están separados de Ti como por un velo.

Tú eres verdaderamente el Todopoderoso, el Todo Glorioso, el Omnipotente.

Bahá'u'lláh

 

Glorificado seas Tú, oh Señor mi Dios. Haz caer, te lo suplico, desde las nubes de tu superabundante gracia, la lluvia que purifique los corazones de tus servidores de todo aquello que pueda impedirles contemplar tu faz o volverse hacia Ti, para que puedan reconocer a Aquel que es Hacedor y Creador. Ayúdales, oh Dios, en sus esfuerzos para alcanzar, por la fuerza de tu soberana potencia, una condición que les permita distinguir fácilmente entre los malos olores y los deliciosos perfumes del vestido de Aquel que es el depositario de tu más celebrado y exaltado Nombre; para que puedan dirigir hacia Ti todos sus afectos y puedan celebrar contigo una comunión tan íntima que, si les fuera ofrecido todo lo que hay en el cielo y en la tierra, lo tendrían por indigno de su atención y rehusarían cesar de acordarse de Ti y de exaltar tus virtudes.

Bahá'u'lláh

 

De las perfumadas corrientes de tu eternidad dame de beber, oh mi Dios, y de los frutos del árbol de tu Ser permíteme gustar, oh mi esperanza. De los manantiales cristalinos de tu amor déjame tomar, oh mi gloria, y bajo la sombra de tu eterna providencia permíteme habitar, oh mi luz. Dentro de las praderas de tu proximidad, ante tu presencia, haz posible que pueda vagar, oh mi amado, y a la diestra del trono de tu merced hazme sentar, oh mi deseo. De las fragantes brisas de tu alegría deja que un soplo llegue hasta mí, oh mi objetivo, y en las alturas del paraíso de tu realidad permíteme entrar, oh mi adorado. Las melodías de la paloma de tu unidad permíteme escuchar, oh Tú el Resplandeciente, y mediante el espíritu de tu fuerza y tu poder vivifícame, oh mi proveedor. En el espíritu de tu amor mantenme firme, oh mi auxiliador, y en el sendero de tu complacencia afirma mis pasos, oh mi hacedor. Dentro del jardín de tu inmortalidad, ante tu semblante, permíteme eternamente habitar, oh Tú que eres misericordioso conmigo, y sobre la sede de tu gloria establéceme, oh Tú que eres mi poseedor. Hacia el cielo de tu cariñosa bondad elévame, oh mi vivificador, y hacia el sol de tu guía condúceme, oh Tú mi atraedor. Ante las revelaciones de tu invisible espíritu llámame a estar presente, Tú que eres mi origen y mi elevadísimo deseo, y hacia la esencia de la fragancia de tu belleza que Tú has de manifestar hazme volver, oh Tú que eres mi Dios.

Potente eres Tú para hacer lo que te place. Tú eres en verdad el Más Exaltado, el Todo Glorioso, el Altísimo.

Bahá'u'lláh

 

¡Oh mi Bienamado, deseo de mi corazón! Protege, te lo ruego, al siervo que ha buscado tu rostro, de los dardos de aquellos que han renegado de Ti y de las flechas de aquellos que han repudiado tu verdad.

Haz por consiguiente que te desee, que te sea totalmente devoto, que proclame tu Nombre y que dirija sus miradas hacia el santuario de tu Revelación.

Tú eres en verdad Aquel que jamás ha rechazado del umbral de su misericordia a los que habían puesto en Ti su esperanza, ni impedido a los que te han buscado llegar a la corte de tu gracia. No hay otro Dios más que Tú, el Todopoderoso, el Altísimo, el que ayuda en el peligro, el Todo Glorioso.

Bahá'u'lláh

 

Te suplico, oh mi Señor, por tu memoria, mediante la cual todas las cosas han tomado vida y todos los rostros se tornaron radiantes que no frustres las ilusiones que abrigo hacia las cosas que Tú posees.

Haz posible, por tu Misericordia, que me cobije bajo la sombra que protege todas las cosas.

