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Protección

En el nombre de Dios, el Señor de grandiosa majestad, el que todo lo ordena.

Bendito sea el Señor, en cuya mano se encuentra la fuente de todo dominio. Él crea lo que Él desea mediante su orden de mando "Sé", y es. Suyo ha sido el poder de autoridad en el pasado y suyo seguirá siendo en el futuro. Él hace victorioso a quienquiera Él desea, mediante la potencia de su voluntad.

Él es en verdad el Potente, el Todopoderoso.

A Él pertenecen toda gloria y majestad en los reinos de la Revelación y de la Creación y todo lo que existe entre ellos.

En verdad Él es el Potente, el Todo Glorioso.

Desde toda eternidad Él ha sido la Fuente de fortaleza inquebrantable y así seguirá siéndolo eternamente.

Él es en verdad el Señor de fuerza y poder.

Todos los reinos del cielo y de la tierra y lo que existe entre ambos son de Dios y su poder es superior a todas las cosas. Todos los tesoros de la tierra y del cielo y todo lo que existe entre ambos son suyos y su protección abarca todas las cosas.

Él es el Creador de los cielos y de la tierra y de todo lo que existe entre ambos y verdaderamente Él es el testigo de todas las cosas.

Él es el Señor de las cuentas de todos los que habitan en los cielos y en la tierra y de todo lo que existe entre ambos y en verdad Él es rápido en las cuentas.

Él establece la medida asignada a todos los que están en los cielos y en la tierra y a todo lo que existe entre ambos.

En verdad Él es el Supremo Protector.

En su mano están las llaves del cielo y de la tierra y de todo lo que existe entre ambos. Mediante el poder de su mandato otorga dones según su placer.

Verdaderamente, su gracia abarca a todos. Él es el que todo lo sabe.

Di: Dios me es suficiente. Él es quien sostiene en su mano el reino de todas las cosas. Mediante el poder de sus huestes del cielo y de la tierra y de todo lo que existe entre ambos, Él protege a quienquiera Él desea de entre sus siervos. En verdad Dios vigila todas las cosas.

¡Inmensurablemente exaltado eres Tú, oh Señor! Protégenos de lo que hay delante y detrás de nosotros, sobre nuestras cabezas, a nuestra derecha, a nuestra izquierda, bajo nuestros pies y a cualquier otro lado al que estemos expuestos. Verdaderamente tu protección sobre todas las cosas es infalible.

Báb

 

¡Alabado sea tu Nombre, oh Señor mi Dios! Te suplico por tu Nombre -mediante el cual la Hora ha sonado, la Resurrección ha tenido lugar y el miedo y el estremecimiento se han apoderado de todos los que están en el cielo y en la tierra- que hagas llover del cielo de tu misericordia y de las nubes de tu tierna compasión aquello que alegre los corazones de tus siervos que se han vuelto hacia Ti y han ayudado a tu Causa.

Protege a tus siervos y a tus siervas, oh mi Señor, de los dardos de ociosas fantasías y vanas imaginaciones y dales de las manos de tu gracia un sorbo de las tranquilas aguas de tu sabiduría.

Tú eres en verdad el Todopoderoso, el Más Exaltado, el que siempre perdona, el Más Generoso.

Bahá'u'lláh

 

¡Oh Tú que eres el Omnipotente! Aunque hayamos perdido el camino, todavía nos aferramos a tu generosidad. Y aunque seamos ignorantes, todavía volvemos los rostros hacia el océano de tu sabiduría. Tú eres el Generoso, a quien la multitud de nuestros pecados no impide que nos des tu generosidad y el flujo de tus dones no se detiene, a pesar de la deserción de los pueblos del mundo. Desde la eternidad la puerta de tu gracia ha estado abierta de par en par. Una gota de rocío del océano de tu misericordia puede adornar todas las cosas con el ornamento de la santidad y unas gotas del agua de tu generosidad pueden ser la causa de que toda la creación obtenga la verdadera riqueza.

Desde la eternidad los signos de tu generosidad han abrazado el universo y los esplendores de tu Gran Nombre han sido derramados sobre todas las cosas creadas. No niegues a tus siervos las maravillas de tu gracia. Haz que se vuelvan a Ti para que puedan atestiguar tu unidad y permite que te reconozcan para que puedan apresurarse hacia Ti. Tu misericordia ha abrazado a toda la creación y tu gracia ha penetrado en todas las cosas. Desde las olas del mar de tu generosidad fueron revelados los mares de ansiedad y entusiasmo. Tú eres lo que Tú eres. Todo fuera de Ti es indigno de mención, si no se encuentra bajo tu sombra y si no recibe entrada en tu corte.

