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Perdón

¡Alabado seas Tú, oh Señor! Perdónanos nuestros pecados, ten misericordia de nosotros y permítenos volver a Ti. No dejes que dependamos de otro más que de Ti y concédenos, mediante tu bondad, lo que Tú amas y deseas y aquello que es digno de Ti. Exalta la posición de aquellos que verdaderamente han creído y redímeles con tu generoso perdón. Verdaderamente Tú eres el que ayuda en el peligro, el que subsiste por Sí mismo.

Báb

 

¡Oh mi Dios, oh mi Señor, oh mi Maestro! Te suplico que me perdones por buscar otro placer que no sea tu amor, o consuelo alguno que no sea tu cercanía, o alegría alguna que no sea tu complacencia, o existencia alguna que no fuera la comunión contigo.

Báb

 

Tú me ves, oh mi Señor, con el rostro vuelto hacia el cielo de tu munificencia y el océano de tu favor, separado de todo excepto de Ti. Te pido por los resplandores del sol de tu revelación en el Sinaí y por los fulgores del astro de tu gracia que brilla desde el horizonte de tu Nombre, el Siempre Perdonador, que me otorgues tu perdón y tengas compasión de mí. Decreta entonces para mí con tu pluma de gloria, aquello que me exalte por medio de tu Nombre en el mundo de la creación. Ayúdame, oh mi Señor, a dirigirme hacia Ti y a escuchar la voz de tus amados, a quienes los poderes de la tierra no han podido debilitar y a quienes el dominio de las naciones ha sido impotente para apartarlos de Ti, quienes avanzando hacia Ti han dicho: "Dios es nuestro Señor, el Señor de todos los que están en el cielo y todos los que están en la tierra".

Bahá'u'lláh

 

¡Glorificado eres, oh Señor, mi Dios! Te suplico por tus escogidos y por los Portadores de tu Mandato y por Aquel a quien Tú has ordenado ser el Sello de tus Profetas y de tus Mensajeros, que hagas de tu recuerdo mi compañero; de tu amor, mi propósito; de tu rostro, mi meta; de tu Nombre, mi lámpara; de tu anhelo, mi deseo y de tu placer, mi deleite.

Soy un pecador, oh mi Señor y Tú eres el que siempre perdona. En cuanto te reconocí, me apresuré para alcanzar la exaltada corte de tu cariñosa bondad. Perdóname, oh mi Señor, los pecados que me han impedido caminar por los senderos de tu complacencia y alcanzar las playas del océano de tu unicidad.

¡Oh mi Señor! No hay quien me trate con bondad, hacia quien pueda volver mi rostro; nadie que tenga compasión de mí, para que pueda implorar su misericordia. Te imploro que no me alejes de la presencia de tu gracia, ni apartes de mí las efusiones de tu generosidad y munificencia. Ordena para mí, oh mi Señor, lo que Tú has ordenado para los que te aman y decreta para mí lo que Tú has decretado para tus escogidos. Mi mirada en todo tiempo ha estado fija en el horizonte de tu bondadosa providencia y mis ojos vueltos hacia la corte de tus tiernas mercedes. Trátame como es propio de Ti. No hay Dios sino Tú, el Dios de poder, el Dios de gloria, cuya ayuda todos los hombres imploran.

Bahá'u'lláh

 

Yo soy Aquel, oh mi Señor, que ha vuelto su rostro hacia Ti y ha fijado su esperanza en las maravillas de tu gracia y en las revelaciones de tu munificencia. Te ruego que no permitas que me aleje desilusionado de la puerta de tu misericordia, ni me dejes a merced de aquellas criaturas tuyas que han repudiado tu Causa.

¡Oh mi Señor! Yo soy tu siervo y el hijo de tu siervo. He reconocido tu verdad en tus días y he dirigido mis pasos hacia las orillas de tu individualidad, confesando tu unidad, reconociendo tu unicidad y esperando tu clemencia y perdón. Poderoso eres Tú para hacer tu voluntad. No hay Dios fuera de Ti, el Todo Glorioso, el que siempre perdona.