¡Oh mi Señor! Sé Tú mi único deseo, mi finalidad, mi única esperanza, mi objetivo constante, mi morada y mi santuario.

Haz que el objetivo de mi ardiente búsqueda sea tu más resplandeciente, adorable y siempre bendita hermosura.

Te imploro, oh mi Dios, por cualquier cosa que sea tuya que mandes con la diestra de tu poder aquello que exalte a tus amados y confunda a tus enemigos.

No existe otro Dios más que Tú. Tú eres mi único amado en este mundo y en el mundo venidero. Tú eres el único deseado por todos los que te han reconocido.

¡Alabado sea Dios, Señor de los mundos!

Bahá'u'lláh

 

Permíteme, oh mi Dios, acercarme a Ti y habitar dentro de los recintos de tu corte, porque el alejamiento de Ti casi me ha consumido. Haz que pueda reposar bajo la sombra de las alas de tu gracia, porque la llama de mi separación de Ti ha fundido mi corazón dentro de mí. Acércame al río que es en verdad la vida, porque mi alma se consume de sed en su incesante búsqueda de Ti. Mis suspiros, oh mi Dios, proclaman la amargura de mi angustia y las lágrimas que derramo atestiguan mi amor a Ti.

Te imploro, por la alabanza con que te alabas a Ti mismo y la gloria con que glorificas tu propia Esencia, que nos permitas ser contados entre aquellos que te han reconocido y han confesado tu soberanía en tus días. Ayúdanos entonces, oh mi Dios, a beber de los dedos de la misericordia las aguas vivientes de tu amorosa bondad, para que podamos olvidar todo excepto a Ti y ocuparnos solamente de Ti. Poderoso eres para hacer lo que Tú quieres. No hay Dios sino Tú, el Poderoso, el que ayuda en el peligro, el que subsiste por Sí mismo.

¡Glorificado sea tu Nombre, oh Tú que eres el Rey de Reyes!

Bahá'u'lláh

 

¡Oh mi Dios, oh mi Dios! Este tu siervo ha avanzado hacia Ti, vaga apasionado por el desierto de tu amor, camina por el sendero de tu servicio, esperando tus favores, esperanzado en tu munificencia, confiando en tu reino y regocijándose con el vino de tu dádiva. ¡Oh mi Dios! Aumenta el fervor de su cariño hacia Ti, la constancia en su alabanza de Ti y el ardor de su amor a Ti.

Verdaderamente Tú eres el más Generoso, el Señor de munífica gracia.

'Abdu'l-Bahá

 

¡Oh mi Dios! ¡Oh mi Dios! Soy un siervo que, atraído hacia Ti, se acerca humildemente a la puerta de tu unidad, suplicándote me dejes entrar en el reino de tu merced.

¡Oh mi Dios! Permíteme que esté completamente entregado a Ti, ocupado solamente en pensar en Ti, prendido por las llamas de tu amor y separado de todo cuanto no se refiera a Ti, para que pueda trabajar en tu Causa, difundir tu sabiduría, transmitir tu conocimiento, compartiendo con los demás la dicha de saber de Ti.

¡Oh Dios mío! Soy una llama encendida por las manos de tu poder. Permite que esa llama no se extinga por los vientos de las pruebas. Haz que mi amor por Ti aumente, así como mi fervor hacia la hermosura de tu unidad. Aviva el fuego que arde en mí, en el Sinaí de tu unidad, y mediante tu bondad y tu gracia despierta la vida eterna que está en mí latente.

Tú eres el Protector, el que vigila, el Bendito y el Misericordioso.

'Abdu'l-Bahá

 

¡Oh mi Señor! ¡Oh mi Señor! Ésta es una lámpara encendida con el fuego de tu amor, que arde con la llama que está encendida en el árbol de tu misericordia. ¡Oh mi Señor! Aviva su luz, calor y llama con el fuego que arde en el Sinaí de tu Manifestación.

Verdaderamente Tú eres el que confirma, el que ayuda, el Poderoso, el Generoso, el que ama.

'Abdu'l-Bahá