Cualquier cosa que nos suceda, rogamos tu antiguo perdón y buscamos tu gracia que todo lo penetra.

Bahá'u'lláh

 

¡Alabado seas, oh Señor mi Dios! Éste es tu siervo que ha bebido de las manos de tu gracia el vino de tu tierna merced y ha gustado de tu amor en tus días. Yo te imploro por aquellos que son las encarnaciones de tus nombres -a quienes ninguna aflicción puede impedir que se regocijen en tu amor o que contemplen tu rostro y a quienes todas las huestes de los negligentes son impotentes para apartarlos del sendero de tu agrado- que proveas a tu siervo con las cosas buenas que Tú posees y lo eleves a tales alturas que considere el mundo como una sombra que se desvanece más rápido que un abrir y cerrar de ojos.

Protégelo también, oh mi Señor, por el poder de tu inmensurable majestad, de todo lo que Tú detestas. Tú eres verdaderamente su Señor y el Señor de todos los mundos.

Bahá'u'lláh

 

¡Oh Dios, mi Dios! He dejado mi hogar asiéndome fuertemente al cordón de tu amor y me he encomendado enteramente a tu cuidado y protección. Te imploro por tu poder -por medio del cual Tú protegiste a tus amados del descarriado y del perverso, de todo opresor contumaz y de todos los malvados que se han apartado lejos de Ti- que me protejas con tu munificencia y tu gracia. Permíteme entonces regresar a mi hogar por tu fuerza y tu poder. Tú eres en verdad el Todopoderoso, el que ayuda en el peligro, el que subsiste por Sí mismo.

Bahá'u'lláh

 

¡Oh mi Señor! Tú sabes que la gente está rodeada de dolor y calamidades y envuelta en aflicción y dificultades. Toda prueba asedia al hombre y toda adversidad le asalta como el ataque de una serpiente. No hay para él abrigo ni asilo sino bajo el ala de tu protección, de tu preservación, resguardo y cuidado.

¡Oh Tú, el Misericordioso! ¡Oh mi Señor! Haz de tu protección mi armadura, de tu preservación mi escudo, de la humildad ante la puerta de tu unicidad mi resguardo; y de tu cuidado y defensa, mi fortaleza y mi morada. Presérvame de las insinuaciones de mi yo y del deseo y guárdame de toda enfermedad, prueba, dificultad y trance.

¡Verdaderamente Tú eres el Protector, el Guardián, el Preservador, el Abastecedor y en verdad Tú eres el Misericordioso de mayor misericordia!

'Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Dios, mi Dios! Escuda a tus siervos leales contra los males del egoísmo y la pasión; protégelos, con el ojo avizor de tu cariñosa bondad, de todo rencor, odio y envidia; ampáralos dentro de la inexpugnable fortaleza de tu cuidado y, libres de los dardos de la duda, hazlos las manifestaciones de tus gloriosos signos; ilumina sus rostros con los refulgentes rayos emanados de la Aurora de tu divina unidad; alegra sus corazones con los versos revelados desde tu sagrado reino; fortalece sus espaldas con tu poder que todo lo domina proveniente de tu reino de gloria. Tú eres el Todo Generoso, el Protector, el Todopoderoso, el Benévolo.

'Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Tú, bondadoso Señor! Somos siervos de tu Umbral, que nos hemos puesto al amparo de tu sagrada Puerta. No buscamos otro refugio que no sea este firme pilar; no recurrimos a ningún abrigo salvo tu resguardo. Protégenos, bendícenos, sostennos; haznos de un modo tal que no amemos sino tu complacencia, que no manifestemos sino tu alabanza, que sólo transitemos el sendero de la verdad, que podamos llegar a ser lo suficientemente ricos como para prescindir de todo salvo de Ti, recibir nuestros dones del mar de tu beneficencia, que siempre nos esforcemos por exaltar tu Causa y por difundir tus dulces fragancias por doquier, para que lleguemos a olvidarnos del yo y nos ocupemos tan sólo de Ti, que detestemos todo lo demás y quedemos aprisionados en Ti.

¡Oh Tú, Proveedor! ¡Oh Tú, Perdonador! Concédenos tu gracia y tu bondad, tus dones y tus dádivas. Y sostennos para que alcancemos nuestra meta. Tú eres el Poderoso, el Capaz, el Conocedor, el Escrutador; verdaderamente Tú eres el Generoso; verdaderamente Tú eres el Todo Misericordioso; verdaderamente Tú eres el Siempre Perdonador, Aquel a quien se le debe arrepentimiento, Aquel que perdona hasta el más grave de los pecados.

'Abdu'l-Bahá