Bahá'u'lláh

 

¡Oh Tú, el Todopoderoso! Soy un pecador, pero Tú eres el Perdonador. Lleno de flaquezas estoy, mas Tú eres el Compasivo. Me encuentro en las tinieblas del error, pero Tú eres la Luz del Perdón.

¡Oh Tú, Dios Benévolo! Perdóname mis pecados; concédeme tus dádivas; pasa por alto mis faltas; abrígame y sumérgeme en las fuentes de tu paciencia y cúrame de toda enfermedad y dolencia. Purifícame, santifícame y dame una porción del manantial de tu santidad, para que la tristeza y el dolor puedan desvanecerse y la dicha y la alegría desciendan sobre mí.

Haz que la desesperación y el desaliento se transformen en confianza y regocijo. Y concede que el miedo se transforme en valor.

En verdad Tú eres el Perdonador, el Compasivo y eres el Generoso, el Amado.

'Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Tú que todo lo perdonas! Aunque algunas almas hayan terminado los días de su vida en la ignorancia, estuvieran alejadas y fueran egoístas, sin embargo el océano de tu perdón puede en verdad, con una de sus olas, redimir y hacer libres a los pecadores. Tú redimes a cualquiera que Tú deseas y privas a cualquiera que no deseas redimir. Si Tú nos trataras con justicia, todos seríamos pecadores y mereceríamos ser privados. Y si Tú quisieras la misericordia, todo pecador sería purificado y todo extraño llegaría a ser un amigo. Por eso perdona e indulta y derrama tu misericordia sobre todos. Tú eres el que todo lo perdona, el que da la luz y el Compasivo.

'Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Tú, Señor perdonador! Tú eres el refugio de todos estos siervos tuyos. Tú conoces los secretos y estás enterado de todas las cosas. Todos somos impotentes y Tú eres el Fuerte, el Omnipotente. Todos somos pecadores y Tú eres el Perdonador de los pecados, el Misericordioso, el Clemente. ¡Oh Señor! No consideres nuestras faltas. Trátanos de acuerdo con tu gracia y generosidad. Son muchas nuestras faltas, pero es sin límites el océano de tu perdón. Es penosa nuestra debilidad, pero son claras las evidencias de tu ayuda y asistencia. Por lo tanto, confírmanos y fortalécenos. Capacítanos para hacer aquello que sea digno ante tu sagrado umbral. Ilumina nuestros corazones, concédenos ojos juiciosos y oídos atentos. Resucita a los muertos y cura a los enfermos. Concede riqueza al pobre y da paz y seguridad al temeroso. Acéptanos en tu reino e ilumínanos con la luz de guía. Tú eres el Poderoso y el Omnipotente. Tú eres el Generoso. Tú eres el Clemente. Tú eres el Bondadoso.

'Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Dios, mi Dios! Me he vuelto arrepentido hacia Ti y verdaderamente Tú eres el Perdonador, el Compasivo.

¡Oh Dios, mi Dios! He regresado hacia Ti y verdaderamente Tú eres el que siempre perdona, el Bondadoso.

¡Oh Dios, mi Dios! Me he aferrado al cordón de tu bondad y junto a Ti está el abastecimiento de todo cuanto hay en el cielo y en la tierra.

¡Oh Dios, mi Dios! Me he apresurado hacia Ti y verdaderamente Tú eres el Perdonador, el Señor de abundante gracia.

¡Oh Dios, mi Dios! Estoy sediento del vino celestial de tu gracia y verdaderamente Tú eres el Donador, el Generoso, el Bondadoso, el Todopoderoso.

¡Oh Dios, mi Dios! Atestiguo que Tú has revelado tu Causa, cumplido tu promesa y derramado desde el cielo de tu gracia aquello que ha atraído hacia Ti los corazones de tus favorecidos. ¡Bienaventurado aquel que se ha asido a tu firme cordón y se ha adherido al borde de tu manto resplandeciente!

Te pido, oh Señor de todos los seres y Rey de lo visible y lo invisible, por tu poder, tu majestad y tu soberanía, permitas que mi nombre sea registrado por tu pluma de gloria entre aquellos que están dedicados a Ti, a quienes los escritos de los pecadores no han impedido volverse hacia la luz de tu semblante, oh Dios que escuchas y contestas las oraciones.

'Abdu'l-Bahá